Rusia en busca de un freno efectivo para la Covid-19

Moscú, 25 abr (Prensa Latina) Llegado hoy a 74 mil 588 casos de la Covid-19, más del doble de hace una semana, crece la preparación en Rusia para enfrentar esa enfermedad y buscar una fórmula efectiva que frene la pandemia.


Aunque el incremento diario de los contagiados apenas superó el 10 por ciento en siete días, e incluso llegó a reducirse, el monto, superior a los cuatro mil casos, resulta preocupante toda vez que las capacidades preparadas para enfrentar el coronavirus SARS CoV-2 se reducen.


Pero el presidente ruso, Vladimir Putin, más bien decidió apretar la exigencia, en especial, a los dirigentes regionales, pues aunque esta capital se mantiene como principal foco de infección, existen otros como las provincias de Nizhegorod y Murmansk, donde crecen rápido los casos.


En la provincia de Vladimir, por ejemplo, donde en un principio no estaba contemplada la construcción en dos meses de uno de los 16 hospitales de emergencia encomendados al ministerio de Defensa, fue necesario agregar una nueva obra de ese tipo en la citada región.


De los 16 hospitales especialmente construidos para atender casos de la Covid-19, al menos tres fueron entregados en esta semana: uno en la llamada nueva Moscú, otro en Edintsova, en la provincia de Moscú, y otro en la de Nizhegorod.

n Murmansk, el ministerio de Situaciones de Emergencia creó una ciudadela de hospitales de campo para atender a los infectados en esa fría región rusa.


La propia capital debió transformar salas de más de 40 hospitales federales, regionales y privados en centros de atención para pacientes con coronavirus SARS Cov-2, con lo cual alistó 14 mil camas, aunque decidió crear otras reservas hasta llegar a 20 mil.


Ciertamente, la gran mayoría de los casos positivos que presentan una variante de la enfermedad de forma ligera, son atendidos en sus casas, mientras unos pocos miles requieren de atención médica en los hospitales y solo poco más de mil 100 de ellos presentan complicaciones graves.

Pero la cifra en Rusia se acerca al máximo registrado en China, casi cuando estaba a punto de poner fin a la pandemia.

n la capital, las restricciones pasaron a la aplicación automática del código de QR para personas autorizadas a asistir a centros labores imprescindibles, tanto en transporte público como en autos privados.


Pero Putin también prestó atención al desarrollo de la industria nacional en la confección de materiales esenciales para el combate a la Covid-19, como aparatos de respiración artificial, mascarillas y trajes de protección, así como la formación de reservas de esos materiales.


Ante la paralización de la economía la reducción drástica de la demanda en los energéticos y la crisis en el mercado petrolero, el mandatario ruso exigió reanimar la producción automotriz y la recuperación de la demanda en los medios de transporte nacionales.


Por un lado, se incrementa la fabricación de ambulancias y vehículos de reanimación de marcas nacionales, autos para el servicio de renta, para las fuerzas armadas y otras entidades y, por el otro, se harán rebajas del 10 por ciento para la compra del primer auto de la familia.


El subsidio de la compra de autos nacionales de la marca Lada o  extranjeros ensamblados en este país rescata una medida aplicada tras la crisis financiera de 2008.


La aviación rusa, por otro lado, vive uno de los peores momentos de su historia. Por ejemplo, la aerolínea insignia Aeroflot pasó de 800 vuelos diarios a apenas 80, en su gran mayoría nacionales, mientras el número de pasajeros pasó de casi 120 mil al día a un máximo de tres mil.


De hecho, aunque la llamada meseta o pico aún no se alcanzó en esta semana, el primer ministro ruso, Mijail Mishustin, orientó al gobierno la preparación de un plan antes del 30 de abril para el levantamiento por etapas de las restricciones de movimiento y actividad laboral.


Como en muchas otras naciones, Rusia intenta buscar un justo balance entre la prioridad de cuidar la salud de la población y la necesidad de evitar el colapso de la economía, que por cada día de cierre pierde unos 100 mil millones de rublos (unos mil 341 millones de dólares).