Tiempo de carnaval en México

Por Orlando Oramas León

México (PL) La temporada de carnavales inició en México con fiestas populares en las que los bailes inundan las calles y se mezclan las tradiciones y la variada riqueza cultural mexicana.
No importan las frías temperaturas de estos días para dar rienda a estas fiestas que son conjunción de historia y patrimonio. También sinónimo de la alegría innata de los mexicanos, que celebran la muerte con vida, música, danzas, buena comida, mezcal y tequila.
Hay tres carnavales que destacan, el de Campeche, que es de los más antiguos del país y da comienzo con el paseo fúnebre y el entierro del mal humor, representado por un muñeco de trapo vestido de pirata, cuya quema es la antesala para el inicio del festival de las flores y los bailes populares.
El de Veracruz, una de las festividades más reconocidas internacionalmente, y de los más esperados por los turistas por su folclor. Se le considera aquí el más alegre del mundo.
Serán en el Puerto de Veracruz las coronaciones de reyes infantiles y adultos, conciertos masivos, carrozas y la Quema del Mal Humor.
Y el de Mazatlán, la fiesta máxima del estado de Sinaloa, donde las playas del Pacífico son el escenario para un sinfín de actividades.
Allí habrá la coronación del rey de la Alegría y la reina del Carnaval, el baile de Fantasía, y el de Embajadoras, así como el combate naval, además de la rica comida sinaoelense.
El 19 de enero arrancó el de Juitepec, en Morelos, que dio inicio a la temporada. En ese estado también resaltan los carnavales de Axochiapan, Tlatizapán, Tepostlán, Yautepec y Atlatlahucan.
Pero se considera que el carnaval de mayor riqueza de Morelos, que colinda al sur con la Ciudad de México, es el que tiene lugar por estas fechas en el pueblo mágico de Tlayacapan.
Durante este festejo personajes enmascarados se hacen presentes en las tres comparsas del carnaval: La Unión, La Azteca y La América, organizadas en torno a los barrios Texcalpa o Santiago, Rosario y Santa Ana, respectivamente.
La celebración inicia con la «fiesta de la carne» en la plaza principal; al día siguiente se lleva a cabo el tradicional brinco del chinelo, y luego la «formación» de chinelos en el centro del pueblo.
Según la Casa de la Cultura de Tlayacapan, en 1870 un grupo de jóvenes nativos cansados de verse excluidos de las fiestas de carnaval organizaron una cuadrilla, se disfrazaron con ropa vieja tapándose la cara con un pañuelo o un pedazo de manta y recorrieron las calles del pueblo gritando, chiflando y dando brincos en franca burla a los españoles.
La improvisación tuvo gran éxito y al año siguiente se repitió, hasta hoy. Es así como tomó forma el personaje de «huehuetzin», palabra náhuatl que significa «persona que se viste de ropas viejas».
A medida que se hizo más popular, la fiesta se convirtió en rito y al personaje se le añadió barbas y las máscaras que representaban al español y entonces apareció el nombre de chinelo, «el que mueve mejor las caderas».
Otro que va en grande es el carnaval de Chimalhuacán, en el Estado de México. Con sus 100 días de duración se le considera una de las festividades de mayor duración a nivel mundial.
También está el más raro, el de Tenosique, en Tabasco, pequeño estado al sur del país que mira hacia el Golfo de México.
Allí se divierten personificando la constante lucha entre el bien y el mal, lo mítico y lo real, las deidades y lo humano.
Las celebraciones se dan en toda la República Mexicana, como en Mérida, Yucatán, que destaca por sus desfiles de bailes, su sábado de fantasía y domingo de bachata, además del concurso de carrozas y la celebración final de la «carne», cuando se entierra a Juan Carnaval.
Del 22 de febrero al 1 de marzo tendrá lugar el carnaval de Tampico, Tamaulipas, donde serán coronados el rey Feo, los reyes infantiles, la Reina y los reyes de la tercera edad.
Tlaxcala también tiene su fiesta, al igual que Hidalgo, donde resalta el de Calnali, donde miles de «cuernudos» cimbran con danzas.
Desde 1869 se celebra el carnaval de Huejotzingo, en el estado de Puebla, donde más de dos mil personas integran diversas cuadrillas como apaches, serranos, suavos y turcos, quienes danzan en la plaza principal y recorren las calles.
En Huejotzingo se representan hechos históricos como la Batalla del 5 de Mayo, la leyenda de Agustín Lorenzo y el primer casamiento indígena.
El 5 de mayo de 1862 el ejército mexicano, conformado por casi dos mil soldados y dos mil 700 campesinos armados de machetes y lanzas de madera con punta de metal, venció a las tropas invasoras de Francia, cuyos soldados utilizaban pistolas, carabinas con bayoneta y cañones.
Al frente de los mexicanos estaba el general Ignacio Zaragoza, cuyo informe al presidente Benito Juárez sobre la contienda consignó: «Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con soberbia, necedad y torpeza».
Es por ello que el personaje de Zaragoza encabeza la fiesta en Huejotzingo, como también el de Agustín Lorenzo, a quien recuerdan desde tiempos coloniales como bandido, héroe e incluso santo en algunos sitios.
Se le presenta con su amada Elena, hija del corregidor de Huejotzingo, a quien se robó una noche para iniciar la leyenda de amor.
La otra representación es la del primer matrimonio religioso entre indígenas que tuvo lugar hace 480 años . Fray Toribio de Benavente, en su libro Historia de los Indios de la Nueva España, explica que se trató de un mancebo llamado Calixto, de Huejotzingo, quien se casó en ceremonia privada.
A su vez en Ensenada, Baja California, en el noroeste del país, la festividad incluye el Baile del Marido Oprimido.
Mientras tanto, en Pinotepa de Don Luis, Oaxaca, se pone en escena una sátira de las costumbres mestizas como las bodas y divorcios, en la denominada «danza de los tejerones» que protagonizan jóvenes ataviados con paliacates (pañuelos estampados) y sonaja. Allí también se escenifica la cacería del tigre.


Al este de Oaxaca, en San Juan Chamula, Chiapas, la población indígena se disfraza de mash (mono), un traje típico de esa emblemática localidad, donde corren para huir de los toros desplegados en la plaza. Allí tienen lugar bailes como el de los comisarios, xionales y maltajimones, vestidos con gran colorido.
Es tiempo de carnaval en México, una fiesta de alegría y gente, a despecho de los altos niveles de inseguridad y violencia que aquí persisten.

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