Octubre será un mes lleno de incertidumbre en EE.UU. por las elecciones

Washington, 3 oct (Prensa Latina) Incertidumbres y ventaja en las encuestas para el candidato demócrata a las elecciones, Joe Biden, matizan hoy a Estados Unidos, tras dar positivo a Covid-19 el presidente, Donald Trump, y quedar en suspenso los debates de campaña.


De acuerdo con analistas, a solo un mes de la celebración de comicios, la ciudadanía tiene dudas sobre cómo transcurrirá el resto de la contienda electoral.


Queda casi en el misterio cuál será el papel de Trump, ingresado desde el viernes, si podrán celebrarse nuevos debates presidenciales o habrá más de esos mítines trumpistas multitudinarios.


Tampoco está claro si el proceso de confirmación de la juez nominada por el presidente para el Tribunal Supremo, la conservadora Amy Coney Barlett, seguirá adelante antes de las elecciones.
Para la experta en política estadounidense Amanda Mars, la ciudadanía ignora, incluso, si el vencedor se conocerá esa misma noche electoral o habrá que esperar días, por un posible aluvión de votos por correo.


Decir que la incertidumbre es total es quedarse corto; la única certeza es que el 3 de noviembre, dentro de justo un mes, los ciudadanos están llamados a elegir a su próximo presidente, refirió Mars.


El actual mandatario y Biden afrontan el asalto final por la Casa Blanca en circunstancias insólitas por la pandemia de la Covid-19, que ya había desestabilizado todo desde antes que el presidente ingresara en un hospital.


Las encuestas llevan dando como ganador al vicepresidente de Barack Obama de forma sostenida desde hace un año.   

Su ventaja, según el promedio de sondeos que elabora Real Clear Politics, se encontraba en siete puntos (50 por ciento frente a 43) con los datos más recientes, aunque la brecha llegó a alcanzar los 11 el pasado mes de junio. Es lo único que se mantiene estable en esta campaña.


No obstante, según algunos estudiosos, es imposible no mirar estas cifras con escepticismo, no recordar cómo la demócrata Hillary Clinton perdió frente a Donald Trump tras haber liderado las encuestas durante todo el año anterior.


Pero en opinión de Mars, el escenario, esta vez, es diferente.
El 8 de octubre de 2016, cuando faltaba justo un mes para las elecciones, la exsecretaria de Estado superaba al republicano en los sondeos en 4,6 puntos, y esta distancia se contrajo hasta los 3,2 puntos el 7 de noviembre, la víspera de la elección.


Clinton obtuvo cerca de tres millones de votos individuales más que Trump, pero el sistema estadounidense traduce las papeletas en votos electorales, que son los que deciden el ganador y están ponderados por territorios. Y en eso, se estrelló.


Perder en territorios de voto pendular tan importantes como Ohio, Florida, Michigan, Pensilvania y Wisconsin —estos tres últimos, por la mínima— liquidó sus opciones. Y esos mismos Estados, además de Arizona, son los que hay que mirar con detenimiento esta vez para saber si la ventaja de Biden tiene agujeros.
“Una cosa muy buena que tiene Biden es que, si se mira a las encuestas de ámbito nacional, el porcentaje de apoyo que tiene está siempre por encima del 50”, destacó Miles M. Coleman, analista del Centro de Política de la Universidad de Virginia.


Además, Trump ya no afronta la elección como un outsider, una apuesta, una aventura, puntualizó Mars: el magnate neoyorquino lleva más de tres años y medio de mandato marcado por los escándalos y la crispación política.


Al poco de salir absuelto de un juicio político en el Senado —el impeachment—, se declaró la peor pandemia en un siglo y su errática gestión ha provocado una tormenta de críticas.


Más de siete millones de ciudadanos se han contagiado en el país, él entre ellos, y más de 200 mil murieron.


El presidente ya no es una incógnita y lo que afronta el 3 de noviembre es un plebiscito; no parece haber tampoco un escenario en el que la enfermedad le pudiera beneficiar de alguna manera, más bien al contrario, por haberse reído de las precauciones que ha tomado Biden frente al virus, concluyó la analista.


“Yo no le deseo mal a nadie, pero se lo estaba buscando”, dijo este viernes a una televisora estadounidense Lisa Lucas, una votante republicana en Phoenix, Arizona.