Alemania saca el paracaídas en el último instante, vuelve de la muerte

Sochi, Rusia, 23 jun (PL) Alemania regresó hoy de la muerte, logró abrir el paracaídas a tiempo, en la última milésima, y evitó un impacto letal que hubiera marcado un antes y un después en la historia de las Copas Mundiales de fútbol.
La Mannschaft, esa trituradora de equipos y nombres, desde Holanda y Johan Cruyff hasta Brasil y sus sueños más nacionalistas, estuvo a solo segundos de perder la vida -o al menos de dejarla empeñada- en esta fantástica ciudad.
Nunca antes había quedado fuera en la batalla de los grupos. Jamás, incluso, había estado tan cerca del colapso.
Lloraban ya los alemanes en las tribunas. Toda Suecia, por contra, festejaba como nunca. Era el minuto 95 y el pizarrón del estadio Fisht tenía dibujado un empate 1-1, fulminante para los teutones que, con todo el amor propio que llevan en su alma, nunca dejaron de empujar… y de soñar.
Entonces bajó un ángel del cielo con el permiso de Dios. Tenía una encomienda única, exclusiva y cuasi imposible de realizar. El tiempo agonizaba, Alemania moría asfixiada por la férrea y poderosa defensa vikinga; solo duraría nueve días en un Mundial, hecho inédito, impensado.
Tony Kroos recibió el encargo, el acto divino: cobrar una falta en los linderos del área, cuando Cronos iba en cuenta regresiva, quedaban apenas segundos, 10, 9, 8…


Colocó el balón en el suelo con la delicadeza de un cirujano; miró al arco, el portero temblaba y los vikingos casi nunca temen, pero sus ojos los delataban; tomó carrera de impulso el duende del Real Madrid, amasó el disparo y el cuero, teledirigido como un Tomahawk, fue a parar al fondo de las redes.
Una bocanada de aire, otra. Alemania resucitó. Alemania siempre regresa. No por gusto es el equipo más temido del planeta Tierra, aunque sea Brasil el que más títulos tenga o Italia el que más patadas reparta por cada millón de habitantes.

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Alemania, que perdió la II Guerra Mundial cuando Adolf Hitler intentó adueñarse de Rusia, todavía sigue viva en esta guerra mundialista, en la trinchera F, y ahora, como siempre ocurre, los germanos son más peligrosos que nunca.
íEl Rey regente sigue vivo, larga vida al Rey!

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