Maquinista hablaba por teléfono cuando descarriló tren en España

Madrid, 30 jul (PL) El maquinista del tren accidentado el pasado miércoles en el noroeste de España hablaba por teléfono con un controlador ferroviario minutos antes de producirse la tragedia, que provocó 79 muertos, informaron hoy fuentes judiciales.

Según el análisis preliminar de las cajas negras del convoy, que descarriló el pasado miércoles en Santiago de Compostela, capital de la región española de Galicia, el conductor conversaba con personal de la compañía de ferrocarriles Renfe en el momento del siniestro.

En los kilómetros previos al descarrilamiento, el maquinista Francisco José Garzón recibió una llamada en su teléfono profesional para indicarle el camino que había de seguir al llegar a la ciudad gallega de Ferrol (fin del trayecto), de acuerdo con los primeros datos recuperados de las cajas negras.

Por el contenido de la conversación y por el ruido de fondo, “parece que Garzón consulta un plano o algún documento similar en papel”, precisó en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.

Poco antes del accidente, el convoy iba a una velocidad de 192 kilómetros por hora, y segundos antes del descarrilamiento en una curva cerrada se activó un freno, por lo que en el momento exacto en el que se salió de la vía circulaba a 153 kilómetros por hora, agregó la fuente.

El tren, procedente de Madrid con más de 250 pasajeros a bordo, descarriló en una curva peligrosa cerca de la estación de Santiago, una zona donde la línea, de alta velocidad hasta ese momento, se convierte en vía convencional y la velocidad se limita a 80 kilómetros por hora.

Garzón, un experimentado profesional de 52 años, reconoció el domingo ante el juez circular a una velocidad muy superior a la permitida.

Imputado de homicidio por imprudencia, el conductor afirmó que, pese a haber realizado en 60 ocasiones ese recorrido, confundió el tramo donde se encontraba y cuando comenzó a frenar era demasiado tarde, según versiones de la prensa española.

Este martes seguían ingresadas 66 personas, 15 de ellas en estado grave, incluido un menor, en la que se considera una de las peores catástrofes ferroviarias de la historia de España y el primer accidente mortal en una línea de alta velocidad.

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