Desafío

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*Vacíos y Conjuras

*Tráfico de Armas

*Del Largo Periplo

Desde que fue designado comisionado de Seguridad, en Michoacán, esto es como virrey y sin sometimiento alguno a la “soberanía” estatal –debiera ser autonomía para ser precisos-, Alfredo Castillo Cervantes, se evidenció no sólo un severo vacío de poder en la entidad, confirmado a plenitud con los acontecimientos recientes, sino también en la órbita federal en donde, al igual que durante el deplorable periodo de calderón, nadie sabe, a ciencia cierta, si las órdenes para repeler la violencia, con los escudos humanos a disposición del ejército, salen o no de la residencia oficial de Los Pinos y a través de quien. ¿O acaso el doctor Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda, puede darse el lujo de salirse de sus funciones específicas para acusar al ex mandatario calderón de la descomposición en la entidad natal de éste? No, en términos de ortodoxia política; sí, en la praxis.

Pareciera existir una especie de conjura –como explicamos hace unos días-, para maniatar al presidente o, en caso contrario, asegurar la continuidad política del PRI con o sin peña nieto. Por desgracia, el conjunto de asesores presidenciales cumple, a cabalidad, con el ritual de informar al jefe del Ejecutivo sólo de cuanto al mismo le viene bien, le halaga o tranquiliza. Se dice que un buen funcionario se demuestra “molestando” lo menos posible al “patrón”.

Alguna vez, el legendario chihuahuense, Don Manuel Bernardo Aguirre, gran amigo de mi padre -¡qué conversaciones las suyas!-, os confió que cuando fue designado líder de los Senadores –entonces la presencia opositora era casi simbólica e inútil-, no sólo los del PRI cabe aclarar, el presidente de la República le ofreció su tarjeta con números privados suyos y le dijo:

–Senador: aquí tiene usted mis referencias. Cuando surja algún problema o contratiempo, no dude en llamarme a cualquier hora.

El aludido guardó el cartoncillo en el bolsillo y respondió, de acuerdo a las reglas más puras del viejo establishment:

–Señor presidente: muchas gracias. Espero, cuando terminemos ambos nuestras funciones, regresarle esta tarjeta sin haber tenido que recurrir nunca a ella. Mi deber es no causarle a usted ninguna dificultad adicional a su enorme responsabilidad.

Don Manuel se enorgullecía, y no dudaba en contarlo, de haber cumplido con su palabra pese a los sobresaltos de 1968 y el aval recibido por díaz ordaz por parte de la Cámara alta luego de los trágicos, infames sucesos de Tlatelolco en 1968; siquiera, el propio mandatario asumió, durante la lectura de su V Informe, la responsabilidad “ética, política, histórica” de aquel genocidio bajo una estruendosa ovación de legisladores, gobernadores, ministros de la Corte, mandos del ejército, embajadores e invitados del exterior, así como de las damas de compañía habituales aún en la aristocracia del México “moderno”.

Igual ahora. ¿Cuáles de sus colaboradores cercanos se atreven a decirle la verdad al señor peña nieto y cuántos lo hicieron con sus predecesores quienes acabaron perdiendo, como díaz ordaz, el juicio inapelable de la historia? Más bien, por el proceder del mandatario, con dudas evidentes y una frenética inclinación por multiplicar su presencia en las regiones en conflicto –Guerrero, Michoacán-, nos queda la impresión de que, poco a poco, ha ido delegando facultades en quienes, por ahora, más confía… aun cuando no ha examinado los expedientes médicos de cuantos son señalados por él, digamos como en el caso de Castillo Cervantes, enfermo de cáncer, quien está a punto de ser relevado del virreinato purépecha dentro de pocas semanas. Y si Fausto Vallejo Figueroa, el gobernador marginado, igualmente no sale de sus males sino que éstos se agravan por las tensiones, las tierras donde se venera aún al “Tata” pronto podrían convertirse en campos sin rectorías ni leyes ni gobernantes. La anarquía en pleno.

Es curioso: cuando las fuerzas armadas –incluyendo a las de la Secretaría de Seguridad Pública de las que poco se habla-, arribaron a esta entidad aguijoneada por el tráfico de drogas y la creciente violencia, se acercaron, primero, a los autodefensas comunitarias como si tales fueran el problema y acaso no la solución al sitio impuesto por el crimen organizado. A medida que transcurrieron las semanas, los líderes civiles fueron, paso a paso, descalificados y perseguidos –incluso mediando atentados como el sufrido por Juan Manuel Mireles, quien salió por piernas, mejor dicho por aire, en cuanto sintió que sus rivales le perseguían-, mientras se usaba a sus huestes como auténticos parapetos para resguardar a los elementos castrenses… quienes parecían muy a gusto sin necesidad de entrar en confrontaciones directas.

Y así se la llevaron hasta el pasado mes de febrero cuando comenzó a prepararse la relampagueante visita de Barack Obama a Toluca, capital mexiquense en donde más se ha recrudecido el fenómeno de la violencia a partir de que los mafiosos han debito tomar distancia de Michoacán, por el momento. Por algo los mandos castrenses insisten en buscar en esta región a los cabecillas y sus vínculos, sobre todo porque sigue siendo paso de los cargamentos de drogas –los barcos siguen llegando desde Guatemala y Colombia al Puerto Lázaro Cárdenas-, en medio de retenes que, como las aduanas estadounidenses, saben perfectamente cuáles contéineres y tráileres tienen vía libre hacia el norte. Nada nuevo bajo el sol. ¿Y los militares qué explicación pueden brindarnos al respecto? Ninguna, absolutamente; y menos a su comandante supremo quien no sé lo que cree.

Es cierto: la aprehensión del célebre Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” –una entrega evidentemente concertada-, y la segunda muerte de Nazario Moreno González, “El Chayo”, fueron como aire fresco para el gobierno en funciones aun cuando el narcotráfico no haya sido afectado en cuanto a sus “exportaciones” hacia los Estados Unidos. En pocas palabras: mientras no disminuya el ingreso de estupefacientes a la Unión Americana –mantenido en el mismo nivel por razones de oferta y demanda, esto es sin que suban y bajen los precios drásticamente-, no podrá decirse que la sostenida batalla entre mafias va por buen camino. Se siembran cadáveres por doquier, pero la fuerza intrínseca de los cárteles sigue en igualdad de circunstancias. Y, por ello, claro, es necesario que aparezcan cabezas y cabecillas para dar una imagen poco real de las condiciones prevalecientes.

Todo ello nos lleva a concluir que, con participación de algunos altos miembros de la clase política –digamos coordinadores de bancadas y hasta uno o dos de los secretarios de Estado listos a interrumpir la secuela continuista de los peñistas químicamente puros, como antaño se decía de los salinistas-, las conjuras de alto nivel se entrecruzan en el camino: una línea para asegurar no sólo el periodo peñista sino su permanencia más allá de 2018; y otra, para descalabrar esta tendencia involucrando, a la buena o a la mala, a varios de las mujeres y hombres más cercanos al mandatario en funciones. Ya comenzaron con los secretarios de finanzas, siguieron con el secretario de gobierno michoacano –quien fue gobernador interino de abril a octubre de 2013, Jesús Reyna García, y no son pocos quienes, a partir de entonces, han puesto “sus barbas a remojar”, desde el gobernador Figueroa hasta el clan cardenista con dominio pleno, hasta ahora, del territorio en donde se combate a las bandas criminales, desde Apatzingán hasta Tierra Caliente. ¿Sólo es una coincidencia geográfica como también lo fue que la primera aprehensión de “El Chapo”, en 1993, se diera muy cerca de los dominios del EZLN, en la frontera con Guatemala?

Cuando la geografía coincide con diversos movimientos de alto riesgo para la seguridad nacional no puede hablarse de casualidades sino de acuerdos, conjuras, planes estratégicos contra la estabilidad gubernamental y la llamada paz social. Y tal viene sucediendo desde el periodo salinista, trágico como ningún otro incluyendo el de díaz ordaz, sin que disminuyan los afanes expansionistas de los grandes consorcios de Estados Unidos y la Unión Europea a los que conviene comprar muy barato, por efecto de la violencia, lo que sabrán revalorar en cuestión de meses. Una cosa lleva a la otra.

Debate

Ahora el debate es si van o no a entregar las armas los grupos comunitarios que las tomaron para defenderse, en principio, de los constantes ataques de los criminales, narcotraficantes y secuestradores con discursos mesiánicos y tramposos –ya sólo falta que acusen a los masones o a los jesuitas por ello y no a los responsables verdaderos de la estrategia, los vascos criminales de ETA ahora avecindados en México porque en Europa no encuentran refugios seguros-, y después debieron usarlas siquiera para resguardarse de los abusos frecuentes de quienes fueron llamados para “imponer” el orden, esto es desde soldados y marinos, hasta “marines” y agentes federales. Un mundo al revés.

Lo primero, desde luego, sería investigar, de una vez por todas, cómo llegan las armas, tantas, a las manos de sicarios, autodefensas y subversivos atrincherados –no hablo del EZLN porque rompería con ello el esquema de la “única guerrilla pacifista del mundo y de la historia”-, sin el menor contratiempo. Hace veinte años, tras la toma de San Cristóbal de las Casas –hubiera sido sensacional que lo hubieran hecho en el San Cristóbal de San Francisco del Rincón-, el “sucomandante Marcos”, sin medir alcances, aseguró que se habían pertrechados a partir del “mercado negro” organizado, precisamente, por los mandos medios del ejército, los mismos a los que comenzaron a combatir durante los once días que duró la refriega en enero de 1994.

Y vuelvo a subrayar: ¿qué se espera para llamar a cuentas a Jaime Camil Garza, el lagunero, padre del artista telenovelero, quien labró su inmensa fortuna gracias al contrabando de armas en complicidad con las “primeras familias” que han sido? En él anidan muchas respuestas… y responsabilidades. ¿O es que también el señor peña nieto ya cayó en el garlito consumado por las estrellas deslumbrantes de los medios masivos de comunicación? No queremos ser mal pensados.

La Anécdota

Sigue una duda que debiera atormentar a los incondicionales de Andrés Manuel López Obrador, a quien ayer, por cierto, elogié por su lucha en pro de la consulta popular sobre la malhadada reforma energética. Lo apunto para insistir en la imparcialidad de estos comentarios.

Si Andrés Manuel fue capaz, durante larguísimos meses, de recorrer hasta “los últimos rincones” de las entidades en conflicto, digamos Oaxaca, Guerrero y Chiapas, en donde se encuentran decenas de grupos armados, en algún momento debió de encontrárselos en su camino. ¿Qué pasó entonces? No lo secuestraron, como podían haberlo hecho con enorme facilidad; así que no queda sino pensar en un diálogo a puertas cerradas cuyas conclusiones jamás han sido públicas. Pero, ¿qué conllevan los presuntos acuerdos, si es que se realizaron? Este tema me parece más trascendente que la monserga sobre el porfiriato recientemente publicada por el enamorado de su MORENA a la que dedicó sus esfuerzos como “historiador”. El asombro nos sigue llevando de un lado a otro sin poder definir cuál espacio partidista nos hace más daño.

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WEB: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

MUCHO ME TEMO QUE NO HAY DIRIGENTE POLÍTICO A SALVO DE LA SOSPECHA SOBRE CUANTO HEMOS REFERIDO LÍNEAS ARRIBA. NO SE EXPLICA DE OTRA MANERA LA INUTILIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ENTRE MAFIAS SI NO CESA LA EXPORTACIÓN DE DROGAS SIN EL MENOR CONFLICTO A LA HORA DE DISTRIBUIRLAS EN EL MAYOR MERCADO DEL MUNDO, EL DE NORTEAMÉRICA. Y ESTO LO SABEN, DE SOBRA, LOS MANDATARIOS DE MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS. PERO ESTAMOS CONDENADOS A SU SILENCIO… NO AL NUESTRO. HAY QUE HABLAR MÁS ALTO.

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