Desafío

RAFA LORET

*Guerra de Policías

*¿Estamos Mejor hoy?

*fox y la Integridad

Desde que calderón, a mitad de su deplorable gestión, anunció su intención de depurar a las corporaciones policíacas de todo el país, fue evidente el favoritismo, compromisos de fidelidad de por medio, hacia los agentes federales quienes, de entrada, obtuvieron el porcentaje más alto de aprobación mientras los municipales fueron señalados como los de más baja calificación en cuanto a la infiltración de las mafias, su propensión a la aviesa corrupción y su escasa preparación para hacer frente a los desafíos de la actualidad. Desde el inicio de las evaluaciones, en esta columna, se señaló que estaban viciadas de origen. Y, al parecer, no nos equivocamos.

Un hecho es incontrovertible: cada que se captura a una banda de secuestradores o relacionada con el crimen organizado, incluyendo a las multinacionales con enorme capacidad operativa, aparece las manos de algunos “ex” agentes federales, o “ex” militares –en estos casos de distinto rangos-, como parte de los grupos delincuenciales y quienes son los que realizan las tareas más sucias con conocimiento de territorios y movimientos. En realidad, aunque no suelen aparecer como los jefes, son los de mayor capacidad en cuanto a las estrategias a seguir para afrentar a la sociedad y asegurar su huída con el menor riesgo posible. Son muy pocos los casos en los cuales no hay ex uniformados de por medio, la mayor parte rencorosos sea por haber sido cesados por haber sido descubiertos en acciones amorales o como consecuencia de su alta preparación que les rinde más cometiendo crímenes de alto rango y no limitados por los honorarios, muchas veces ínfimos, otorgados en el sector público.

En este punto es indiscutible que siempre se les ha mentido a los elementos de las fuerzas armadas. Recuerdo, en el lejano 1986, un acto de “quema de cocaína”, en el Campo Militar Número Uno, encabezado por el entonces presidente miguel de la madrid; allí el mandatario se comprometió, ante los familiares de las primeras víctimas de los enfrentamientos contra los cárteles mexicanos al alza, dotarles de becas para estudios y, sobre todo, de viviendas dignas. Y la promesa quedó allí, sin seguimiento ni estímulos suficientes para quienes enfrentan el tremendo peligro de las refriegas con elementos de las mafias mucho mejor pertrechadas, con mejores armas y un vigor excepcional bajo el espejismo del dinero fácil. Vidas ingratas las de sendos bandos.

Recordamos, igualmente, lo revelado por el general Jesús Gutiérrez Rebollo, en marzo de 2002 y en la prisión de “alta seguridad” de Almoloya, llamada en esos días “La Palma” y hoy nombrada “del Altiplano”, sobre los “rambos mexicanos”, un cuerpo de elite al que nunca conoció pero sí financió a través del Instituto Nacional de Combate Contra las Drogas. Fueron elementos preparados por el Pentágono para tareas de alta peligrosidad que nunca rindieron cuenta a sus “superiores” mexicanos y comenzaron a infiltrarse, posiblemente, entre las organizaciones con mayor poder de fugo entre las mafias dominantes. Decía Gutiérrez Rebollo, muerto apenas el 19 de diciembre pasado, que uno de ellos era capaz de “asegurar” y dominar a diez efectivos militares. Un pequeño ejército con mucha más capacidad que los conocidos; y se fue desperdigando por los más oscuros sótanos del sistema para vergüenza de los mandos castrenses y policíacos. Esta es una realidad que no da lugar a réplica alguna.

Hasta la fecha ningún funcionario, de muy alargados cuellos, se ha atrevido a tocar el tema sobre la, cada vez, mayor presencia de “ex” policías y militares, incluso algunos en ejercicio, dentro de las corporaciones más temibles, principalmente los “Zetas” y “Jalisco Nueva Generación”, en apariencia las organizaciones delincuenciales con mayor cobertura desde la caída de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien también utilizó a elementos similares para los momentos álgidos de los tiroteos y las persecuciones; por eso fue especialmente extraño que le encontraran solo, en un departamento de un complejo turístico de Mazatlán, que ya no menciono para no darle publicidad, sin siquiera el habitual cordón de seguridad que le rodeaba cada día y cada noche. La entrega, insisto, fue concertada.

Más atrás, al final de su mandato –1970-76-, luis echeverría reveló a un gobernador del sureste quien, de plano, se quejó por los abusos de sus custodios del Estado Mayor cada que realizaba una visita a su entidad:

–Mire usted: por desgracia, ellos conocen todos los rincones de Los Pinos mucho mejor que yo y las claves y los movimientos, los míos y los de mi familia, con antelación. Necesito de sus lealtades aunque sea a muy alto costo; porque si ellos se van, ¿quiénes me protegerían de los mismos cuando estuvieran sueltos y listos a organizarse y proceder contra el titular del Ejecutivo?

Lo mismo en los años recientes cuando vimos a calderón con una casaca militar, cuya talla era tan grade, que le hacía verse ridículo, como un payaso sin pista rodeado de armamentos. Y observamos en una tesitura similar al señor peña nieto quien, de plano, debió rectificar su intención primera de no permitir las actuaciones de marines estadounidenses dentro de la Armada de México. Bastaron unos meses, con una operación de nódulos tiroideos de por medio, para que la valorización cambiara diametralmente y pudiera tener en sus manos la cabeza de “El Chapo” y el cadáver, ahora sí, del también muy poderoso “El Chayo”, quien fue “muerto viviente” durante tres años y tres meses, su etapa de mayor “producción” criminal a la vera de calderón y sus secuaces la mayor parte de su tiempo “extra”.

Sirvan estos antecedentes para intentar explicar por qué, en varias entidades del país –entre ellas Morelos y Michoacán-, los integrantes de las policías municipales están optando por replegarse para entregar sus respetivas plazas a los agentes estatales quienes, a su vez, hacen lo propio respecto a los federales que les conminan a marginarse con sus vidas de por medio. Esto significa, sencillamente, que la emergencia que se observa en las regiones más convulsas del país –no en toda la República, por supuesto-, ha roto con las líneas del mando, hollado las soberanías estatales –debieran denominarse autonomías al reconocer a un poder superior-, y excluyendo a quienes deberían garantizar la seguridad de sus municipios, coordinándose y no supeditándose a los mandos del centro del país. Regresamos ya al esquema de la República centralista a la que convocó Antonio López de Santa Anna en el siglo XIX. Nunca podría ser para bien.

¿Será esta la razón por la cual decidió alejarse Manuel Mondragón y Kalb de la Comisión Nacional de Seguridad Pública dejándosela a Monte Rubido García, un operador menos propenso a las náuseas que provocan en algunos personajes íntegros la corrupción y el descaro gubernamental para proceder como le venga en gana? Esta interrogante, lo digo en serio, es una de las más preocupantes de cuantas hemos planteado en este espacio.

El hecho es que seguimos desconfiando de las policías y el proyecto sobre la Gendarmería Nacional, tendiente a unificar a todas las corporaciones, está paralizado en el Legislativo casi por capricho de las oposiciones obcecadas. Ya sabemos, de sobra, que en estos de las luchas facciosas cada grupo ve en los otros todos los males del mundo y sólo el propio se salva casi con santidad inmaculada. Farsa, sí, que demuestra la pobreza de nuestra democracia y la dolorosa utopía de un sistema de partidos que jamás valorará, por encima de sus propias inclinaciones, los intereses de la nación. Para colmo, ya volvieron las rebatiñas, los insultos y jaloneos, con los que regresamos a los ciclos de barbarie que muchos creyeron superados luego de la usurpación de calderón. Pero no fue así.

Debate

Del vacío de poder, naturalmente, se aprovechan cada uno de los organismos políticos y las instituciones con poder de fuego supuestamente para defender soberanía y territorio. Por desgracia, ya no puede saberse qué es mejor: si soltar a los mal evaluados agentes policíacos para que se incorporen a las mafias o mantenerlos con el propósito de evitar daños menores. La disyuntiva es entre la moral y la resignación, un duro golpe para las carcomidas instituciones de la actualidad.

Para infortunio de todos, cada vez es mayor la inmoralidad pública como se constata con el alud de denuncias entrecruzadas entre elementos de distintas filiaciones; ninguna se salva. Por allí me escribieron que, entonces, la solución estaba en la MORENA de Andrés Manuel. Sin afán de molestar a los lectores que son seguidores de esta opción –nunca es nuestra intención hacerlo aunque nos lean diversos militantes de las causas cuestionadas por este crítico-, debo decirle que también tiene sus pecados y de muy elevado rango. Cito sólo uno ya explicado en estos espacios: hasta donde sabemos, el personaje que clama por la justicia y el buen gobierno, carece de Registro Federal de Causantes y, por ello, no ha podido cobrar las regalías de sus libros editados por la muy “mexicana” –en realidad una fusión estadounidense-ibérica-, Random House Mondadori-Grijalbo. ¿Un mal menor? De acuerdo a como se mire porque, curiosamente, el Sistema de Administración Tributario ni siquiera lo colocó en sus listas de morosos… porque sencillamente no está dado de alta. Bendita la impunidad que se extiende a partir de sus calenturas verborréicas.

La pregunta clave es si estamos ahora mejor que hace un año, o dieciséis meses cuando asumió la titularidad del Ejecutivo el señor peña nieto. La afirmativa sólo puede estar en labios de quienes son beneficiarios del régimen en curso en cuanto a cercanías y sueldos burocráticos de alto standing. Abajo, en la realidad misma, observamos a una población inerte, en algunos territorios yacente, con menos recursos y satisfactores; y muchas más deudas. Para colomo, ya ni siquiera puede un trabajador esperanzarse con sus pensiones al regirse éstas por un treinta y cinco por ciento de los sueldos recibidos. ¿Es factible bajar tanto en la escala social sobre el papel signado en lujosos despachos del zócalo? Duele, pero así es.

La Anécdota

vicente fox, al igual que miguel de la madrid –todo en minúsculas-, presume de ser el patriarca de una familia en donde priva la integridad. Pero, a cada declaración suya, se muerde la lengua. La indignidad de estos personajes, señalados por ladrones y tras innumerables peculados, ha sido evidente y ya forma parte de la historia reciente del país.

Ahora entiendo lo que me dijo fox, el día en que recibió su constancia de mayoría tras las elecciones presidenciales de 2000 –en agosto, para ser precisos-, al plantearle qué haría con las mafias cuyos tentáculos se extendían a varios órganos de información:

–¿Mafias? Vamos a dejar que se vayan solas cuando entiendan que ya no hay sitio para ellas. Esto ya cambió… y además tengo tres grandes aliados en los medios de comunicación con los cuales cuento para responder los infundios.

Y sucedió que los fox, ella y él naturalmente, supieron acomodarse… dentro de las mafias.

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WEB: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

LA INSEGURIDAD AGOBIA PERO SIRVE PARA ABARATAR A MÉXICO. ES ÉSTA LA RAZÓN POR LA CUAL EXTIENDEN SUS INTERESES LOS GRANDES CONSORCIOS ESTADOUNIDENSES E IBÉRICOS SOBRE UN PAÍS AL QUE COLOCAN, EN LOS ESPACIOS NOTICIOSOS, EN EL SEGUNDO LUGAR ENTRE LOS DE MAYOR RIESGO EN EL MUNDO. PERO NO PUEDEN NEGARSE A LAS OFERTAS, ESTO ES A COMPRAR MUY BARATO LO QUE LES RENDIRÁ EN UNOS CUANTOS AÑOS MUCHO MÁS. ¿Y LOS MEXICANOS? DE ACUERDO A ESTE PROYECTO, SEGUIREMOS SIENDO RECIPIENDARIOS DE LAS DEUDAS, LOS SAQUEOS Y LA LATENTE CORRUPCIÓN PÚBLICA Y PRIVADA.

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