Remembranza de Tlatelolco y el despertar social en México

Orlando Oramas León

México (PL) Los 50 años de la matanza de Tlatelolco y de la represión del Movimiento Estudiantil del 68 evidenciaron un despertar social en México, que se explica también con las esperanzas puestas en el futuro gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Fue expresión del hartazgo de amplios sectores de la sociedad, que confluyeron en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, escenario de aquel crimen, y de la multitud (se habla de 90 mil personas) que copó el Zócalo, en la Plaza de la Constitución, el centro histórico de la Ciudad de México.

Desde la tribuna se expresaron los del Comité 68, los veteranos de aquel Movimiento Estudiantil, pero también los alumnos de hoy, de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Politécnico y otros centros de la educación superior.

Asimismo intervinieron los familiares de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala hace cuatro años, y compartieron tribuna dirigentes de organizaciones campesinas y damnificados de los terremotos de septiembre de 2017.

«No más 2 de octubre» fue un reclamo en boca de muchos, después de que López Obrador rindiera guardia de honor a las víctimas y prometiera que las fuerzas armadas mexicanas no volverán a ser utilizadas para reprimir al pueblo.

«Jamás utilizaré la fuerza para resolver conflictos, diferencias, protestas sociales, ese es el juramento que nosotros hacemos: no hacer uso de la fuerza, no reprimir al pueblo», enfatizó el futuro mandatario mexicano.

Se habló de justicia, de saber cuántos murieron aquel 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, cuando una manifestación pacífica fue ametrallada por fuerzas militares y francotiradores que, se afirma, formaban parte del Estado Mayor Presidencial.

La cifra oficial de muertos no se sabe, aunque se habla de decenas, también de heridos y unos mil 500 detenidos aquella tarde-noche fatídica que marcó la historia reciente del país. La represión al Movimiento Estudiantil del 68 en México fue un crimen de Estado y una traición del gobierno del presidente Gustavo Díaz, opinó Félix Hernández, entonces estudiante de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional y representante de su plantel ante el Consejo Nacional de Huelga.

Aquella noche fue detenido en Tlatelolco. Golpeado, se le trasladó primero al Campo Militar número uno, donde resultó agredido y amenazado, y posteriormente se le condujo a la prisión de Lecumberri, donde permaneció preso por dos años.

El Movimiento de 1968 fue derrotado por la represión brutal de un gobierno que no entendió a su juventud ni que se estaba gestando un nuevo país, proclamó ante la multitud reunida en el Zócalo.

Pero acotó que muchos de quienes participaron en aquella gesta estudiantil en los años que siguieron repitieron la experiencia de organización en sindicatos, universidades y «el ánimo por un México diferente fue creciendo».

Hoy eso quiere decir que queremos un gobierno que gobierne de manera nueva, de manera incluyente, basado en la democracia participativa, subrayó.

Acotó que aquella gesta no ha terminado pues las demandas de entonces siguen sin ser resueltas, sobre todo respecto a democracia y libertad que consideraron incumplidas en la nación.

Se involucraron los tres poderes del gobierno

Pareció un funeral de Estado pues por primera vez representantes de los tres poderes del gobierno estuvieron involucrados.

El poder legislativo inscribió en Letras de Oro la leyenda «Al Movimiento Estudiantil de 1968» en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados; y otra similar se colocó en el Salón de Plenos del Senado de la República.

Por su parte el recién instalado Congreso de la Ciudad de México abrió sus puertas a quienes fueron líderes estudiantiles en aquel momento.

El 2 de octubre de 2018 resultó la primera ocasión en que la bandera nacional fue izada a media asta en la Plaza de la Constitución por la efeméride. El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto estuvo representado por el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete. También estaban directivos del Senado, la Cámara de Diputados y el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar.

El Monumento a la Ausencia en México, en honor a las víctimas de la represión hace 50 años, es hoy una evocación a aquella matanza en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco.

Su inauguración resultó una de las actividades con las que la UNAM y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas conmemoraron el medio siglo de aquellos acontecimientos.

No queremos monumentos, queremos justicia, dijo uno de los sobrevivientes de aquel día, Severiano Sánchez.

En esta frase encerró el sentir de miles que sufrieron la represión en ese espacio que se cubrió de sangre. Se trata de una plancha de cemento llena de huellas de pasos, las cuales representan el caos de aquella tarde en la plaza, cuando los disparos iniciaron.

A la par se inauguró la Colección M68 Ciudadanías en Movimiento, una plataforma digital de libre acceso que tiene como punto de partida 25 mil registros y casi 100 mil objetos digitales, como documentos, fotografías, caricaturas, mantas, entrevistas, volantes, manuscritos y expedientes sobre los movimientos sociales, políticos y culturales más significativos desde 1968.

Las manifestaciones se repitieron en más de una decena de ciudades de varios estados mexicanos. Las menos fueron las banderas de partidos políticos. Las más las consignas e identidades de organizaciones sociales y sus demandas de ser partícipes en la construcción de un México lindo, bonito, pero con justicia social, sin impunidad, corrupción ni otros flagelos que deberá encarar el gobierno de López Obrador.

 

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