Guyana: un desafío a Gran Bretaña

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Por Roberto Correa Wilson

La Habana, (PL) Guyana, país sudamericano tuvo en su suelo la esclavitud africana, pero tras la abolición de la trata, Gran Bretaña llevó asiáticos para sustituirlos en su dura labor.
Cuando Cristóbal Colón avistó en 1498 en su tercer viaje a América las costas de Guyana en la parte nororiental del sur continental, no imaginó
que siglos más tarde esa tierra sería escenario de rivalidades entre potencias esclavistas y coloniales al igual que él provenían de Europa.
Desde su embarcación el Gran Almirante contempló el hermoso verdor de la tierra guyanesa similar al observado en las islas antillanas en
viajes anteriores.
En el territorio moraban indios araucos y caribes, que  convivían  con sus hábitos y costumbres.
Varias expediciones de españoles penetraron en esas tierras en los dos siglos siguientes, la mayoría en busca de la fabulosa ciudad El dorado,
jamás encontrada en realidad.
El nacimiento de esa leyenda se debió a la
ceremonia de consagración de los nuevos caciques que se sumergían en una laguna con el cuerpo cubierto de polvo de oro.
El conquistador y cronista de Indias, Jiménez de Quesada, intentó llegar a esa región fabulosa y en esos afanes recorrió el río Magdalena,
y luego fundó en 1538 la ciudad de Santa Fe de Bogotá.
Entre 1530 y 1540 el aventurero británico Walter Raleigh reclamó para su país la posesión de las tierras entre el Amazonas y el Orinoco. El
político y navegante había fundado la colonia de Virginia en  América del Norte años antes de dirigir la expedición al Orinoco.
Su acto marcó el inicio de la presencia de Gran Bretaña en la región.
Seis décadas más tarde los ingleses penetraron por el río Oyapok actual Guayana  francesa), y posteriormente fundaron una colonia en lo
que es hoy Surinam.
Los holandeses disputaron  esas tierras  a partir de su establecimiento en los ríos  Esequibo, Berbice  y Demerara.
Durante el siglo XVIII Holanda alternó el dominio de ese territorio con
Gran Bretaña, hasta que Londres envió una flota desde Barbados que tomó los poblados constituidos por sus rivales coloniales holandeses. A
partir del asentamiento británico en 1815 se implantó el sistema esclavista.
Buques negreros transportaban a los africanos embarcados en zonas de África Occidental hasta esa región de América donde eran vendidos  a los
dueños de haciendas para trabajar en plantaciones de  caña de azúcar y otros cultivos.
El cimarronaje fue la forma de rechazo al trato cruel recibido en las plantaciones. En los bosques de Guyana se multiplicaron los palenques
construidos por los esclavos que huían de las haciendas.
La fuga  de esclavos se convirtió en dolor de cabeza para los hacendados.
Cuando Gran Bretaña desplazó a los holandeses, garantizó las posesiones de los antiguos colonos y su forma de gobierno se mantuvo con ligeros
cambios. Pero en 1834 la Corona británica decretó el cese de la trata en sus territorios coloniales de África y América.
Muchos negros abandonaron las haciendas en que trabajaban como esclavos y se trasladaron con sus familias para aldeas organizadas como
cooperativas y privaron a los hacendados de la  mano de obra barata.
Los antiguos amos se opusieron ferozmente a la norma real. En África Gran Bretaña estableció bases navales para perseguir a los violadores de la disposición contra el comercio de esclavos.
A partir del siglo XVI  habían llegado los primeros esclavos a tierras americanas y caribeñas y sobre sus espaldas los amos amasaron cuantiosas
fortunas. A menos de una década de la decisión de la Corona británica, en Guyana, alrededor de veinte mil antiguos esclavos vivían en sus
propias casas en los poblados, para  exasperación de los esclavistas.
La cifra de unos veinte mil esclavos convertidos en cooperativistas
ofrece una idea de las dimensiones que alcanzó la trata en Guyana.
Acuciosos investigadores estiman que las muertes por crueles castigos,
enfermedades y acciones infrahumanas, pudieran elevar considerablemente el número de esclavos que llegaron a  Guyana del suelo africano.
Otra forma de esclavitud Pero los colonialistas británicos, si bien en 1834 abolieron el
comercio de esclavos, para sustituir a los africanos emplearon el
sistema de “contrato”, verdadero pacto de trabajo forzoso. Reclutaban al personal entre el ejército de desempleados y subempleados de China,
India y Portugal.
En 1917 habían arribado 240 mil inmigrantes indios de un total de 340 mil. Surgió entonces un fuerte movimiento de protesta en la India,
protagonizado por partidos políticos contra la nueva forma de esclavitud aplicada por las autoridades londinenses.
Mientras la tercera parte de los negros y mulatos producían para su abastecimiento, los inmigrantes que los habían reemplazado en los
ingenios y plantaciones de caña, apenas ganaban para su subsistencia.
Se creó un clima de divergencias socioeconómicas entre las distintas comunidades étnicas, que tampoco tenían participación en la
administración del país.
Progresivamente el amplio mosaico de razas fue tomando conciencia de su situación: el enemigo era el sistema colonial.
Un largo camino  de lucha debió recorrer el pueblo guyanés integrado por amerindios, negros, indios, chinos y otras minorías para borrar tres siglos de explotación esclavista y colonialista para que Guyana obtuviera su independencia de
Gran Bretaña.

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