Desafío

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*Detrás de los Espejos

*La “Fortuna” de México

*Repsol y Latinoamérica

En febrero de 2001, el entonces presidente de los Estados Unidos, Geroge Bush junior, recién estrenado en el cargo luego de las severas impugnaciones electorales que llevaron al “voto por voto” en Florida, saludó su primera gira al extranjero, a México y al rancho de los Fox, para ser precisos, con el primero de los bombardeos contra Irak en plena crisis de Medio Oriente signada por los intereses del vecino país sobre las inmensas reservas petroleras de la zona. Años después, Teresa Kelly, esposa del adversario demócrata de Bush insistió, John, tratando de atajar la reelección del personaje expresó, sin ambages, que todo era cuestión del “oro negro” incluyendo la brutalidad terrorista que se había cebado contra Nueva York.

En septiembre de 2001, por este y otros motivos –sobre todo financieros-, la popularidad del heredero del clan Bush –segundo del mismo en ocupar la Presidencia tras el lapso de ocho años de Bill Clinton en la Casa Blanca-, no estaba precisamente muy alta. Al contrario, se dudaba de su liderazgo y se le consideraba un “hijo de papá” por recurrir a colaboradores que lo habían sido del patriarca durante sus cuatro años en la oficina oval. Era visto como un político débil, incluso torpe, distraído y dormilón quien a las ocho de la noche se rendía ante el sueño dejando a un lado los asuntos oficiales. No era, no lo es, hecho para jornadas agotadoras y giras interminables como suelen acostumbrar los mandatarios de la actualidad con sus excepciones.

El hecho en concreto es que, estando él precisamente en Florida al lado de su hermano, el entonces gobernador Jeb, el fatídico día 11 debió ser puesto bajo seguro ante lo que parecía un ataque masivo contra los Estados Unidos tras el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. (Ya hemos aclarado que el supuesto avión que cayó sobre el Pentágono, en Washington, no ha podido ser acreditado con pruebas sólidas puesto que el estallido del búnker más bien se dio de dentro hacia fuera).

Desde ese momento ocurrió un fenómeno impensable: el vulnerable junior de los Bush se alzó como líder y se convirtió casi en un estandarte del nacionalismo estadounidense con los consiguientes brotes de xenofobia que aún no cesan sobre el territorio hostil de la Unión Americana. No son pocos quienes han sufrido todo tipo de afrentas en sus intentos por ingresar a la poderosa nación, fichados de hecho, ante el consiguiente disgusto de los afectados, incluso líderes políticos vejados por su apariencia o sus rasgos faciales. Pero, hacia adentro el segundo George consolidó su mandato, logró después la reelección, sin los apremios de 1999, y pudo llegar al final de su gestión, en medio del desprestigio si se quiere por las crisis heredadas al mundo, pero con suficiente margen para vivir una existencia feliz en sus amplias heredades. Y nadie, qué va, le ha pedido cuentas al respecto.

Vale la explicación para explicar, o tratar cuando menos, cómo se dio, en 2012, el diferendo diplomático entre España y Argentina, tras la expropiación de la filial de Repsol, YPF, que tanto indignó a los españoles –sólo falta que le cobren las cuentas a las estrellas del balompié, Messi, Di María o Higuaín-, beneficiando políticamente a la denostada monarquía que encabeza el Borbón Juan Carlos I, quien estaba en el punto de mira de todos los críticos, incluso de algunos de sus partidarios, por haber sido descubierto cazando elefantes en Botswana, sin haber avisado a nadie de ello –después, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, salió a cubrirle las espaldas alegando que él sí sabía del viaje cuando tal es incierto porque su vocero sólo reconoció haberse enterado cuando el monarca sufrió la caída que le rompió la cadera-, al tiempo de que su nieto Felipe Froilán, primogénito de la Infanta Elena, ingresaba al hospital por haberse disparado en un pie mientras pasaba unos días con su padre, el divorciado Jaime Marichelar, en la sierra, cazando.

Jamás la monarquía había estado tan a la baja desde su rehabilitación, tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, y su consolidación durante el fallido intento de golpe de Estado, perpetrado por altos militares intocados y por un Guardia Civil, el Coronel Antonio Tejero Molina, quien apenas estuvo unos añitos detrás de las rejas –salió de la prisión en 1996-, en febrero de 1981. Juan Carlos, sobre quien penden dudas sobre su actuación entonces –los radicales de izquierda señalan que él prendió la mecha para fortificarse ante el ejército y después reculó a favor de la democracia incipiente cuando vio perdida la primera causa-, ganó con ello el prestigio que requería para sacudirse la sombra del “caudillo” y de sus colaboradores, algunos de ellos proyectados hacia otras facetas, como el recién extinto Manuel Fraga.

Pero, de unos meses a la fecha, el deterioro sufrido por la monarquía hispana ha sido tremendo. El escándalo que envolvió al yerno del Rey, Iñaki Urdangarín y a su todavía esposa, la Infanta Cristina, procesado como indiciado el primero y obligada a declarar la segunda, en una trama escandalosa de fraude a través de organizaciones de falsa asistencia social –la Noós-, no hizo sino encender las alertas sobre la vulnerabilidad de la Corona y, sobre todo, las tremendas divisiones internas. Las cosas se han complicado, a últimas fechas, al existir documentos que corroboran que el Rey y también su hija mayor, Elena, cuñada de Urdangarín, antiguo jugador de balonmano, pudieron favorecer algunas de las operaciones del desprestigiado yerno con lo que la Corona estaría en el límite, sobre todo por la crisis reinante.

El hecho es que la expropiación dictada en Argentina, pudo salvar al Rey, desde el hospital donde se hallaba, porque, claro, las masas se mueven por impulsos y se unieron al clamor por la defensa de los intereses de Repsol como si se tratara de los propios y no los de una empresa privatizada desde el gobierno de José María Aznar –1996-2004-,  y con pretensiones de expandirse a Latinoamérica para asegurase el abasto del crudo. Esta es la razón de su interés por invertir en PEMEX. Hace dos años, en España, casi se “lincha” mediáticamente al autor de la querella con el gobierno de Cristina Fernández viuda de Kirchner, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, un joven funcionario argentino presentado, en la televisión hispana, como si se tratara de un criminal, enemigo “número uno” de la sociedad española. Hasta esta desproporción se llegó mientras el Rey convalecía.

En ocasiones, ciertos acontecimientos le dan la vuelta a la tortilla. Si Juárez no se hubiera muerto oportunamente, quizá sería señalado como el dictador que prohijó una Revolución y no como el jurista responsable que nos legó una República y el reconocimiento mundial. Los hechos se concatenan. Y, por lo que parece, la monarquía decadente, en estos tiempos en los que soplan los vientos contrarios, tiene mucha suerte. Hasta para cazar elefantes mientras prosigue la discusión, tan vana, sobre la ética de las corridas de toros, y no sólo su estética. ¿Se animarían los catalanes a designar a su propio Rey para hacer más hondas sus diferencias?¿Y luego contra cuál equipo jugará el Barcelona su propia liga? Los “teams” de Tarragona y Gerona, esperan.

Mirador

Durante la guerra entre Estados Unidos y la devastada Afganistán, que luego se prolongó contra Irak, México apenas se benefició de la crisis del mercado petrolero a diferencia de lo que sucedió durante el régimen de carlos salinas cuando se fueron al alza los precios del crudo mexicano por efecto de los conflictos bélicos en Medio Oriente. Entonces sí los presupuestos se ampliaron notoriamente al grado de que el entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe Armella, ufano, declaró emocionado que nuestro superior gobierno había logrado, por vez primera en su historia –así lo dijo-, un superávit en el erario público. Fue natural, claro, porque además se vendieron a precios de oferta algunas de las paraestatales de mayor significado, como Telmex, en beneficio de los grandes “aliados” de aquel régimen.

No sucedió lo mismo en 2003, durante la administración de Fox, cuando la poderosa nación vecina invadió Irak, entre otras cosas porque este mandatario se decía atrapado, frenado, por el Legislativo y optó por ganar tiempo, perdiéndolo miserablemente. Las cuentas finales fueron deplorables, además porque la representación de México encabezaba, en esa ocasión, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La historia podría repetirse: México, en la presidencia del grupo de “los 20”, rector de la economía mundial, de plano hizo causa común con España en el diferendo con Argentina tras la expropiación de la petrolera YPF, filial de la hispana Repsol, privatizada hace casi tres lustros. Por ello, desde luego, las inversiones hispanas nos han llovido a cambio de cerrar la llave a las argentinas. Pero el país sudamericano no se animó a ligarse con los más radicales de la región –digamos el mandatario venezolano, en crisis-, para aislar a México del contexto, perdido hace tiempo el liderazgo que ejerció en el continente.

La Anécdota

Cuando se estrelló el Jet Lear de Juan Camilo Mouriño, el 4 de noviembre de 2008, las acciones de Repsol se desplomaron, hasta en un 30 por ciento, porque ya era un hecho su entrada al mercado mexicano. Meses después, el señor calderón cedió ante las presiones de las compañías estadounidense, como la Shell. Y por ello, claro, Repsol marcó límites a las inversiones de PEMEX en esta empresa. Dando y dando.

Hasta hace dos años, por ello, la compañía española mantenía la mitad de sus reservas en Argentina. Imagínense la dimensión del golpe y en plena crisis recesiva, además. Por la calle, hasta los tambores de guerra batían a la par con la noticia de la expropiación del 17 de abril de 2012. Sería prudente que los directivos de Repsol explicaran los porqué de su interés en Latinoamérica antes de agotar las fuentes diplomáticas.

Sobre todo porque están a punto de hincarle el diente a PEMEX y sus contratos volátiles.

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Web: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

EL PRESTIGIO DE MÉXICO, NO SÓLO EL DE SU GOBIERNO, HA SIDO PUESTO A PRUEBA VARIAS VECES DURANTE EL RÉGIMEN ACTUAL Y LOS PREDECESORES. Y NO HEMOS SALIDO BIEN LIBRADOS PORQUE, ENTRE OTRAS COSAS, EL SEÑOR peña SIGUE SUJETO, EN EL CONGRESO, A LA DERECHA, MISMA QUE SEÑALA LÍNEAS AUN CUANDO SE DESTAQUE LA LABOR DE LOS COORDINADORES PRIÍSTAS PARA EVITAR MAYORES ESTRUENDOS. NO ES ASÍ. DE ALLÍ EL RUMBO QUE HAN TOMADO LAS LEYES SECUNDARIAS DE LAS REFORMAS YA PROMULGADAS SIN HABERLE TOMADO EL PULSO A LA REPÚBLICA.

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