La placenta, un órgano efímero pero vital

Por Reina Magdariaga Larduet

La Habana (PL) La estructura del interior del útero que aísla la circulación materna de la fetal es la placenta, el órgano que se desarrolla durante la gravidez, el cual conecta al bebé en desarrollo con la madre, le sirve como pulmones, riñones, intestinos e hígado y le transporta oxígeno (O2) y nutrientes mientras secreta hormonas y excluye desechos.

También, actúa como reguladora de la cantidad de O2 y alimentos durante los embarazos difíciles, según un estudio británico liderado por Amanda Sferruzzi-Perri, de la Universidad de Cambridge.

Sin embargo, los cambios en los estilos de vida en la sociedad que incitan a las mujeres consumir dietas deficientes nutricionalmente durante la gestación pueden causarles complicaciones, así como el hecho de vivir en altitudes superiores a dos mil 500 metros, como en Bolivia, Perú, Tíbet y Etiopía, lugares que  restringen los niveles de oxígeno.

Según estimados, alrededor de un dos por ciento de la población humana, (140 millones de personas), vive en áreas con esas limitaciones.

Atendiendo a esa realidad, científicos del centro de altos estudios se centraron en analizar pequeñas partes de las células placentarias, llamadas mitocondrias, las cuales se encuentran en la mayoría de las células del cuerpo y utilizan O2 para convertir los azúcares y grasas en energía.

Como parte del análisis, el equipo introdujo desafíos, conocidos como condiciones hipóxicas (disminución de oxígeno), en un laboratorio, señala el trabajo divulgado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los investigadores utilizaron el ratón como modelo animal, ya que su placenta se desarrolla y funciona de manera similar a la de los humanos, con el fin de observar cómo reaccionaron la placenta y sus mitocondrias y qué impacto esto tuvo en el crecimiento del feto.

El estudio examinó la manera en que esos orgánulos celulares pueden alterar su función para satisfacer tanto las necesidades de la placenta como del feto en desarrollo durante un embarazo saludable, dijo Sferruzzi-Perri.
Al decir de la experta, encontramos que tienen una gran capacidad para adaptarse y compensar los impactos ambientales, como cuando las mujeres viven en zonas altas con poco oxígeno, así como la ausencia de  una dieta saludable durante el embarazo.

Las mitocondrias resuelven cómo utilizar el O2 y los nutrientes de la manera más eficiente, de modo que todavía haya suficiente para transferir a la criatura -incluso- en gestaciones con problemas, comentó en el artículo publicado en PNAS.

Cuando la placenta no puede compensar los retos, puede llevar a complicaciones como la restricción del crecimiento fetal, argumentó.
Sabemos que hay un impacto duradero en la salud de los recién nacidos con impedimento en su evolución fetal porque los órganos y tejidos como el corazón, el páncreas, los músculos y el hígado son muy sensibles cuando se desarrollan en el útero, subrayó.

Si esas partes del cuerpo tienen limitaciones para crecer adecuadamente, es más probable que funcionen mal en la vida posterior, consideró.
Nuestros hallazgos muestran que las mitocondrias son determinantes importantes de la función placentaria y el apoyo al crecimiento fetal, afirmó.

La experta adelantó que el próximo paso sería apuntar a esos orgánulos celulares de la placenta para alterar su labor y mejorar el éxito de la maternidad cuyo resultado sabemos que podría ser pobre.
Los expertos auguran que los nuevos descubrimientos puedan conducir a pruebas para determinar si la placenta está funcionando correctamente y, eventualmente, proporcionar tratamientos para restaurar su cometido con vistas a lograr una reproducción saludable.    Un problema que puede interrumpir el desarrollo de ese órgano es cuando se ubica en la parte inferior del útero.

RIESGOS DE LA PLACENTA PREVIA

Los especialistas sugieren mantener el control de la placenta, que al situarse muy próxima al cuello uterino puede afectar la gestación.
Aunque se desconocen las causas de este fenómeno, advierten que puede aparecer cuando las mujeres tienen más de 35 años. También, añadieron,  por tabaquismo, cicatrices en el útero por abortos, cesáreas o cualquier otro tipo de cirugía previa y úteros con fibromas u otras anomalías.
Además, embarazos anteriores, antecedentes de placenta previa y embarazo múltiple, agregaron.

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