Sufre duro golpe economía de Costa Rica

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San José, 9 abr (PL) Expertos consultados por varios medios locales de prensa consideraron hoy que la economía de Costa Rica sufre un duro golpe por el retiro anunciado de dos empresas estadounidenses.

El fabricante de procesadores Intel, con sede en California, comunicó el martes el cierre de la planta de ensamblaje y prueba, ubicada en San Antonio de Belén, central provincia costarricense de Heredia.

Asimismo confirmó que el cierre de la planta en Costa Rica implica el despido de mil 500 empleados de forma gradual hasta final de año, pero la empresa mantendrá su operación de servicios donde laboran otros mil 200 operarios.

La decisión de cerrar la planta manufacturera respondió a la necesidad de la empresa de consolidar sus operaciones en Asia para buscar mayores beneficios, explicó el gerente en Costa Rica, Michael Forrest.

Esta determinación no está ligada a factores de productividad o recursos humanos del país, sino a un análisis de competitividad, mercados, ubicación de proveedores, clientes y logística, ventajas y desventajas, y Costa Rica perdió, dijo.

Pese a que el Gobierno trató de matizar el asunto, el economista Luis Loría consideró que la partida parcial de Intel es un duro golpe a este país pues confirma que Costa Rica pierde atractivo para la inversión extranjera directa. Hay que ver los efectos que eso trae en el empleo, observó la fuente en declaraciones al sitio digital crhoy.com y alertó que es momento de que las autoridades replanteen una estrategia de país para atraer inversiones.

Otro economista, Eduardo Lizano, destacó que van a reportarse consecuencias en las exportaciones, porque Intel es una de las compañías que más vende, pero también en las importaciones, y ese comportamiento hay que verlo con cuidado.

Un tercer especialista, Ronulfo Jiménez, coincidió en que existirán efectos en el crecimiento económico y el déficit de la balanza comercial, y opinó que sólo con el tiempo el mercado laboral podrá absorber a ese personal calificado cesanteado.

Intel fabrica desde 1997 en Costa Rica y sólo el pasado año vendió al exterior microprocesadores por dos mil 377,7 millones de dólares, es decir, el 20,6 por ciento de las exportaciones totales de productos del país.

Según datos del Ministerio de Comercio Exterior, de 1997 a 2010, Intel invirtió 800 millones de dólares en Costa Rica, un promedio anual del seis por ciento de los flujos de inversión totales recibidos.

Los gobiernos de José María Figueres, Ôscar Arias y Laura Chinchilla señalaron a Intel como la punta de lanza que permitió al país atraer numerosas empresas de alta tecnología y convertirlo en líder regional en ese campo.

Por eso Figueres, a través de su cuenta de Twitter, lamentó hoy el cierre de la planta al escribir: “La Costa Rica reciente se divide entre antes y después de Intel. Costó mucho trabajo traerla. Lástima, no supimos mantenerla!”. Pocas horas después de conocerse la decisión de Intel, se comunicó aquí que otra firma, BA Continuum, subsidiaria del Bank of America, cierra operaciones en Costa Rica y despediría a mil 500 empleados en el plazo de un año.

La compañía, subsidiaria de una empresa estadounidense surgida en 1930, contaba con los privilegios de Zona Franca y operaba en Costa Rica desde hace varios años. Sus directivos aún no han explicado las razones de su salida.

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