NO MANCHES CARNAL

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

¿Cuántas personas se han quejado por las pintas que alegremente los vándalos hacen en sus paredes?.  Hay quienes consideran el graffiti o grafito como un medio de expresión de los jóvenes. Las autoridades han hecho el intento de darles un espacio asignado como una manera de combatirlo, pero lejos de ello parece que no completan y continúan pintando por todas partes como símbolo de marcar territorio de pandillas, señalar a su entender los sitios de distribución de drogas, otros nada más por llamar la atención con declaraciones de amor y también los hay quienes lo consideran una diversión y acto de audacia y valentía, en especial como se trepan al piso más alto de algún edificio o preferentemente de un puente o torre para dejar su “huella de identidad”.

Otros ven ésta misma manera de plasmar signos, imágenes o palabras como un arte, pero a éstos se les reduce más el espacio de expresión, a diferencia de los vándalos que no tienen que pedir permiso y cualquier barda es idónea para hacerse notar e inclusive éstos actos vandálicos se ven en lugares en donde nadie se hubiera imaginado como en anuncios espectaculares.

Existen leyes que castigan severamente éstos actos vandálicos y considerados como daño en propiedad ajena. Desde junio del 2004 en el Estado de Coahuila se aprobó una ley en contra de éste delito quedando establecido como un delito el grafito, en cualquiera de sus expresiones, es decir, teñir, manchar, rayar, poner símbolos, palabras, dibujos a un bien mueble o inmueble.

Las penalidades alcanzan una sentencia de un mes hasta tres años, cuando la agresión es a domicilios, bodegas o establecimientos comerciales y ese ampliaría hasta seis años de patrimonio histórico o sitios que sean considerados como parte del acervo cultural de la entidad. La condena se duplica cuando la ley comprueba que el daño a éstos inmuebles es imposible de reparar.

Dentro de dos meses dicha ley va cumplir una década desde que se aprobó y a la fecha de hoy no existe denuncia alguna ante las autoridades resumiendo la apatía a denunciar como delito el graffiti en los domicilios particulares e incluso en vehículos en donde solamente existen dos teorías. No se tiene conocimiento de la ley o segundo la falta de acreditación del delito ya que estos pandilleros actúan con mucha rapidez y nunca se les atrapa infraganti o lo que siempre sucede: Nadie vio nada.

Intentos frustrados para bajar éste delito como la disposición por partes de las autoridades de paredes especiales donde los chavos banda podían dentro de la ley, expresar sus emociones con pintura en aerosol. Más recientemente se empezó a usar una pintura especial antigraffiti que permitiera limpiar con facilidad cualquier travesura, lo cual resultó muy positivo en monumentos. Existe una ley aprobada por el Congreso del Estado de Coahuila que a la falta de denuncia no se ha aplicado y como quiera que sea, el graffiti sigue manchando nuestras ciudades en toda la entidad.

Están muy identificadas el tipo de firmas que hacen los pandilleros sobre todo en colonias populares que sirven para identificarse como los autores de una pinta, a veces se trata de los nombres o símbolos de pandillas. En todos los casos se trata de pintas en lugares donde no tienen autorización por parte de los dueños de los bienes inmuebles. En éste mismo caso, los grafiteros  compiten por poner sus firmas en lugares inverosímiles, en lo alto de edificios o espectaculares, bajo puentes o donde simplemente la ciudadanía se pregunta con asombro, el cómo diablos le hicieron para pintar ese graffiti ahí.

También están identificados aquellos grafiteros que marcan lugares de interés para ciertas actividades como un símbolo representando un aviso de venta de droga o armas, siendo en su mayoría de éstos claves que solo ellos conocen su código y sus mensajes.

Otro tipo de graffiti es el más estúpido de todos porque los vándalos sólo quieren pintar por pintar, en cualquier lugar  y garabato o intento de dibujo. Así que vemos ondas sobre paredes, plantas o autos, nombres de enamorados o dibujos obscenos. Esta forma de graffiti es quizá la más dañina no sólo porque es una estupidez sin razón, sino que además es la que más abunda dentro de las ciudades afectando a miles de comerciantes y lugares históricos así como aquellos considerados como pasada turística.

El sector comercio es el más afectado por las pintas de bardas sufriendo más este flagelo de delincuencia considerado no grave no se ha podido establecer una cultura por denunciarlo y mientras tanto la pigmentación grotesca sigue apoderándose cada vez de nuestras ciudades incrementándose la contaminación visual. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013)www.intersip.org

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