Vida de fe o falta de interés

Guillermo Robles Ramírez
Por Guillermo Robles Ramírez

La iglesia católica vive en este momento el período de la cuaresma, sin duda el tiempo más importante para refrendar la fe católica; sin embargo, que pasa con aquellas nuevas generaciones que lejos de pensar en cumplir con la iglesia y asistir con verdadera devoción durante los días santos, prefieren preparar las maletas para dedicarse a vacacionar porque “se lo merecen”.

No es raro escuchar que mientras los adultos abarrotan las iglesias durante este tiempo, lugares como las playas y los sitios turísticos se encuentran saturados de gente que principalmente tiene entre los 15 y los 30 años de edad, jóvenes que cansados del ajetreo diario buscan a como dé lugar, distraerse y “relajear”, sin detenerse a pensar en la importancia de la cuaresma.

Muchos de nosotros ni siquiera imaginamos de donde salió ese término, simplemente sabemos que se trata de un período de la iglesia donde toda la gente acude a las misas que se ofrecen, sin embargo, es importante conocer que la duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia, llamada así por los cuarenta días del diluvio y de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública.

La Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia, una práctica conservada con bastante vigor, al menos en un principio, sin embargo, el paso del tiempo ha originado que la fe vaya relegándose, quedándose como algo pendiente.

La falta de motivaciones e influencia de la Iglesia Católica entre los creyentes ha provocado que la Cuaresma sea sólo un pretexto para el asueto y la diversión, y no de enmienda.

A pesar que la Iglesia católica prefiere no utilizar el término “perder” para referirse a la falta de fe, es notable que muchos jóvenes estén a la espera del periodo de semana santa, pero no para mantener un compromiso con Dios, sino para disfrutar los días que se consideran de asueto y que pierden el verdadero sentido de la cuaresma.

La verdadera realidad todo se trata de una total ignorancia. El tiempo de cuaresma es un tiempo de gracia que dios nos concede, es como hacer un alto en la vida; una comparación burda, es como llegar a un examen de la escuela, es para darse cuenta si se está aprovechando, si va al corriente de las materias, el examen de valoración dice si estás bien o mal. Así mismo la cuaresma es un más o menos una especie de examen de fe; es eso es el tiempo de cuaresma.

La oportunidad para la reconciliación, la comunión y el cambio que ofrece este segundo periodo litúrgico, uno de los más importantes para la iglesia católica, pasa inadvertida para la mayoría de los creyentes, especialmente los jóvenes, quienes prefieren aprovecharlo para viajar y no considerar el llamado religioso.

Cualquiera pudiera preguntarse, ¿en qué manera afecta eso a la Iglesia? Y la manera tan rápida en que vivimos últimamente, las prioridades que cambian por modas, por estilos, por circunstancias, hacen que finalmente sean los adultos los que durante el tiempo de preparación para la semana mayor sean los que abarroten las iglesias, siendo los jóvenes los que menos actos de presencia realizan y mucho menos durante este tiempo. Y sí se ha visto afectada porque hay muchos católicos nominales y pocos que conozcan realmente su fe, sobre todo las nuevas generaciones.

Vivimos en un mundo globalizado, un mundo demasiado ajetreado, donde nos traen a la carrera para todos lados y eso nos impide ser más personas, parece que no, pero si afecta el que no sean capaces de detenerse y pensar y reflexionar en la fe.

Hay muchos jóvenes que llega el tiempo de semana santa y se van de vacaciones, perdiendo esa oportunidad, las iglesias en semana santa están abarrotadas totalmente, pero son gente la mayoría adultos, aquí tenemos promociones para jóvenes la pascua juvenil, una vivencia de la semana mayor al estilo del joven, ponerle al alcance estas celebraciones.

A pesar de que los jóvenes cada vez piensan más en “todo” antes que Dios, es importante reflexionar sobre cómo hacer que los “chavos” vean que la Iglesia no se trata nada mas de rezar, sino de entender un mensaje que de alguna u otra forma pretende cambiar la forma de pensar de cada uno de los que habitamos en este mundo.

Hay que invitar a los jóvenes primero que nada a ser hombres y a las chicas a ser mujeres, haciéndoles ver que tienen una capacidad de pensar y decidir, cosa que han estado dejando a un lado; es decir, si nuestra misma sociedad estuviera influyendo en el cambio, si nuestra sociedad pugna por matar a los niños antes de nacer se pierde el gran valor de la vida y así van los jóvenes, y así puede continuar mencionando muchas cosas más.

En pocas palabras nosotros mismos, o sea, nuestro mundo les está destruyendo la escala de valores, les pone otras que no van a durar. Pero por otro lado vemos que la Iglesia tiene una tarea sumamente difícil, es complicado que todos acudan al llamado de Dios, pero sobre todo durante este tiempo y más si estamos pensando en otras prioridades antes que reforzar nuestra fe. No se trata de convertirnos de la noche a la mañana en unos santos, sin embargo, si de ponernos a reflexionar en cuál es la oportunidad que tengo durante la Cuaresma. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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