Ya ni pasearlas se puede

guillermo robles

Para la casi desaparecida clase media y próxima a extinguirse en caso de que se apruebe la reforma hacendaria, siempre se le enseñó que la mejor manera de hacer rendir su dinero, era en la inversión de un bien inmueble o en la compra de joyas.

Algunos lo estuvieron haciendo durante décadas pasándolos por dos o tres generaciones y con la fuerte convicción de que los bienes son para remediar los males, pero en su mayoría se han dado cuenta que no funcionan así las cosas siempre y cuando existe una crisis financiera familiar ya que la situación en el país lleva décadas sin poder mejorar no teniendo otro remedio a vender sus propiedades a un menor precio a como está valorado en el mercado comercial.

Para este grupo pequeño que alguna vez vio como un salvavidas cuando estuvieran ahorcados, esfumados sus sueños en muchos de los casos en tener que malbaratar esos terrenos, aprovechando esas oportunidades para quienes sí tienen un poder adquisitivo. Ante este panorama en los últimos 30 en lugar de ver un crecimiento de la clase media se vio mermada y de seguir sin estímulos fiscales continuará pasando este grupo social a un sector de pobreza reacomodándose las clases sociales en pobres, clase alta, media, medias bajas, bajas y por último la jodida.

Este golpeteo a la economía financiera ha orillado al incremento de robos en casas habitación, asaltos, secuestros y todo un campo virgen para que la delincuencia organizada encuentre nuevos prospectos para aumentar sus grupos con el reclutamiento de más soldados. El financiamiento para quienes tienen parcelas consigan un trabajo bien pagado para sembrar plantas ilegales o ser contratados en los narcolaboratorios, para que los que dicen tener 18 años, empiecen a subastar su virginidad como en el caso de Torreón, es decir, más del 50 por ciento de la población mexicana tiene un sentir de vivir dentro de la inseguridad.

Cuando se habla de crímenes organizados lo primero que se viene a la mente son quienes trafican con algún tipo de droga, pero cada vez este grupo de delincuentes se empiezan a especializar en diferentes rubros.

Hay uno en particular que hasta el momento no se le ha dado importancia por no compararse en su grado de violencia, pero no por eso se le debe de ignorar, pues su creciente ha sido silenciosa que son aquellos quienes tienen la mercancía como si fuera un cheque en blanco y al portador.

Son aquel grupo del crimen organizado de robo de joyería y piedras preciosas que han obligado para quienes alguna vez vieron como una inversión que no bajaría de precio la adquisición de alhajas para que algún día pudieran servir en resolver problemas financieros.

Motivo por el cual, mucha gente empezó a dejar de usarlas por el temor de ser víctimas de un asalto quitándoles sus pertenencias prefiriendo guárdalas en sus casas para sacarlas en vez en cuando ya sea para limpiarlas o admirar su belleza, siendo sustituidas por la joyería fina artificial.

Con el cierre de servicios de las cajas de seguridad que anteriormente los bancos brindaban a sus clientes, estas pasaron a ser custodiadas dentro de los hogares de sus dueños aumentando el robo dentro de las casas, pero también el de las casas de empeño.

Las joyas en su mayoría son piezas que se van adquiriendo en el mercado no controlado en donde carecen de una factura y quienes trafican con ellas, tampoco les son cuestionados por la comprobación de su origen ya que su justificación es fácil decir que es una reliquia perteneciente a generaciones atrás de los abuelos o tatarabuelos.

Los roles se han invertido, a quienes se les veía que portaban joyas como parte de accesorios de su vestimenta para darle una buena oreada a esa inversión ante la inseguridad dejaron de hacerlo, mientras que ahora quienes menos se imaginan y sin juzgar apariencias son los que lucen cadenas de oro, anillos, relojes, etc., que con simplemente verlos cualquiera se daría cuenta que no tienen ni un solo peso en que caerse muerto para poder tenerlos y menos estar presumiéndolos como si nada en las calles; los mismos policías o agentes de la procuraduría presumen sus alhajas.

Aunque la gente cada vez está optando por la compra de joyería fina para su uso, están tan bien fabricados que no dejan de llamar la atención para quienes se dedican al robo de ellas, siendo motivo de asalto que es mejor tampoco no pasear con ellas para evitar un desagradable encuentro. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.inersip.org

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