RADICAL CAMBIO DE LOS NOTARIOS

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

En el pasado, muchos años atrás, el tener una notaria pública, sobrepasaba a su funcionalidad de dar fe a contratos, testamentos o cualquier otro documento que pudieran avalar ante alguna autoridad.

Su representatividad ante la sociedad era totalmente a lo que se conoce al de hoy, porque simbolizaba seriedad y prestigio, ya que se dedicaban asesorar a la gente todo lo referente a actas públicas, qué era lo mejor para un testamento y sus herederos, pero sobre todo eran los custodios de los documentos de mayor importancia de la familia.

El visitar aquellas notarias públicas que siempre eran otorgadas a gente con experiencia, rectitud y reconocida por la comunidad como una persona honesta y confiable, era cosa de entrar a sus despachos con mejor prenda que se tuviera en casa o cuando menos con un buen chapuzón o su baño vaquero, pero se iba uno arreglado como si fuera a visitar al Presidente dela  República.

Eran oficinas bien montadas donde se tenía un recibidor con sus asientos de piel, su salita de juntas, donde todo olía a madera de muebles antiguos siendo su aroma agradable.

Una vez entrando al despacho particular del funcionario público, era impresionante el imperio de libros legales que podían recorrer fácilmente de pared a pared, demostrando su poderío en conocimiento y por lo general siempre acompañado de un puro habanero.

El concepto de aquellas notarias era puro cacha de venado, “caché”, un estatus ante la comunidad.

Sin saberse con exactitud, esos tiempos se fueron acabando poco a poco y aquellos de prestigio son mínimos y manejados por los hijos de los notarios, siendo sustituidos por la entrega diestra y siniestra de los famosos FIAT, que es la entrega del gobernador en turno a los abogados que pasaban el examen para notarios y que se iban acreditando.

También se perdió el protocolo y éstas se empezaron a entregar como si fueran volantes para los consentidos para pedir favores posteriormente y la mayoría de ellos se guardaron en el baúl de los recuerdos como si se tratara de algún trofeo más.

El FIAT, es meramente la patente que acredite a una persona de ser notario público perdiéndose la seriedad dándole un giro de comercio a base de tranzas en donde se han encontrado notarias públicas que inventan testamentos, se cambia el albacea, la supuestas ventas de bienes inmuebles, contratos de arrendamiento ilegales pero con la simple firma del “funcionario público”, dando fe con eso se hace válidas, y otra series de anomalías, que como dicen por ahí con dinero baila el perro.

Estos regalos que se vinieron haciendo durante años, son cosas que a muchos coahuilenses y en otras entidades del país no se les olvida y consideran indignante, pues no es de extrañarse que ahora con la nueva disposición para poder abatir con este problema se les exigió a todos los que contaban con éstos permisos que los tenían guardados en sus casas, se formalizaran instalando oficinas y que en pocas palabras se pusieran a chambear, así que si se encuentran por ahí notarías a nombre de algún ex funcionario  no se trata de nuevos otorgamientos sino de aquellas que se tenían adentro del closet y ahora tendrán que salir.

Tampoco debe de extrañarse la proliferación de las notarias públicas como simple changarritos montados para taparle  el ojo al macho con un triste escritorio y una secretaria quien no tiene horario pero no deberá faltar el anuncio afuera para aparentar que están activos.

Tiene su precio el querer poner siempre el orden y en la actual administración del gobierno los únicos que se están exhibiendo son aquellos que durante décadas tenían el FIAT, guardado y no faltaran las molestia de aquellos ex servidores públicos que con tal de no perder su permiso, ahora lo encuentren un estilo de ganarse la vida de manera despectiva, diciendo “después de un gran funcionario público ahora paso a ser un simple notario público”.

Siempre será cuestionado cualquier toma de decisión, es decir, antes porque no se regulaban exigiéndoles que se activaran y ahora es cuestionado porque se les pide que se regularice conforme lo marca la ley. No hay a quien darle gusto pero por alguien tenía que poner orden y es bueno saber que el gobernador Rubén Moreira Valdez lo esté haciendo, aunque incomode a  los que habían sido considerados como los consentidos en administraciones pasadas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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