EL ORGULLO OLVIDADO

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

Coahuila es muy conocido por su gran diversidad de paisajes y lugares turísticos. Conocido como un lugar del país donde se puede apreciar una gran diversidad de parajes en los que se practican actividades como el campismo, expediciones, deportes de alto rendimiento, alpinismo, caminatas, etc.

Entre los lugares remotos de la entidad existen bellezas extrañas sobre nuestra superficie: Las Dunas de Bilbao. Un lugar privilegiado y estando tan cerca de ellas, pocos coahuilenses las conocen y mucho menos aprecian su belleza.

Escondidas en el municipio de Viesca, las Dunas de Bilbao son considerados como uno de los pocos desiertos de arenas finas más raros en el mundo, su exuberante condición también puede ser admirada en el continente de Asia Menor, lo cual es digno de presumir, pues en este caso no hay que viajar muchos kilómetros para apreciar lo que también se encuentra al otro lado del planeta.

Las Dunas de Bilbao se ubican al sur oeste del estado de Coahuila, a tan solo 60 kilómetros de Torreón y han sido consideradas como uno de los mejores escenarios naturales para la filmación de películas de talla internacional, debido a que sus paisajes evocan los desiertos del medio oriente.

El viento y el clima de la región juegan un papel muy importante, pues son estos los factores que se encargan de formar las grandes montañas de arena; que a su vez trazan líneas semejantes a los oleajes del mar, mejor conocidas como “mares de arena”.

El clima en esta región es extremo la mayor parte del año con temperaturas promedio máximas de 45 grados y mínimas de 25 en el verano, y durante el invierno pueden alcanzar los 18 grados centígrados como máximo y temperaturas de algunos grados bajo cero.

La vegetación de este municipio es la propia de las zonas semidesérticas; existen grandes extensiones cubiertas de “candelilla” y en algunos lugares abundan los mezquites, en esta parte del estado crece la palma del dátil, fruto que es exportado como un manjar a países del mundo.

En algún tiempo ese lugar fue considerado como un sitio para practicar el turismo, es decir, la convivencia del hombre con la naturaleza sin afectar al medio ambiente.

Pero al parecer esta condición a nadie le importó y a lo que algún día fuera un complejo recreativo, ahora se ha convertido en un montón de escombro del cual ninguna autoridad se hace responsable; pues en medio de la burocracia, este rincón de tierra lejos de quedar en el olvido, ahora sirve como refugio de jóvenes que cada día lo destruyen más y lo ensucian a tal grado que los daños pronto podrían ser irreversibles.

Una cerca de postas con alambre de púas delimita el terreno ejidal que alberga a las Dunas de Bilbao, y el acceso principal es celosamente vigilado por unas personas que cobran cincuenta pesos la entrada o dependiendo del tamaño del sapo es la pedrada.

Pero lo más evidente al llegar a ese lugar es la gran cantidad de basura esparcida por toda el área, además es evidente las marcas de las constantes fogatas que los turistas encienden de noche para iluminar el lugar.

Tampoco hay servicios sanitarios, pues la intención de construirlos quedó a medias, al igual que una alberca y un chapoteadero del que nadie recuerda cuanto tiempo tienen en el abandono.

Las Dunas de Bilbao ahora son utilizadas como punto de reunión de los jóvenes aficionados al manejo de las cuatrimotos, quienes aprovechan las pistas naturales que se forman en la arena para practicar ese deporte o pasatiempo porque quienes lo combinan con bebidas alcohólicas está muy lejos de considerarse deporte alguno.

Estas prácticas han puesto en peligro de extinción a la casi desaparecida “Largartija de Arena”, quien además cohabita con especies de la flora silvestre que algunos biólogos han clasificado como escasas y raras en su tipo.

Este lugar ahora convertido en una pista natural para practicar el motocross, también sirve como pista de deslizamiento sobre patinetas o tablas de madera, asemejando la sensación que produce deslizarse sobre la nieve, pero a diferencia de este último escenario, aquí es a temperaturas muy elevadas.

Así que mientras las autoridades federales, estatales y municipales se ponen de acuerdo para ver a quién le corresponde el cuidado y el mantenimiento de los espacios protegidos como las Dunas del Bilbao, nadie sabe hasta dónde va a llegar la destrucción y probablemente pronto sea tarde para que se pueda rescatar uno de los lugares más extraños y bellos de nuestro estado. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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