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Altos precios de los alimentos frenan lucha contra el hambre

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Roma, 2 ago (PL) El índice internacional de precios de los alimentos de la FAO registró una caída de uno por ciento respecto a su nivel de mayo pasado, fundamentalmente por la baja en las cotizaciones del azúcar y los productos lácteos.

Sin embargo, esos niveles no son capaces de ser satisfechos aún por los bolsillos de una importante cantidad de personas para alimentarse y alejar de sus hogares al flagelo del hambre.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también influyeron en la baja reducciones moderadas en los subíndices de los cereales aceites y grasas.

Como resultado, dicho índice mundial prácticamente regresó a su nivel de diciembre del pasado año.

Según el informe este indicador en América Latina y el Caribe durante junio alcanzó su nivel más bajo en dos años, al colocarse en 0,1 por ciento.

Tal caída significó que la tasa de inflación alimentaria se situase por primera vez en más de un año por debajo de la inflación mensual general regional, que en junio se mantuvo en la región en el mismo nivel que en mayo, 0,5 por ciento.

En tanto la tasa interanual de los alimentos redujo ligeramente su ritmo luego de cinco meses consecutivos de incrementos, con lo cual pasó de 11,5 en mayo a 11 por ciento en junio, indicó el texto.

Por países Costa Rica, Ecuador, México, República Dominicana y Uruguay reconocieron variaciones negativas en los precios, mientras Argentina, Bolivia, Paraguay y Perú mostraron tasas de inflación levemente positivas.

En tanto, Brasil y Colombia no mostraron cambios en sus respectivas cifras de inflación en la comida.

Desde 2011, América Latina y el Caribe afrontan un nuevo nivel en los precios de los alimentos, superior al de los últimos 30 años y alrededor de 40 por ciento mayor que en 2007.

A estas alzas se les suma una mayor volatilidad, lo que a una perspectiva de largo plazo, se puede afirmar que se trata de un fenómeno que llegó para quedarse.

Tal es así que el nuevo nivel de precios de los alimentos y la persistencia de la volatilidad ponen en riesgo los avances en la erradicación del hambre y de la desnutrición infantil en la región.

Las variaciones en los precios de los alimentos afectan principalmente a los más pobres y vulnerables, quienes pueden llegar a gastar entre 60 y 70 por ciento de sus ingresos en comida, algo reconocido en reiteradas ocasiones por varios organismos de las Naciones Unidas.

Latinoamérica produce suficientes alimentos para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes, por lo que e problema central del hambre en la región no es la falta de comida, sino las dificultades que los más pobres enfrentan para poder acceder a ellos.

En tal sentido la FAO reitera su apoyo a sus países miembros con información sobre los precios de los alimentos, examen de las principales causas y tendencias del hambre en la región, y programas de estimulo a la producción alimentaria, con énfasis en la agricultura familiar.

Asimismo, coordina y desarrolla asistencias para el desarrollo de políticas y estrategias de seguridad alimentaria, empleo y desarrollo rural, y estudia el comercio y los mercados regionales.

Todo ello responde al convencimiento de la FAO de que la actual generación de ciudadanos de América Latina y el Caribe puede ser la primera en superar el hambre. Tanto es así que es la región más avanzada en la lucha contra el hambre y la malnutrición en los últimos 20 años.

No obstante, el hambre aún afecta a 49 millones de personas en la región, la pobreza alcanza a 167 millones y la indigencia a 66 millones.

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