Marina de Guerra de EE.UU. empañada por nuevo escándalo de corrupción

ENDURING FREEDOM

Washington, 30 nov (PL) La Marina de Guerra de Estados Unidos se encuentra hoy empañada por un nuevo escándalo de corrupción que involucra a una empresa contratista con sede en Dubai, cuyos servicios sobregirados presuntamente provocaron el desvío de millones de dólares.

El Departamento norteamericano de Justicia suspendió el otorgamiento de nuevos contratos federales a la Inchcape Shipping Services, empresa de gestión de transporte marítimo propiedad del gobierno de Emiratos Árabes Unidos, la cual abastece a los buques de la Marina estadounidense en Medio Oriente, África y América del Sur.

Diversas reclamaciones acusan a la entidad de fraude por el pago de comisiones a subcontratistas que ofrecieran grandes descuentos, para luego apropiarse de la diferencia en lugar de entregarla a la Marina, reveló este sábado el diario The New York Times.

Según la documentación, la empresa ganó unos 257 millones de dólares en el marco de contratos en Medio Oriente.

Solo desde 2010, la Marina le adjudicó al menos ocho contratos estimados en más de 41 millones de dólares, tres de ellos este año, precisa el reporte.

La investigación por fraude civil vuelve a poner en la picota a la Marina que ya lidia con varios escándalos de corrupción.

Ese cuerpo operacional procesa a cinco personas bajo cargos de malversación y entrega de secretos militares a extranjeros, entre ellos dos altos oficiales, el vicealmirante Edward Branch y el contralmirante Bruce F. Loveless.

De acuerdo con la pesquisa del Servicio de Investigación Criminal Naval (NCIS), ambos aceptaron los favores de prostitutas y dinero en efectivo a cambio de la información que proporcionaban a Leonard Glenn Francis, director la Glenn Defense Marine Asia (GDMA), entidad proveedora de los buques norteamericanos en puertos de la región Asia-Pacífico.

Tanto Francis como el número dos de GDMA, Alex Wisidagama, son sospechosos de corromper a varios oficiales, comandantes de buques y funcionarios encargados de la logística, así como sobrefacturar algunas de sus prestaciones, aseguran fuentes de la investigación.

Funcionarios civiles de la NCIS también son investigados por la compra de silenciadores para armas, los cuales estaban valorados en ocho mil dólares y fueron vendidos 200 veces más caros.

La compra efectuada a una empresa de California contemplaba que los equipos fueran adquiridos sin número de serie para no dejar rastro.

La empresa productora pertenece al hermano de uno de los tres involucrados en la operación, agregó una fuente vinculada a la pesquisa.

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