EE.UU. mantiene activo plan de agresión militar contra Siria

Washington, 2 sep (PL) El presidente Barack Obama dejó las puertas abiertas para un golpe militar contra Siria incluso si el Congreso estadounidense vota en contra de ese polémico plan, de consecuencias impredecibles en el mapa del Medio Oriente.

En una sorpresiva conferencia de prensa el sábado último, el mandatario demócrata indicó que buscaría la anuencia del Capitolio antes de ordenar un ataque contra el país que Washington responsabiliza por un alegado uso de armas químicas.

Sin embargo, en la misma alocución el Premio Nobel de la Paz apuntó que contaba con los poderes ejecutivos necesarios para aprobar una intervención del Pentágono, sin el permiso del Congreso y sin esperar por resultados de indagaciones lideradas por la ONU.

Funcionarios del Departamento de Estado, en condición de anonimato, aseguraron a las cadenas FOX, CBS y NBC News que el objetivo final del Presidente es una acción militar, sin importar la eventual votación negativa o positiva de la rama legislativa el 9 de septiembre.

La Resolución sobre Poderes de Guerra (War Powers Resolution) veta que la Oficina Oval inicie una contienda bélica sin una declaración previa del Congreso, pero la ley federal de 1973 ha sido ignorada por varios presidentes norteamericanos.

Las mismas fuentes de prensa comentaron ayer domingo que la decisión de Obama de consultar al Congreso sorprendió a legisladores de ambos partidos, a muchos funcionarios en el Consejo de Seguridad Nacional y hasta al secretario de Estado, John Kerry.

Puedo ordenar un ataque sin la aprobación parlamentaria, pero el país será más fuerte si hay debate, dijo Obama, quizás tras recordar que en una reciente encuesta popular de NBC News el 80 por ciento de los ciudadanos entrevistados recomendó convocar al Capitolio.

Analistas especulan además que el jefe de Estado demócrata pretende dejar la complicada decisión y la orden de fuego en manos del Partido Republicano, para que en caso de fiasco recoger provecho electoral durante 2014.

Estados Unidos desplegó fuerza militar contra Granada en 1983, Irak en 1991, Haití en 1994 y Kosovo en 1999 y en ninguna de esas ocasiones los Presidentes -demócratas o republicanos- esperaron por alguna autorización del Congreso.

El jefe de la Casa Blanca se ha visto presionado además por los halcones conservadores, como el caso del senador sureño John McCain, quien dijo que “la famosa línea roja del Presidente -contra las armas químicas- estaba escrita con tinta invisible”.

Desde el pasado día 21 Washington intenta responsabilizar al gobierno de Damasco por un alegado ataque con gases sarín o VX contra civiles, mientras el Departamento de Defensa estacionó una flota armada en el Mediterráneo este y emitió sucesivas amenazas de bombardeo.

El presidente de Siria, Bashar al-Assad, argumentó que las acusaciones son un montaje de Occidente, un insulto contra el sentido común, y que su país responderá a la agresión con la unidad de su pueblo y la verdad como escudo frente a la injerencia foránea.

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