Desafío

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*No es la Izquierda

*De la “Solidaridad”

*Primero, Cooptamos

El petróleo, nuestras reservas naturales en general y la soberanía del país no son exclusivas de la izquierda mexicana ni de cuantos se acerca a ella como un refugio para evadirse, mientras viven, del juicio inexorable de la historia. En lo personal, ya lo dije, me indigesta observar a Andrés Manuel López Obrador al lado de personajes como Manuel Bartlett –de quien me dijo el propio Andrés que le consideraba un asesino hace poco más de diez años-, Manuel Camacho Solís –visto por el propio icono de Morena como el más político de los salinistas, sus anatagonistas naturales- o Porfirio Muñoz Ledo –ahora candidato a la medalla Belisario Domínguez luego de ser un tránsfuga partidista de primer orden, incluso metiendo un pie en la execrable derecha-panista de Vicente Fox, como encargado de una reforma estructural que no fue sino una carcajada-, con el pretexto de que defender a los energéticos es superior a cualquier otro argumento.

Pero, desde luego, no es así. Las causas que enarbolan quienes carecen de autoridad moral y de congruencia personal, acaban por pudrirse aunque en ellas estriben los valores superiores de la nación. Este comunista ha sostenido, sin cansancio, que el patrimonio del subsuelo mexicano debe seguir en nuestras manos, sin ninguna clase de interpretación derivada del bombardeo propagandístico oficial, a posteriori siempre, esto es a posteriori cuando las iniciativas y decisiones ya están tomadas, tendiente a situar a los críticos en los espacios de aquel “círculo rojo” que definían los Fox en donde reunían a sus opositores como si se tratara de resucitar los criterios de Stalin.

No es admisible que quien tiene la batuta en materia de publicidad, esto es la Presidencia de la República, aproveche su canonjía para manipular los hechos relevantes y hacer aparentar, por ejemplo, que el general Lázaro Cárdenas permitió la participación de particulares –de origen mexicano, por cierto, en determinadas áreas, para justificar con ello la tendencia hacia la privatización de nuestra riqueza mayor, la que ha sostenido a México como nación viable y soberana, a través de ocho décadas complejas en nuestra condición de vecino pobre de la mayor potencia militar y económica de todos los tiempos. Tanto, que de allí parten las guerras y TODOS los “tsunamis” financieros –parafraseando al gran simulador, Ernesto Zedillo, siempre pro-yanqui y no de Nueva York precisamente-.

No se olvide que el Tata Cárdenas, al expropiar, requería promover y comercializar nuestro crudo de quienes lo estigmatizaban por la nacionalización en el exterior; y para ello, no contaba con los recursos suficientes para hacerlo dentro de la estructura gubernamental. Y fue hasta el régimen de Adolfo López Mateos –1964-70-, cuando PEMEX no requería de concesión alguna para ser totalmente autónomo en cada uno de los renglones de su actividad. Y el general Cárdenas, muy complacido, aceptó y exaltó la decisión oficial. Por ello resulta absurdo que Peña Nieto, quien ha expresado su admiración por Don Adolfo durante años, pretenda culpar a éste de haber detenido a los empresarios privados en contra de la doctrina cardenista que supuestamente los habilitaba. Por desgracia, el manejo del crudo mexicano cayó en manos de clanes, como el de ls Hank González, quienes llegaron a concentrar cinco mil pipas para el transporte del crudo como fundamento aparente de su inmensa riqueza. Tal fue lo que cerró el círculo, con el mismo olor a Atlacomulco que despide el señor Peña.

En materia de iniciativas, es más que obvio la fuerza y estructura de la presentada por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en donde se separa muy bien cada renglón protegiéndose lo esencial, esto es la propiedad de los mexicanos sobre cuanto se encuentra en el subsuelo, incluyendo las riquezas metalúrgicas que han sido acaparadas por tres grupos, el “México” del execrable Germán Larrea Mota-Velasco –quien debiera estar en la cárcel tras conocerse las condiciones infrahumanas en las que laboraban los sesenta y dos mineros muertos en Pasta de Conchos, Coahuila-, el 19 de febrero de 2006, el “Peñoles”, encabezado por Alberto Baillères González, segunda mayor fortuna en México con 18 mil 200 millones de dólares-, y Minera FRISCO, propiedad de Carlos Slim Helú, en competencia por el lugar de honor entre los multimillonarios del planeta. La plata, sobre todo –tan ambicionada por Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca y Elektra y cuarto en la lista de las grandes fortunas mexicanas, quien la acapara para pretender regular este mercado-, el oro y otros metales siguen siendo explotados en las entrañas del país… para beneficio de unos cuantos cómplices del establishment.

Imagínense lo que puede suceder con la riqueza energética con tales antecedentes y los grupos de priístas intocables en primera línea, comenzando, claro, con los mexiquenses Hank Rhon y Montiel –a quien su ex esposa, Maudé Versini, combate con toda la justicia, la que mueve el dinero, a la contra-, y siguiendo con guerrerenses, como los Figueroa Alcocer, y los ya mencionados Slim, Bailléres y Larrea –su apellido concita a varias acepciones escatológicas como cuando tiene uno un mal estomacal imparable-. Es esto lo que defiende quienes, más allá de filiaciones partidistas, conocen la historia y el entorno presente con información basada en la cultura y no en el simple y superficial repaso de las consignas cibernéticas o politiqueras. ¿Desde hace cuánto los presidentes de México dejaron de observar la realidad para centrarse en sus computadoras? Cuando menos, me consta, desde el trágico “reinado” de Miguel de la Madrid, hace ya tres décadas y cuando Apple, fundada por Steve Jobs, era opción única. México entró de contrabando, no lo olvidemos, a este espacio.

En esta tesitura, los riesgos son enormes para el patrimonio nacional. Y es por ello que sobran las monsergas sobre si las prácticas “monopólicas” sobre el petróleo sólo perviven en México. Esta percepción es tan falsa como el andar del anciano y caduco Bartlett del brazo de López Obrador. En pocas naciones, la riqueza petrolera ha sido impulso desde sólidos cimientos históricos. Sin este bien no renovable –no olvidemos que los Estados Unidos mantienen sus reservas casi intactas, sin tocarlas, como un presagio de cómo estima dominar al mundo en este siglo-, México hubiese sido pasto de aventureros ricachones sin otra intención que la de expandirse sobre nuestro territorio, en competición con la España abrumada por sus pésimas administraciones, por la reconquista. Pero se olvidan que la colonia fue efecto de la subordinación de los pueblos de Mesoamérica ante la capacidad de fuego de los sucios invasores que nos trajeron la viruela y se llevaron el oro y la plata de las fuentes territoriales.

No fue México el que sucumbió, repito, porque éste surgió de la voz contra la injusticia y no de la sumisión impuesta a los indígenas, quienes más sufrieron el rigor y la crueldad de los barbados confundidos como enviados de Quetzalcóatl. México jamás ha sido conquistado, si bien sí invadido por etapas pero jamás dominado gracias a la fuerza de espíritu de personajes como Benito Juárez. Fueron nuestros ancestros más grandes que los cañones de los malvados. Jamás lo olvidemos.

Pero para defender lo nuestro requerimos autoridad moral, solvencia política y estructura. No se trata de elevar a un solo hombre, conocido por sus incongruencias y sus pataletas que nos hicieron perder acaso al último líder natural surgido en nuestra época, Andrés Manuel, lo que redujo de manera considerable sus espacios para llegar a la Presidencia -lo hubiera logrado de no dejarse alcanzar, como lo hizo, y si hubiese defendido los sufragios a su favor con las reglas del juego y no mediante leguleyos improvisados-, al negarse a asistir a los debates, insistir en injuriar a sus oponentes en vez de dar razones de peso e incordiar al mandatario en funciones y al órgano electoral aceptando jugar con sus reglas; lo que se busca es exaltar una causa, una verdad, acaso nuestra mayor fortuna colectiva como lo ha hecho el ingeniero Cárdenas, mediante una iniciativa vigorosa… que debiera estar despejada de los zopilotes que la vuelven carroña. Entiéndase bien: sin moral no puede haber razón; y sin ésta no se construye futuro… a menos que sea la vuelta al autoritarismo del que no hemos salido.

Sí, a la defensa de nuestro petróleo; no, a los supuestos redentores que sacan raja política de cuanto se les pone en el camino. Sí, a nuestro patrimonio; no, a la recoja de las sobras. Así de claro, ¿o más?

Debate

Luego de la devastación natural de la semana anterior es hora de poner las cosas en su lugar. ¿Por qué la autopista llamada “del Sol”, permaneció firme en su primer tramo y se volvió un amasijo en el segundo?¿Acaso por la parte inicial, la que inicia en Cuernavaca y llega a Chilpancingo, no hubo ríos desbordados e igualmente damnificados? Porque también en Morelos, por ejemplo, las rúas de lodazales causaron daños no cuantificados todavía… pero no sobre la importante vía mencionada.

Sucede que el primer tramo fue concedido, en “Solidaridad” durante el salinato trágico, a la constructora ICA cuyo accionista principal es el reconocido constructor Bernardo Quintana Isaac, con otros pecados pero no en este caso. Él cotizó alto y cumplió con las especificaciones necesarias, esto es construir bordos y canales, bajo el asfalto, para darles salidas a las aguas en tiempos de lluvias, que inexorablemente llegan.

¡Ah! Pero el conflicto deviene del segundo trayecto, el que conduce hacia Acapulco, cuyo trazo y construcción fue dado a las empresas Gusta, de Juan Diego Gutiérrez Cortina gran aliado del salinato, y a la española, claro está, Tribasa cuyo accionista principal, David Peñalosa Sandoval, de origen hispano por supuesto, fue acusado por defraudación en España y los Estados Unidos, con recursos de Nacional Financiera, y detenido en su país de origen en agosto de 2002. Estas empresas “ahorraron” en materiales, no construyeron salientes para los ríos y dejaron, claro, la carretera… en manos de la milagrería. Por eso fue arrastrada con daños inmensos en seres humanos e infraestructura.

¿Cómo es posible que no se abra causa judicial contra las mismas siquiera por un elemental sentido de la justicia? Quizá porque al gobierno de México le conviene seguir medrando, políticamente, con la industria de los damnificados.

La Anécdota

Me decía Andrés Manuel López Obrador en 1999, cuando ocupaba la presidencia nacional del PRD y se resistía a ser candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal –“de Copilco, (donde tiene un departamento), al centro…me pierdo”-, al ser nominado Gastón Alegre López, cuya tarea tenía que ver con el mundo de la radiodifusión y su fortuna por ser prestanombres de Miguel de la Madrid y carlos salinas –minúsculas-, y sus respectivas familias-, como candidato del PRD al gobierno de Quintana Roo:

–Lo primero es sumar… luego limpiaremos.

Llevamos, desde entonces, casi tres lustros y no sólo no llega la limpieza –lo que indica la suciedad de los procedimientos- sino que la basura sigue aumentando hasta niveles insoportables con la cooptación de Bartlett y otros execrables. ¿Es ésta la opción que se nos ofrece para asegurar la democracia?

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WEB: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

LA DEVASTACIÓN NO ES SÓLO NATURAL; LA PEOR ES LA DE LA POLÍTICA SECTARIA, FACCIOSA. POR ESO INSISTO EN QUE SER OPTIMISTA, EN ESTOS TIEMPOS DE DESOLACIONES NATURALES Y GUBERNAMENTALES, ES SIMPLE DEMAGOGIA… COMO LA QUE SOSTIENEN LOS INCONDICIONALES DE ALGÚN PERSONAJE A QUIENES SITÚO EN EL MISMO PLANO QUE A LOS VENDE-PATRIAS. TANTO DAÑO HACEN LOS UNOS, QUE DEJAN DE PENSAR PARA SEGUIR AL ICONO, COMO LOS OTROS, TRAIDORES.

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