EE.UU. y una nueva batalla sobre la Corte Suprema

Por Martha Andrés Román

Washington, 10 jul (PL) La confirmación del juez conservador Brett Kavanaugh para la Corte Suprema estadounidense parece hoy muy probable con un Senado de mayoría republicana, pero se prevé más difícil que la vivida en 2017 con Neil Gorsuch.
Por segunda vez en su administración el presidente Donald Trump tuvo la posibilidad de dar un paso que él mismo calificó entre las decisiones más importantes de un mandatario: seleccionar a un magistrado para el máximo tribunal del país, y ante la correlación de fuerzas de la Cámara Alta el éxito parece nuevamente garantizado.
Si hasta el año pasado se necesitaba el voto favorable de 60 senadores para aprobar a un nuevo integrante del órgano de nueve miembros vitalicios, un cambio de reglas promovido por los republicanos antes de la confirmación de Gorsuch en abril de 2017 llevó a que solo se requiera ahora una mayoría simple.
De ese modo, los 51 escaños que poseen los legisladores del partido rojo en el Senado de 100 asientos resultan suficientes para avalar por sí mismos al candidato del jefe de la Casa Blanca, y a los demócratas solo les quedaría como alternativa la titánica tarea de lograr que dos republicanos rompan con su partido.
Pero el historial de Kavanaugh en temas de la vida política del país, el hecho de que su llegada inclinaría el tribunal más a la derecha, y su postura de que los presidentes deberían estar exentos de cualquier proceso penal mientras estén en el cargo, crean mayores conflictos que los presentados con Gorsuch.
En 2017 los demócratas se opusieron de forma gradual al primero nominado por Trump a la Corte Suprema, pero ahora muestran un frente más unido y ya han planteado sus opiniones con mayor intensidad.
A nivel social, en tanto, mientras Trump anunciaba anoche a su elegido para el puesto que quedará vacante con el retiro del juez Anthony Kennedy el 31 de julio, frente a la Corte Suprema del país se reunieron cientos de manifestantes a favor y en contra del aborto.
Desde el anuncio de Kennedy de que saldría del órgano judicial, comenzaron las preocupaciones de la izquierda por el futuro del fallo del caso Roe contra Wade de 1973, con el cual se despenalizó el aborto en el país.
El magistrado que ahora se retira, aunque de tendencia conservadora, en 1992 se alineó con los liberales y dio el voto definitivo en una sentencia que apoyó lo expresado en Roe contra Wade al reafirmar la idea de que el Estado no puede interferir en la decisión de la mujer sobre la interrupción de su embarazo.
Con el nombramiento de Gorsuch, el presidente llenó el espacio que ocupaba antes el fallecido juez Antonin Scalia, pero las similitudes de posturas entre ambos no alteraron significativamente la correlación de fuerzas en el tribunal.
Kavanaugh, sin embargo, aunque se considera menos conservador que Gorsuch, está más a la derecha que Kennedy, por lo que los liberales temen que se abra un camino hacia la revocación del derecho al aborto, algo manifestado por Trump durante su campaña como candidato presidencial.
Brett Kavanaugh es un juez que favorece consistentemente a las grandes empresas y socava las protecciones para los consumidores, los trabajadores, las mujeres y el medio ambiente, consideró sobre el candidato el senador demócrata Dick Durbin.
Reemplazar el voto decisivo de Kennedy con un jurista de extrema derecha podría cambiar las reglas en Estados Unidos, agregó el legislador, quien dijo que resulta más perturbador en medio de la investigación en curso sobre la presunta interferencia electoral rusa y una supuesta complicidad con la campaña de Trump.
Si Kavanaugh es confirmado, tendrá un efecto profundamente negativo en los derechos de los trabajadores y las mujeres, y los derechos de voto en las próximas décadas. Debemos hacer todo lo posible para detener esta nominación, señaló el senador independiente Bernie Sanders en Twitter.
A su vez, el demócrata Patrick Lehay manifestó en un comunicado que para realizar su elección, el presidente solo consideró a personas previamente aprobadas por grupos de intereses especiales de extrema derecha, que buscan “elevar los derechos de las corporaciones y los poderosos sobre los de los trabajadores estadounidenses”.
Por el contrario, grupos conservadores y contrarios al aborto celebraron la elección de Trump, y legisladores republicanos como Mitch McConnell, el líder de la mayoría en el Senado, resaltaron sus “excelentes credenciales académicas” y “su expediente judicial”.
Aunque no se ha fijado una fecha para las audiencias de confirmación, el liderazgo republicano de la Cámara Alta dijo que le gustaría aprobarlo antes de que comience el nuevo período del tribunal el 1 de octubre.

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