Italia y el fin de la era Berlusconi

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La Habana (PL) El más reciente giro de la política italiana deja en la cuneta al exprimer ministro Silvio Berlusconi, quien tras dos décadas en la cúspide vive el fin de su era con una rebelión en su Partido Pueblo de la Libertad (PDL).

Italia acumula un récord en Europa de casi 50 gobiernos en las últimas seis décadas, una cifra impresionante si tenemos en cuenta que es la tercera economía de la región, ahora agobiada con una deuda que llega casi el 120 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

La nación, que apenas hace cinco meses logró contar con un gobierno de coalición de la centroderecha y la centroizquierda, por primera vez en su historia moderna, acumula un desempleo superior al 18 por ciento, el cual en el caso de los jóvenes supera los 30 puntos.

Precisamente, una de las tareas de Enrico Letta, del Partido Democrático (centroizquierda) al asumir la jefatura del gabinete en abril último era resolver el asunto del paro juvenil, un tema que se encargó de llevar a discusión a los foros de la Unión Europea (UE).

Italia, además, le toca presidir la UE en el segundo semestre de 2014 y para ese entonces necesita una estabilidad política sólida, sin factores internos que puedan influir en ella.

Pero Berlusconi, al parecer, tuvo en cuenta razones muy personales cuando a mediados de septiembre pasado amenazó con llamar a los parlamentarios del PDL, que fundó en 2009, a retirar su apoyo al ejecutivo de coalición.

Il Cavaliere, como también se conoce al magnate mediático de 77 años, intentó evitar la eliminación de su último chance para mantener la inmunidad y evadir la justicia, después de haberlo hecho en casi una treintena de ocasiones anteriores desde su irrupción en la política en 1994.

Esta vez, se trata de algo mucho más cercano a las rejas. Un Tribunal de Casación confirmó una condena de cuatro años de cárcel por fraude fiscal en el caso Mediaset, que había sido dictada contra el multimillonario en octubre de 2012.

Mediaset es un emporio mediático de la familia Berlusconi que comerció y distribuyó material fílmico, sobre todo estadounidense, sin el apropiado trámite legal y mediante evasión de impuestos, entre otras faltas.

Pero la condición, primero, de jefe de Gobierno, luego de director de campaña electoral (en febrero pasado) y por último de senador, había impedido a los magistrados meterle entre rejas.

El de Mediaset se suma al del llamado caso Ruby, que implica a Berlusconi en un intento de prostitución infantil de una adolescente marroquí, y la indagación sobre el pago a un senador para echar abajo el gobierno de centroizquierda de Romano Prodi en 2006, entre otros.

Sin embargo, en un país como Italia, donde el gobierno ve crecer los emporios mafiosos, cada vez más legalizados, ir a la cárcel resulta bien difícil, pues todo condenado solo cruza las rejas cuando se cumplen todos los recursos de apelación, incluido el Tribunal de Casación.

En su momento, el multimillonario italiano, dueño de casi el 90 por ciento de los medios de difusión de su país, aprobó leyes a su medida, al aprovechar una cómoda mayoría en el Parlamento.

Para 2009, el propio Tribunal Constitucional debió rechazar una ley a fin de otorgar inmunidad absoluta al jefe de Estado, los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, así como al Primer Ministro.

Ahora, Italia vuelve a demostrar que un día para ese país es mucho y una semana una eternidad, donde lo mismo la clase política como el electorado puede cambiar de opinión de forma vertiginosa.

Ello parece ser el caso de lo ocurrido en una reciente votación en el Senado, donde Letta presentó una moción de confianza para su Gobierno, integrado por el PD, el PDL y la centrista Opción Cívica, que en un principio parecía perder.

Berlusconi llamó a la salida del gabinete a cinco ministros del PDL: Nunzia De Girolamo (Agricultura), Beatrice Lorenzin (Salud), Maurizio Lupi (Infraestructura y Transporte) y Gaetano Quagliariello (Reformas Constitucionales) y Angelino Alfano (Interior).

Sin embargo, su dimisión fue rechazada por el Primer Ministro, después que cuatro de los cinco titulares renunciantes criticaron la exhortación hecha por Il Cavaliere.

Muchos políticos advirtieron entonces que en esa ocasión las ambiciones y preocupaciones particulares de Berlusconi eran demasiado evidentes y Letta aprovechó, además, para llamar a separar a la política de los intereses personales del magnate mediático.

La creación del gobierno de coalición había sido traumática, pues con el ascenso del irreverente Movimiento 5 Estrellas fue imposible para el PD, el más votado en los comicios de febrero de este año, formar un ejecutivo en solitario.

De ahí que Letta debió buscar una alternativa de ejecutivo de unidad nacional que uniera, por primera vez, a la centroizquierda con la centroderecha, considera el diario La Stampa.

La intervención de Letta en el Senado durante el voto de confianza demostró la necesidad de una estabilidad política para hacer frente a asuntos económicos, en lugar de poner al país en manos de los caprichos y maniobras de Berlusconi a fin de evadir la justicia.

El jefe del gabinete recordó que entre 1946 y 1968 solo hubo tres gobiernos que posibilitaron la recuperación y desarrollo económico de posguerra, pero después y hasta 1992 fueron 24 los equipos ministeriales, mientras de esa última fecha al presente sumaron 14, destaca el diario español El País.

Letta, quien percibió el enojo creciente dentro de cierto sector del PDL por las presiones del magnate mediático para quedar nuevamente fuera del alcance de la justicia, rasgó a fondo al banco centroderechista hasta llevar a Berlusconi a una vergonzosa maniobra en el Senado para llamar al apoyo del gabinete.

Tal hecho, en el que estuvo muy involucrado Alfano, hasta ahora delfín del multimillonario, pareció cavar, definitivamente, la tumba política de Il Cavaliere.

El hecho confirma que el tiempo en Italia es oro y que todo puede cambiar vertiginosamente. Alfano corrió el piso que pisaba Berlusconi y la caída promete ser estrepitosa, como para dejarlo definitivamente fuera de la política, comenta Corriere della Sera.

Alfano, un abogado de 42 años de la localidad de Agrigento, con 20 años bajo las alas de Berlusconi, quien lo nombró ministro de Justicia en 2008, fue un fiel perro guardián recordado por la llamada Laudo Alfano.

La mencionada ley, hecha a la medida de Berlusconi, dejaba sin efecto cualquier proceso penal contra las primeras figuras del país. Tal disposición fue aprobada en 2008 y anulada en 2009.

Ahora, la posición del PDL que explotaba Berlusconi para obtener beneficios políticos parece haber dejado de existir, pues en el interior de ese partido se forman diferentes grupos de moderados o radicales, a favor o en contra del exprimer ministro.

Uno de sus grupos lo encabeza el exgobernador de la norteña región de Lampedusa, Roberto Furmigoni.

La celebración de unos comicios adelantados, al menos en las actuales condiciones, está lejos de ser favorable para el PDL, pues pocos serían proclives a seguir a un partido dirigido por quien es considerado casi un cadáver político, aunque nadie por ahora asiste a su funeral definitivo.

El magnate mediático podría pasar un año bajo arresto domiciliario, durante el cual cumpliría con trabajos sociales y alejado de la vida política activa, al menos por ese tiempo.

En septiembre pasado, la política italiana parecía huérfana sin la figura de Berlusconi y ahora se encamina a una etapa donde le podría ser imposible funcionar con la presencia del multimillonario. Así es Italia, con 41 gobiernos en casi seis décadas.

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