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RECUERDAN AL CURA HIDALGO COMO JUSTICIERO, BOHEMIO Y REBELDE

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 Un hombre conocedor de la teología, de la teoría del Estado, la literatura, el arte y la historia de la humanidad; un hombre que buscaba comprender el tiempo que estaba viviendo. Así fue reconocido el Padre de la Patria en el atrio de la Parroquia de los Santos Apóstoles, durante la ceremonia conmemorativa del CCII Aniversario Luctuoso de Miguel Hidalgo y Costilla, organizada por la Delegación Azcapotzalco y la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.

 

 El acto fue encabezado por el Jefe Delegacional en Azcapotzalco, Sergio Palacios Trejo, acompañado por Alfredo Hernández Murillo, investigador del Museo Nacional de Historia; representantes del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, del Congreso de la Unión, la Secretaría de Cultura capitalina y del DIF-DF.

 

El titular de Azcapotzalco señaló que como gobernante es una responsabilidad de carácter moral rescatar la historia nacional y mantener vivas las tradiciones, por ello debido a los trabajos de remozamiento que se realizan en el Jardín Hidalgo, mandado a erigir por Porfirio Díaz durante los festejos del Centenario de la Independencia; esta ceremonia se realizó en el atrio de la Parroquia de los Santos Apóstoles, ubicado en el centro de la demarcación.

 

 El acto incluyó un emotivo discurso de Alfredo Hernández Murillo, el cual abarcó diversos aspectos de la vida del Padre de la Patria, como sus actividades en la Parroquia de Dolores, Guanajuato, donde era un sacerdote poco común que organizaba obras de teatro y tenía una orquesta donde tocaba el violín. Hasta que en 1810 fue invitado por el Capitán de Dragones de la Reina, Ignacio Allende, a participar en una conspiración libertaria.

 

¿Por qué invitar a un cura de pueblo a un asunto que era competencia de hombres de la milicia y de la política? Bueno, porque era necesario contar con un hombre que representara a la Iglesia e inspirará confianza a los campesinos, artesanos, rancheros y hacendados que habrían de apoyar tan noble movimiento”, indicó el investigador del Museo Nacional de Historia.

 

 Hernández Murillo agregó que hoy, 30 de julio, se recuerda con respeto y admiración a ese gran hombre, un héroe ejemplar con el cual todos los mexicanos podrían identificarse por ser un caballero de espíritu quijotesco, justiciero, enamorado, bohemio, rebelde e irreverente, astuto y burlón, contradictorio y audaz, quien tuvo el valor de soñar con una sociedad justa, encabezando el movimiento que dio origen al país.

 

Himno a Hidalgo”, “Himno a la Alegría” y “Aurora”, fueron las piezas musicales que engalanaron la ceremonia, interpretadas por el Coro de la Ciudad de México, la Banda Sinfónica de la Delegación Azcapotzalco y la Banda Sinfónica de la secretaría de Seguridad Pública, respectivamente.

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