VENENO PURO

Por Rafael Loret de Mola
Por Rafael Loret de Mola

*Centralismo Rabioso
*Ministros Maniatados
*Mirando al Horizonte

Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada CONAGO –Conferencia Nacional de Gobernadores-, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.
Luego llegó peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la CONAGO en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo federal, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías con designaciones diversas. En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.
De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores –en realidad casi todos con excepciones dudosas-, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades. Para evitarnos eufemismos baratos me refiero, directamente, a los nexos inconfesables con los principales cabecillas del crimen organizado, desde bandas de secuestradores –una industria muy bien protegida, por ejemplo en Morelos, desde la era de Jorge Carrillo Olea, pero acrecentada bajo la tutela del repudiado perredista Graco Ramírez quien grita a los cuatro vientos su rencor contra Andrés Manuel-, hasta los mayores capos del narcotráfico cuya territorialidad nadie discute.
En Coahuila, por ejemplo, el pulso “fraternal” entre los Moreira, fincado en las envidias mutuas con la bendición y la puesta en orden de doña Evangelina Valdés, “Mamá Moreira”, para quien sólo sus hijos son capaces de gobernar aunque hayan demostrado lo contrario, permitió la consolidación de los “Zetas” en la entidad, misma que se evidenció con el asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo de Humberto, en Ciudad Acuña al correr del mes de octubre de 2012 –dos meses antes de la asunción de peña a la Presidencia-. Luego el llamado “Z-40”, Miguel Treviño Morales, fue señalado como el responsable del crimen por una venganza tras el abatimiento del sobrino de éste meses atrás.
Esto eso, bajo cualquier tipo de lectura aun la más neófita, el duelo entre gobernadores con la misma sangre, fue consecuencia asimismo de la pugna entre el cártel del Golfo y los Zetas, más radicales éstos, confabulados con los principales personajes de la entidad, situación que ha venido repitiéndose, sin detenerse, en cada uno de los estados del país. No asombra ya, por ejemplo, que en Tamaulipas la guía de narco-gobernadores sume a Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba –por quien se ofrece una recompensa de quince millones de pesos, al mejor estilo del viejo oeste-, Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú, descastado este último al pasar sobre la sangre derramada por su hermano Rodolfo, el médico asesinado una semana antes de los comicios en 2010 y a cuya memoria no se le ha hecho la menor justicia, obstaculizada por el infame fraterno ahora libre del “peso” del gobierno. ¿Volverá a hablar el cínico sobre el dolor familiar ante la ausencia de pesquisas efectivas que le golpean el rostro?
El nuevo mandatario tamaulipeco, el panista Francisco García Cabeza de Vaca, debiera iniciar ya las indagatorias pertinentes para deshacer el círculo diabólico de los priístas, cómplices de los cárteles, a menos, claro, que siguiera su propia trayectoria: fue ladrón de automóviles en su juventud e incluso purgó condena en Texas por ello; digamos que fue el segundo caso, entre los panistas ganadores hace unos meses –el primero, claro, es Miguel Ángel Yunes Linares-, de elementos con antecedentes criminales, aun cuando no estuvieran a la vista por prescripción de sus cómplices en el gobierno, y redimidos bajo el manto azul de protección. Una tremenda vergüenza para la actuación dirigente de Ricardo Anaya Cortés. La política no se trata de aprovechar las fuentes ilícitas del poder económico.
Comenzamos el año con peña nieto todavía en la Presidencia, con abundantes razones para su liquidación política y una rabiosa necedad para quedarse ejerciendo el poder tras cuatro años de lastimoso régimen. Quienes le conocen aseguran que, pese al rechazo general de ocho o nueve entre cada diez mexicanos, no se irá porque el poder le defiende mientras busca asideros para después del 2018, como pudiera ser su traición ante la arribazón del trumpismo en enero próximo. Tal sería motivo toral de condena histórica y un golpe mortal para cualquiera que sea el candidato priísta con pretensiones de sucederlo.
Extraña asimismo, como hemos venido señalando, la perspectiva de blindar al ejército como si con ello difundiera, más allá de nuestras fronteras, que también tenemos uno tras muchos años de inercia y la demostración de incapacidad que, en 1994, dio cauce al “armisticio” más vergonzoso de la historia castrense ante un puñado de neozapatistas armados, la mayor parte, con fusiles de palo. Luego, el EZLN habría de convertirse, muy convenientemente, en la única guerrilla pacifista sobre la tierra a cambio de casi un cuarto de siglo de ocio y liviandad, como diría Monsiváis.
Ninguna condición puede ser peor para un país: hacia fuera, las presiones de un neofascista unido al gran capital; hacia dentro, un estado de descomposición centralista, peor a la que pretendió imponer el general Santa Anna en el siglo XIX, con casi una treintena de gobernadores cooptados por las peores mafias con tal de sobrevivir a ellas y ganarse un retiro feliz, millonario, en algún sitio del planeta propio para las elites de la economía del narco que, acaso, comienza, en el palacio de los palacios de la Ciudad de México. No hace falta tener demasiada visión para encontrarnos con los orígenes.
Mientras tanto, de acuerdo a los datos duros del INEGI, otrora con alguna credibilidad, la economía comenzó su desaceleración, como señalan los economistas, en el tercer bimestre de este 2016; y se esperan signos más negativos para el cierre del año y, sobre todo, a lo largo de un incierto, desde ahora, 2017, cuando la “doctrina Trump” llegue con toda su fuerza para someter, aún más, a sus naciones satélites, expandiéndose hasta aglutinar, para mal, avasallándola, a toda América Latina.
Y es en este punto cuando insistimos en la pregunta clase: si no miramos hacia el sur, en su momento, para contrarrestar las asimetrías con las potencias del norte, tal significó la mayor traición a los intereses nacionales. Esta ignominiosa conducta lleva nombre y apellido: miguel de la madrid, quien como presidente -1982-88-, prefirió ser cabildero del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los intereses de Wall Street. Otra vez, el efecto delamadridiano subsiste hasta nuestros días y nos golpea a la cara en cada jornada. Sólo falta que le concedan una presea post mortem, en privado, al nivel de la que se otorgó al genocida calderón, en vida y para afrenta de los mexicanos que no tienen los ojos vendados.
Si les dijera que todo ello es consecuencia del centralismo que se engulló al federalismo, ¿estarían de acuerdo? Pues es así, porque los gobernadores volvieron al redil de las contemplaciones de la “divinidad” presidencial con tal de obtener la tolerancia superior para realizar todo tipo de alianzas con el crimen organizado. Tal es el primer recuento brutal de 2016.
Debate
Si hablamos de los secretarios de Estado deberemos concluir que han estado a la altura del régimen peñista, uno de los peor calificados de la historia y con el más bajo nivel de aprobación que se recuerde, con apenas el 31 por cierto de acuerdo a las encuestas oficiales y del 15 o 20 según algunas otras mediciones menos publicitadas, como la de la UNAM.
Antes se suponía que en gabinete se encontraba “el futuro presidente”; hoy se asegura, incluyendo a algunos gobernadores deseosos de ser nominados, lo contrario. El virtual ganador de la próxima contienda de 2018 está alejado del círculo actual del poder como factor principal.
El reciente desastre del secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda Nava, ante el Congreso, donde señaló como enferma mental a una diputada de MORENA quien lo llevó hasta la asfixia argumentativa, pinta de cuerpo entero no sólo la mediocridad de los funcionarios alusivos sino también su absoluta falta de escrúpulos y su desconocimiento sobre la estructura del poder. Se creen virreyes porque nadie los toca… cuando son favoritos del mando supremo.
Constantemente me preguntan por José Antonio Meade Kuribreña, secretario de Hacienda y antes de Desarrollo Social y Canciller de México durante el peñismo, y otrora ministro hacendario durante la actuación de calderón. Alega no ser priísta del todo aunque se le ha visto en actos del partido en el poder. Y, hasta hace muy poco, se le observaba como un funcionario concentrado en sus responsabilidades cambiantes y su cortesía. Pero le pasó encima el ferrocarril de la economía y todavía no conocemos el parte médico.
Y quienes mencionan a Claudita Ruiz Massieu, luego del fracaso de Hillary los machistas han vuelto a salir de sus madrigueras. Pobre PRI: no tiene ases en las manos… ni quien los quiera.
La Anécdota
Dicen por allí que el señor peña ha consultado a varios si debe quedarse o no, observando la perspectiva de 2018 adversa para su parido. Todos le invitan a quedarse para no ser arrastrados por la soberbia de los más cercanos. Algunos han recordado el episodio aquel cuando Don Porfirio le dijo a su compadre, Manuel González –a quien dejó cuatro años en la Presidencia mientras modificaba las reglas para la sucesión-:
–Oiga, compadre, la verdad no me interesa quedarme pegado a la silla…
González se levantó, abrió la ventana y se quedó oteando el paisaje.
–¿Qué hace usted, compadre?
–Tratando de encontrar a un tonto que te lo crea..- – – – – – – – – – – – – – –
E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com
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El PRI va a la baja, digan cuanto digan las encuestas. Ser candidato presidencial de este partido más parece un castigo imposible de vadear. Sólo falta que, como el infeliz Francisco Labastida, comience sus discursos con las descalificaciones que recibirá. “Usted me ha dicho…”

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