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Confirman que agentes químicos causan síndrome de Guerra del Golfo

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Washington, 28 abr (PL) El síndrome de la guerra del Golfo es una enfermedad derivada de la exposición a agentes químicos y no debido al estrés psicológico por los combates, confirmó hoy un estudio presentado al Congreso estadounidense.
En 2008, un informe del Research Advisory Comité (Comité Asesor de Investigación, RAC) concluyó que dicha patología afectaba a cerca de 250 mil exuniformados participantes en Irak en la llamada primera Guerra del Golfo, de 1990 a 1991.
Desde entonces, los estudios sustentan que el síndrome está vinculado con agentes químicos en el lugar de los acontecimientos, señaló Roberta White, de la facultad de salud pública de la Universidad de Boston y principal autora del informe, citado por el diario The Washington Times.
Aunque los síntomas varían según cada individuo, normalmente incluyen una combinación de dolores, incluidos dolores de cabeza, con persistentes problemas cognitivos y de memoria, fatiga, dificultades respiratorias, malestares intestinales y estomacales, así como erupciones cutáneas.
Anteriores pesquisas sugerían una estrecha relación entre la dolencia y la exposición a pesticidas y al bromuro de piridostigmina, sustancia que se encontraba en los comprimidos que tomaban los soldados para contrarrestar los gases que inhalaban durante los combates.
Muchos estudios del cerebro (…) indicaron que las disfunciones del sistema nervioso central son un síntoma clave de este síndrome, prosiguió White, quien también demostró que el mal no está asociado al estrés postraumático.
De acuerdo con la investigación, la exposición a algunos agentes químicos también sería la causa de un alza en el número de tumores cerebrales.
Los científicos encontraron que los militares expuestos a gases emanados de los combates, así como quienes inhalaron los vapores contaminantes liberados por pozos petroleros en llamas, presentan una elevada tasa de mortalidad por cáncer cerebral.
Aunque los autores del informe reconocen el apoyo del Pentágono, lamentan la falta de financiamiento para encauzar el estudio de otros padecimientos que golpean con frecuencia a los veteranos de guerra, como el mal de Parkinson, algunas formas de cáncer y disfunciones reproductivas.
Numerosos informes confirman el legado mortífero de meses de bombardeos de aviones estadounidenses y británicos sobre Irak con misiles de crucero, así como el uso de balas y bombas cubiertas con plutonio y uranio empobrecido.
Un estudio realizado en 1991 por la Agencia de Energía Atómica de Reino Unido predijo que si se inhala menos del 10 por ciento de las partículas liberadas por el “cóctel nuclear” usado en el armamento que golpeó Irak y Kuwait, podría dar lugar a unas 300 mil muertes.
Hasta la fecha, médicos iraquíes denuncian que producto de los bombardeos se ha disparado la tasa de padecimientos cancerosos, mientras que la incidencia de la leucemia, la llamada “muerte blanca”, aumentó en más del 600 por ciento de la población civil, sobre todo en niños.

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