Choque entre AMLO y Gómez Urrutia pone freno a las leyes anti outsourcing

Ante la inconformidad y la polémica que han causado en distintos sectores de la sociedad la propuesta del senador y líder minero, Napoleón Gómez Urrutia para limitar el outsourcing, la semana pasada el presidente, Andrés Manuel López Obrador, le comunico al senador que las leyes no serán impulsadas hasta nuevo aviso.

El líder minero, frente a otros senadores, replicó que había sido una promesa de la campaña presidencial, pero López Obrador replicó que la economía no se encuentra en un buen momento y que impulsar esa agenda «sería echar gasolina al fuego».

Segunda llamada de atención

En este mes, Urrutia recibe la segunda llamada de atención. La primera fue por sus declaraciones negativas sobre la reforma laboral que avala el oficialismo. Esa reforma es clave para la aprobación del T-MEC en Washington DC.

Es un conflicto delicado porque Gómez Urrutia fue un apoyo importante de la campaña presidencial de AMLO y es una figura con contactos directos al interior del entorno presidencial; sin embargo, están presentando un grave desacuerdo.. El senador habla permanentemente con Andrés López Beltrán, con Alfonso Romo ( quien gestionó su nominación pluri el año pasado) y con Carmen Lira, directora del matutino La Jornada.

El presidente no quiere exacerbar su delicado equilibrio con un poder económico del cual requiere para hacer crecer la economía. Postales abundan. Hace dos viernes Olga Sánchez Cordero visitó el Consejo Coordinador Empresarial. Allí estaba  Claudio X. González. El magnate se despachó, según fuentes de esa reunión privada, con un durísimo análisis de la situación actual de la economía. Ninguno de los presentes se atrevió a moderarlo. Carlos Salazar Lomelín sonreía con incomodidad.

El pasado viernes Arturo Herrera debió escuchar, en una reunión con operadores del sector financiero, comentarios muy poco entusiastas sobre el plan de infraestructura que impulsa Hacienda. Se le denomina, para andar sin rodeos, como «insuficiente» para el tamaño de la economía mexicana.

En el Gobierno entienden que las leyes laborales de Gómez Urrutia complicarán aún más un clima de negocios afectado por falta de confianza y por eso estas quedan en stand-by.