Texas tiene el triste récord de las ejecuciones en EE.UU.

pena capital texas

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Washington, 27 jun (PL) Texas tiene hoy el triste récord de 500 ejecuciones, desde que en 1976 se reinstauró la pena de muerte en Estados Unidos.

Finalmente se realizó allí la ejecución de Kimberly McCarthy, una mujer negra que de sus 52 años estuvo 14 en el corredor de la muerte.

Un portavoz del Departamento de Justicia de Texas, John Hurt, la declaró sin vida a las 18:37 de ayer, hora local en la prisión de Walls Unit, en Huntsville, al sur de Dallas. Una apelación presentada ante el Tribunal Criminal de Texas fue rechazada, dijo Maurie Levin, abogada de la reclusa.

Los vergonzosos errores que plagan el caso de McCarthy, como el prejuicio racial, la asesoría legal ineficaz y los tribunales sin voluntad para ejercitar una verdadera supervisión del sistema, reflejan los problemas centrales en la administración de la pena de muerte, expresó la jurista al diario Dallas Morning News.

De las más de mil ejecuciones llevadas a cabo a nivel nacional desde 1976, Texas -que reactivó la pena máxima en 1982— es responsable de más de un tercio de ellas.

McCarthy fue condenada a muerte en noviembre de 1998 por el asesinato de Dorothy Booth, de 71 años, durante un robo en el condado de Dallas en 1997.

La sentencia fue anulada en una apelación, sin embargo, la confirmaron luego en un segundo proceso, en noviembre de 2002.

Además, la ejecución se había suspendido en dos ocasiones (en enero y abril) bajo la sospecha de que hubo discriminación racial durante la selección del jurado que la condenó, ya que fue mayoritariamente blanco.

Esta ha sido la ejecución número 17 en Estados Unidos en lo que va del año, la octava que se produce en Texas (tiene prevista la de siete reos más) y es la primera mujer desde 2010, de acuerdo con datos oficiales.

Decenas de manifestantes se congregaron fuera de la penitenciaría para pedir detener el acto de consumación de la sentencia.

Los activistas portaban pancartas con mensajes como “ejecutar la justicia, no a la gente”, “detener las ejecuciones en Texas” y “la pena de muerte es racista”, según destacan medios digitales.

Unos tres mil 100 reclusos permanecen en los corredores de la muerte de cárceles federales estadounidenses en espera de que se cumpla la sentencia.

Expertos aseguran que los negros, que constituyen el 12 por ciento de la población carcelaria, representan el 35 por ciento de los ejecutados y el 42 por ciento de los condenados a muerte.

Organizaciones de derechos humanos critican aquí que estas tienen lugar no solo en casos de mujeres, sino también de enfermos mentales.

También la asocian en no pocos casos al perfil racial del condenado y a su condición económica.

Para Dennis Longmire, profesor de la Universidad de Huntsville, la ejecución número 500 no debería recibir más atención que la primera o la 501. “La ejecución de esta tarde es trágica, pero no es más trágica que la próxima o la de hace dos semanas”, subrayó.

En las últimas tres décadas 140 sentenciados a morir han sido puestos en libertad en el país por errores judiciales.

Y pese a que en los últimos seis años Connecticut, Illinois, Nuevo México, Nueva York, Nueva Jersey y Maryland han suprimido la pena de muerte, aún está en vigor en 32 de los 50 estados de la Unión.

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