Veneno Puro

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*¿20 Años son nada?

*Confucio y Aburto

*El Elíxir Secreto

Podríamos evocar a uno de esos tangos de indolente drama o con sabor a tragedia griega impregnada de sentimientos encontrados y de un profundo dolor del alma. Cuando el 24 de marzo de 1994, un día después del magnicidio en contra de Luis Donaldo Colosio, amaneció en la capital del país, sin manifestaciones excesivas de duelo ni nadie que faltara a sus trabajos por esta causa, entendí que, para los mexicanos, asimilar los hechos que vulneran y modifican el perfil histórico lleva su tiempo y a veces éste se nos va de la mano sin resolver algunos enigmas. Este columnista ha querido hacerlo y ya pasaron dos décadas.

Podría comenzar con la filosofía de Confucio : “El silencio es un amigo que jamás traiciona”. La profundidad de la sentencia acaso explica la razón por la cual, en 2002, un día antes de la efeméride trágica de Tijuana, Mario Aburto Martínez, señalado como el asesino material de Luis Donaldo, aceptó verme, según dijo, sólo para decirme por qué no quería hablar. Pero nos quedamos cuarenta minutos, con muchas preguntas en mi cabeza y largos silencios en el reo entonces más afamado del penal del Altiplano, en donde ahora está atrapado Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, antes de que fuese trasladado al de Puente Grande, en Jalisco, para seguir cumpliendo su sentencia de cincuenta años de prisión. El finiquito de ésta será hasta dentro de treinta años, en 2044. Aburto, si vive aún, saldría de entre las rejas con setenta y tres años de edad y, muy posiblemente, no abriría más la boca. Como saludo, aquel mediodía del 22 de marzo de 2002, Mario, el señalado de gesto altivo y mirada fría, helada, me dijo:

–Como dijo Confucio: “habla bien de ti y nadie te creerá; habla mal y todos lo aceptarán”.

En este apotegma filosofal resguardaba Aburto su derecho a callar pese a mi insistencia… aunque algo logré sacarle, entre otras cosas, su repetitivo pronunciamiento de inocencia en la, desde luego, no creí; bastaba con verle a los ojos:

–¿Está usted conciente –le dije- que usted cambió la historia de este país?

–No es así. Soy sólo un “chivo expiatorio”.

–¿Cómo puede decirme eso? Hay fotos, vídeos, testimonios irrefutables.

–Ya le dije: usted puede creer cuanto quiera y puede aplicar su imaginación. Yo estoy decidido a no revelar nada más.

¿Era el mismo Aburto que vimos con el rostro ensangrentado, entre varios brazos que le detenían con furia y le jaloneaban casi con intención de lincharlo, desde donde cayó el candidato del PRI hasta el vehículo en el que lo introdujeron? La duda surgió porque alrededor del tirador –del primer disparo solamente-, había varios sujetos con enorme parecido a Mario y, uno a uno, fueron desapareciendo entre el anonimato o con citas, muy bien agendadas, con la muerte. Dieciséis cadáveres, entre elementos de la policía municipal y algunos cercanos testigos, fueron baleados y asesinados luego de que Colosio fuera abatido por órdenes de quienes, hasta hoy, no dan la cara ni tienen la menor intención de hacerlo.

¿carlos salinas?¿Joseph-Marie Córdova Montoya?¿raúl, el hermano incómodo?¿O el propio “Chapo” Guzmán que arregló una cita con el aspirante presidencial, haciéndose pasar por agricultor, para tomarse unas comprometidas fotografías con éste, rodeados de chicas espléndidas? Está hoy a la mano el último de los mencionados. ¿No es un buen día para preguntarle?¿O esperarán los responsables de la justicia a que todos sean ancianos para alcanzar el derecho a no ser llevados tras las rejas, diecisiete conté, del penal de “alta seguridad”? Los nombres afloran con enorme facilidad cuando no sólo los cuerpos que yacen en los panteones de Tijuana y de Magdalena, en la Sonora natal de Luis Donaldo, son evidencias sobre la enorme conjura que incluyó, prácticamente, el descabezamiento de la policía municipal, encabezada por Federico Benítez López, jefe d seguridad pública de Tijuana y uno de quienes, a cuenta y riesgo, siguió investigando por su cuenta, fue asesinado el 28 de abril –poco más de un mes después del magnicidio- por tres elementos: ISMAEL HIGUERA, uno de los principales lugartenientes del cártel de los hermanos ARRELLANO FELIX, acompañado por los agentes de la Policía Judicial RODOLFO GARCIA GAXIOLA y MARCO ANTONIO JACOME, éste último señalado cómo quien grabó las escenas conocidas en el momento mismo del atentado en Lomas Taurinas. ¿Coincidencias nada más o una burda secuela de hechos incontrovertibles que confirman la condición de crimen de estado? O algo peor: se revela que, una vez más, el centro y las fuerzas policíacas regionales se rigen por guerras fabricadas ad hoc con los intereses de la casa presidencial. Por eso los agentes federales, sumados a un narco conocido, liquidaron a quien podría señalar hacia el despacho adjunto al del presidente de la República, donde despachaba el “doctor” Córdova.

Curioso: igualmente cuando John Fitzgerald Kennedy fue asesinado, en Dallas y en noviembre de 1963, también cayeron todos los testigos del hecho. Uno por uno como si pretendiera así borrar las huellas de la infamia; y mientras tal ocurría, dos elementos, los tiradores ocultos sobre un montículo en posición contraria a la de donde disparó Lee Harvey Oswald, esto es en la Biblioteca de la ciudad, pudieron refugiarse en el rancho del conocido Juan Nepomuceno Guerra, allá por Brownsville, antes de que fundara el “cártel del Golfo” sin ser jamás perseguido por ello hasta su muerte en julio de 2001. No hay casualidades.

Bien sabía Colosio que sus interrelaciones con el entonces presidente salinas habían mermado por dos razones incontrovertibles:

1.- La cena ofrecida por raúl salinas al candidato, además de varios altos funcionarios del Estado, entre ellos Carlos Hank González, entonces secretario de Agricultura, y Manuel Camacho Solís, comisionado para “la paz” en Chiapas, fue explosiva cuando Colosio, además de llegar muy tarde, ni siquiera se sentó a la mesa y le leyó la cartilla a raúl en el sentido de que no negociaría con los cárteles por aquel protegidos. El hermano “incómodo” sólo comentó: “este ya se siente presidente y todavía no se sienta en la silla”.

2.- Su disputa frontal con el coordinador de la oficina de la Presidencia, Córdova Montoya, quien intrigó para debilitar las posibilidades de Colosio y a favor de una posible alternancia –de hecho, en alguna encuesta, el panista Diego Fernández de Cevallos se mantenía al frente acaso con cifras amañadas ex professo-, antes y después de su nominación. Una tarde, en un restaurante argentino sobre la avenida Presidente Masaryk de la ciudad de México, mientras aguardaba mesa, le dijo al entonces gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones –cuya amistad no está debidamente cotejada-:

–Si llego a la Presidencia, el doctor Córdova no sólo no tendrá sitio en mi equipo de trabajo, como quiere salinas, sino que no lo tendrá en todo el país.

Fue contundente como terrible fue la reacción del poderoso personaje quien, en mayo de 1997, tres años más tarde del crimen cuyo aniversario se cumple hoy, encaró a los perredistas que demandaban el esclarecimiento del homicidio –obviamente protegido por quien ya había escalado la Presidencia, ernesto zedillo ponce de león, el principal beneficiario y por quien debieran haber comenzado las investigaciones-, y les emplazó a presentar pruebas advirtiéndoles que, de no retractarse, él acusaría a los diputados y al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, a punto de ganar las elecciones para el gobierno defeño, por difamación y falsedad de declaraciones. Y hasta allí llegó el valor de los legisladores… y el de quien sería el primer jefe de gobierno electo. No tenían en las manos los hilos conductores de la trama y optaron por salirse del juego para regocijo y tranquilidad de Córdova… y de salinas.

¿Hasta este punto, nada más, llegará la crónica de aquel acontecimiento brutal? Ya es hora de que Aburto certifique lo que sabe –porque sí es el mismo que disparó y está preso-, sobre el “segundo” tiro, ese que le pegaron a Colosio cuando lo introdujeron a la camioneta para transportarlo al hospital tijuanense. De ello tendría que responder el general Domiro García Reyes, a quien tanto regañaba el candidato ofendiendo el grado militar del responsable mayor de su seguridad, a quien se observa abanicar un papel antes d producirse el atentado. Es un vídeo que sólo se ha visto una sola vez y después desapareció de todo contexto. Pero existe y hay copias del mismo. Y resulta irrefutable.

Mirador

En la edición de “El Financiero” del domingo 27 de marzo de 1994, apenas cuatro días después del magnicidio contra Luis Donaldo Colosio, el reportero Ulises Hernández recoge lo publicado, un día antes, por el cotidiano estadounidense The Washington Post:

“Durante los cateos domiciliarios, realizados en Tijuana, se encontraron libros de Loret de Mola –en este caso una edición de “Presidnte Interino”-, y Karl Marx, revistas sobre el asesinato de Kennedy, cruces suásticas y mucha pornografía en videos y publicaciones que presuntamente pertenecían a Mario Aburto…”

“Xavier Carvajal Machado –primer defensor de oficio del presunto autor material del asesinato-, señaló que Aburto Martínez se refirió a un libro que le sirvió para hacer lo que hizo y que después entregó a alguien –esto es no era ninguno de los enlistados-. El detenido no confesó a quien.”

Pese a esta versión cuando dialogué con Aburto sentado en una pequeña crujía con una mesa y sillas de lonchería de por medio, negó el episodio y me dijo, sin titubear:

–No es cierto. Yo no tenía su libro. A lo mejor también “lo sembraron”. Son puras mentiras, nada más que eso. Cada quien ha obrado conforme a sus intereses pero yo soy quien está aquí.

El reproche no tenía sentido. Los propios guardias del penal me confiaron que Aburto se “crecía” cuando era necesario intentar sacarle algo; les bastaba decir: “no se olvide que usted es un personaje; nada menos Mario Aburto y ya está en la historia”. Y con ello, sonreía siempre y solicitaba libros, sobre todo de Confucio, para pasar las noches de frío y soportar la humedad del suelo gris y del espíritu.

La Anécdota

Manlio Fabio Beltrones, según todas las versiones conocidas, fue el primer alto funcionario en llegar a Tijuana tras el atentado contra Colosio. Decía que, como gobernador del estado natal del sacrificado, tenía derecho a saber. Además, en el despacho del gobernador en Hermosillo, se instaló, devastado, Don Luis Colosio Fernández, el padre de Donaldo, buscando respuestas. Y alguna vez Beltrones me confió que había hecho el corto viaje, entre la capital sonorense y Tijuana, sin el aval del entoncs presidente salinas. fue el primer funcionario en llegar a Tijuana después del asesinato de Luis Donaldo Colosio. Al llegar fue a las instalaciones de la Procuraduría General de la República en esa ciudad y, saltándose las reglas y las leyes, exigió quedarse a solas con Aburto, trasladándolo a una laya cercana. Tiempo después, Aburto reconoció, en una de sus declaraciones, que habían hablado “debajo de un puente” durante media hora.

Lo curioso del asunto es que, ya en vuelo a la ciudad de México, se asegura que Beltrones obligó al sujeto a tomarse un brebaje, conocido como la “burundanga”, una especie de elíxir que era y quizá es uno de los utilizados por las mafias sudamericanas, sobre todo la de Colombia en esos días, para dejar amnésicos a quienes era necesario silenciar.

Algo parecido, sin duda, a las bebidas que muy probablemente tomaron algunos de los “capos” que integran el “cártel del Paraíso” y están dados por muertos para que no sean perseguidos más.

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Web: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

MIENTRAS EL MAGNICIDIO DE COLOSIO NO SEA RESUELTO, LO MISMO QUE LOS ASESINATOS DEL CARDENAL POSADAS, EN MAYO DE 1993, Y DE JOSÉ FRANCISCO RUIZ MASIEU, PADRE DE LA ACTUAL SECRETARIA DE TURISMO, EN SEPTIEMBRE DE 1994, EL PRI Y QUIENES MILITAN EN ESTE PARTIDO, LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO, SEGUIRÁN TENIENDO UN ENORME PESO EN LA CONCIENCIA. LO SOPORTA TAMBIÉN, SIN DUDA, peña nieto, AUNQUE FUERA MUY JOVEN EN EL MOMENTO DEL DRAMA. Y, SOBRE TODO, LO QUE MÁS DEBIERA DOLERLES, A ELLOS Y A LA SOCIEDAD MEXICANA, ES LA BURLA Y LAS CARCAJADAS DE LOS salinas Y DE JOSEPH-MARIE CÓRDOVA MONTOYA. ¿VAN A SEGUIRSE TOLERANDO LA IMPUNIDAD Y LA COBARDÍA CRIMINAL? LOS NOMBRES ESTÁN AQUÍ.

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