Renacimiento… ¿En Puebla?

Puebla, 30 de Marzo (ASI) En el post cultural de hoy hablaremos de una de las joyas de la pintura ubicadas en el centro de Puebla. Y lo mejor: ¡De fácil acceso y para una visita rápida! En estos días de descanso, puedes aprovechar la oportunidad para darte una vuelta. Nos referimos a La Casa del Deán, ubicada en la Avenida 16 de Septiembre en esquina con la 7 poniente no. 505. Ahora es un pequeño museo bajo el resguardo del INAH, y puedes visitarlo de 10 de la mañana a 5 de la tarde de martes a domingo.
Su construcción data del año 1580, por lo que es considerada una de las primeras construcciones civiles de la ciudad. Aunque llegó a abarcar más de la mitad de la cuadra (sus límites llegaban hasta lo que ahora es un cine), ahora sólo se conservan dos cuartos con pinturas de temáticas distintas: Las Sibilas y Los Triunfos.

Pero, ¿Dónde está lo renacentista en esta casa? Te estarás preguntando, ya que Puebla es conocida principalmente por ser una de las ciudades barrocas por excelencia en América Latina. Si bien su construcción se aproxima al siglo XVII, las temáticas de las pinturas son las que le agregan ese toque del Renacimiento. Tomás de la Plaza, quien es precisamente el Deán -persona con alto rango dentro de la Iglesia, segundo del arzobispo-, encargó esta construcción. Por los decorados artísticos se deduce que fue un hombre educado en el Humanismo, movimiento cultural desarrollado principalmente en Italia de los siglos XV al XVI, durante el Renacimiento.

Y aunque sólo nos queden dos salas decoradas, es suficiente para saber que sus temáticas están directamente ligadas al Renacimiento. Y sin más rodeos, aquí tienes una breve explicación de cada sala. Claro, que si quieres una mejor vista, es mejor ir a visitarla en persona.

La Sala de los Triunfos

En esta habitación está representada el poema de Los Triunfos de Francesco Petrarca, iniciador del Humanismo en Italia que impulsaría el Renacimiento. Él fue poeta, escritor y filósofo. En él, se representan los distintos “triunfos” que el ser humano alcanza con su vida: el Amor, la Muerte y la Fama, mostrando así un camino de perfección y trascendencia. Y no puede faltar, la representación de su más grande amor: Laura (en la imagen), la musa que inspiró a Petrarca a escribir esta y muchas obras más, como El Cancionero.

La Sala de las Sibilas

Las Sibilas eran doncellas sacerdotisas del oráculo de Delfos que profetizaban el futuro, provenientes de la mitología griega y romana. En las representaciones pictóricas de la casa, se mezclan con la religión católica, ya que se dice que profetizaron la vida de Cristo. En la sala, están retratadas las once sibilas, con sus respectivos nombres y profecías al latín. ¿Al latín? Sí, pero no te apures, que hay pedestales con la traducción al español y su análisis.

Lo extrainteresante de este sitio:

De acuerdo a las investigaciones hechas en este lugar, manos indígenas fueron empleadas para pintar estas maravillosas obras. Esto es visible por ejemplo, si pones atención en las cenefas (los marcos decorativos de las pinturas), hay representaciones de águilas y serpientes, similares en posición a los de nuestro escudo nacional.
En 1955, los estudiantes universitarios: Efraín Castro Morales y David Bravo Cid defendieron la Casa como patrimonio de la ciudad, para impedir que vendieran las salas que quedaron y -peor- fuesen demolidas.
En la fachada, está el escudo de armas del Deán con la siguiente inscripción: Siempre será la entrada y salida en nombre de Jesús.

Para más información del lugar:

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