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Leyendas urbanas afectan donación de órganos

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Historias como la de Los Caballeros Templarios y el tráfico de órganos, afectan la donación voluntaria

(ng) Arturo Dib Kuri, director general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) de la Secretaría de Salud (Ssa), afirma que es “altamente improbable” la existencia de una red criminal de tráfico de órganos, como la que presuntamente encabezaba Manuel Plancarte Gaspar, sobrino de uno de los líderes de Los Caballeros Templarios, detenido el mes pasado.

El 17 de marzo, el gobierno federal anunció la captura de Plancarte Gaspar, señalado de traficar con órganos extraídos de niños. “Sólo son leyendas urbanas que desestimulan la donación”, aseguró el especialista.

Explicó que por la complejidad de los procesos y los equipos especiales e instalaciones médicas que se requieren para tener éxito en un trasplante, en México no hay más de mil expertos capacitados para asistir y hacer la cirugía y 400 hospitales donde pueden realizarla.

Fernando Batista Jiménez, quinto visitador general de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), dijo que el organismo nunca ha recibido quejas por tráfico de órganos.

La extracción de un órgano humano para trasplantarlo en otra persona es un proceso tan especializado que, se estima, menos de mil personas en el país están entrenadas para realizarlo.

Requiere además una compleja infraestructura que va desde quirófanos de alta especialidad hasta adecuados medios de transporte para que se logre con éxito.

El procedimiento debe ser tan preciso que el doctor Arturo Dib Kuri, director general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) de la Secretaría de Salud ve “altamente improbable” que se pueda practicar de manera ilegal.

Aseguró que noticias como la que se difundió hace unas semanas, tras la detención del capo Manuel Plancarte Gaspar, acerca de que el cártel de Los Caballeros Templarios estaría sacrificando a personas para extraerles sus órganos y venderlos, “sólo son leyendas urbanas que desestimulan la donación”.

Dicha acusación fue impulsada también por el médico José Manuel Mireles, uno de los dirigentes de los grupos de autodefensa.

Arturo Dib Kuri explicó que para que existiera una red de tráfico de órganos se necesitaría de la participación de un equipo especializado. Es decir, de médicos, cirujanos, enfermeras, anestesiólogos y hasta laboratoristas.

“Es prácticamente improbable, es altísimamente improbable y además extremadamente complejo y científico este procedimiento como para que alguien piense que se puede hacer en forma clandestina”, dijo.

Detalló que el proceso abarca desde seleccionar al donador, realizar estudios previos, hasta contar con un equipo de expertos y con la tecnología e infraestructura necesaria para el traslado de órganos, que debe darse en cuestión de horas.

“Aunado a ello el receptor tiene que estar ya preparándose en otro quirófano de alta especialidad que requiere personal de enfermería y anestesiología, además de los cirujanos y médicos especialistas, y luego se necesitan muchas evaluaciones adicionales que involucran todavía a más personal”, explicó.

Hoy en el país existen apenas 400 hospitales públicos y privados autorizados para realizar actividades de donación, procuración, y trasplantes.

Esto significa que ni siquiera se cuenta con la infraestructura médica hospitalaria suficiente para hacer los trasplantes de manera legal y tampoco con los recursos humanos, científicos, tecnológicos, de equipamiento, ni de logística necesarios.

Tan es así que 20 de cada 100 donaciones propuestas se pierden porque no existía un especialista capacitado o el hospital no tenía las condiciones adecuadas para el manejo de los órganos.

“Primero, cada órgano tiene su grado de dificultad, el hígado, el corazón, los pulmones. Hay tejidos alrededor que hay que separar con mucho cuidado, y luego hay que tomar el órgano inmediatamente y lavar con una solución que tiene las propiedades de conservación a temperaturas fijas de cuatro grados centígrados y pues disecarlos y prepararlos en los equipos adecuados para transporte a temperaturas bajas”, describió Dib Kuri.

En cada cirugía participan alrededor de 10 profesionales de la salud, y en los equipos se integran especialistas en nefrología, cuando se trata de un trasplante de riñón, en cardiología cuando es de corazón y neumología si es de pulmón, agregó.

“Hay casos en donde un grupo de médicos puede trabajar lo mismo en el IMSS que en hospitales privados, entonces sabemos que no hay más de mil personas que están entrenadas en este procedimiento, de los cuales cirujanos han de ser 200 o 250”, estimó el director del Cenatra.

En este contexto afirmó que en 20 años de experiencia nunca ha visto que se compruebe un solo caso de tráfico de órganos, pero ha sido testigo de cómo este tipo de rumores provocan un grado de terror en la población, capaz de desincentivar la donación, que podría salvarle la vida a una persona.

“Con estas noticias algunas personas llegan a pensar que si donan sus órganos y lo avisan les puede pasar algo, como que alguien las quiera asesinar”, ejemplificó.

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