Periodismo en Europa, un ejercicio peligroso

Por Rosmerys Bernal Piña

La Habana (PL) El periodismo se convierte muchas veces en un ejercicio peligroso para sus profesionales, y los países de Europa no quedan ajenos a esta realidad.
Recientemente en Ámsterdam, Países Bajos, un vehículo colisionó contra la sede del diario De Telegraaf, un acto considerado por la policía y los trabajadores de este medio como un ataque premeditado, pero no causó víctimas.
El suceso se produjo el 26 de junio en el horario de la madrugada, cuando un carro arremetió a gran velocidad contra la fachada de cristal del edificio y posteriormente se incendió, según una nota de prensa de la propia publicación.
Los bomberos apagaron rápidamente el fuego, cuyas llamas alcanzaron los 14 metros de altura y causaron daños materiales. Testigos aseguran que el atacante huyó en un coche de color oscuro conducido por otra persona, pero aún las autoridades no lograron ubicarlo.
De Telegraaf es uno de los periódicos más importantes en idioma neerlandés, con una circulación diaria de 400 mil ejemplares. “Escribimos sobre crímenes, así que a veces recibimos mensajes desagradables”, explicó el redactor jefe del diario, Paul Jansen.
El primer ministro de ese país, Mark Rutte, señaló en su cuenta en la red social Twitter el hecho y dijo que la policía realiza todo lo posible para detener a los autores. Por su parte, la Comisión Europea (CE) también condenó el ataque.
De acuerdo con un informe presentado este año por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la represión y violencia son elementos fundamentales que agreden la práctica informativa en el mundo.
Hasta el mes de abril, en este año, 35 trabajadores de la prensa perdieron la vida, según el documento de la Unesco. Mientras, organizaciones internacionales coinciden en una cifra similar y alertan sobre “un índice de dos profesionales del sector asesinados cada semana”.
En Europa, la periodista montenegrina Olivera Lakic, de 49 años, resultó herida cuando entraba en el edificio donde vive, en Podgorica, por los disparos de un hombre. Pero luego fue dada de alta y trasladada a su domicilio.
La policía aseguró que mantendría un dispositivo de protección para prevenir cualquier nuevo intento de ataque, pues se trataba del segundo del cual es víctima la reportera.
Lakic investigaba para el diario Vijesti, de Montenegro, asuntos relacionados con el crimen organizado en su país. Seis años antes fue atacada físicamente y en otras ocasiones recibió amenazas, por lo que debió permanecer también bajo protección policial.
A finales de febrero, fueron asesinados el periodista eslovaco Jan Kuciak y su prometida Martina Kusnirova, un crimen aún sin resolver y con una investigación en curso por parte de un equipo conjunto internacional.
El reportero, de 27 años, realizaba una pesquisa sobre supuestos vínculos entre el crimen organizado y altas esferas de la política en el país.
Desde el asesinato de ambos jóvenes, se realizaron varias protestas multitudinarias en Bratislava y otras ciudades de Eslovaquia contra la corrupción y para exigir la realización de una investigación profunda sobre los sucesos.
En octubre del año anterior perdió la vida la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, de 53 años, quien investigaba la relación de su país con el caso de los llamados “papeles de Panamá”, vinculado con sociedades creadas en paraísos fiscales para evadir impuestos.
La CE también condenó el ataque dirigido contra la profesional de la noticia, quien falleció al estallar su automóvil a pocos metros de su casa.
En 2017, en Dinamarca, fue asesinada la reportera Kim Wall, de 30 años, en un submarino de fabricación casera mientras entrevistaba al inventor del artefacto.
La fiscalía condenó al hombre a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, acusado del crimen, presuntamente cometido por motivos sexuales.
El subdirector general de la Unesco, el etíope Getachew Engida, pidió la creación de mecanismos nacionales para la seguridad de los periodistas y que los crímenes contra ellos no queden impunes.
Engida remarcó que los tribunales deben proteger a los periodistas frente a ataques en Internet y fuera de este sitio, así como demostrar el poder de la ley a fin de revertir la impunidad contra esos crímenes.
Asimismo recordó que más de 800 periodistas fueron asesinados en la última década, y que nueve de cada diez homicidios quedaron impunes.
Por su parte, la alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, realizó un llamado a que todos los países condenen la violencia contra estos profesionales y emprendan acciones para mejorar su seguridad.
Los representantes del bloque enfatizan en que todos los Estados miembros de la UE deben crear y mantener, tanto en la legislación como en la práctica, un entorno seguro para el desarrollo de ese ejercicio.

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