Desafío

RAFA LORET
Por Rafael Loret de Mola

*Discusiones Pasajeras *Fraude Contra Derecho *Templarios en el D.F.

Debatir es democrático; pero las discusiones bizantinas, aquellas que resultan inútiles luego de las batallas floridas, la entorpecen y la conducen hacia las sendas del sectarismo en donde muere todo sentido de participación cívica general; es decir, precisamente bla democracia. Tal pasa en el México de nuestros días en donde la demagogia, la antítesis, parece haberse convertido en institucional contra la voz colectiva. A ciencia cierta no puede concluirse quien tiene la razón cuando los militantes de un partido se arrogan el privilegio de contar con “el todo México” desdeñando a cuantos no coinciden con su causa y, peor aún, señalándolos como traidores, irresponsables y mercenarios. No dudo que abunden éstos, pero la generalización es igualmente perniciosa a la conducta lacayuna de los incondicionales.

Gritar de más, con las vísceras como generadoras de impulsos, le ha costado la salud a no pocos políticos nacionales. Curioso: dos de los antagonistas más relevantes, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, han visitado los hospitales este año y no precisamente para proveerles de nuevas donaciones sino para atenderse de males un tanto misteriosos que acaso ocultan la verdadera gravedad de cada uno. Los años, en el caso de Andrés Manuel, no pasan en balde y máxime cuando se ha convertido la existencia misma en un peregrinar permanente, en olor a multitud, con apenas pausas siquiera para meditar y estudias lo que se propone o cuanto se rechaza; y la propensión a la poligamia, por otra parte, tiene como efectos la descomposición temprana de la próstata bajo el flagelo del cáncer que va deteriorando, poco a poco, hasta destruirlo todo. Peña Nieto debió someterse a una cirugía el pasado 31 de julio y este diciembre sorprendió al líder de MORENA con una afección cardiaca. Las pasiones, de toda índole, no son buenas consejeras para la salud.

Pero, ¿qué tanto se habla a espaldas de la comunidad nacional y en sedes blindadas contra las manifestaciones, que tanto molestan a los capitalinos con razón y exhiben la total ausencia de acuerdos y diálogos de las partes en pugna. Todo debe tener un límite y tal es la afectación de los derechos de terceros a causa de una obcecación, sin fundamentos, por el afán de meter la aguja dentro de la estructura gubernamental y sacar la barreta para seguir, después, exigiendo privilegios inmerecidos.

Por ejemplo, tomemos como ejemplo a los disidentes magisteriales que ahora se ocupan en “reconquistar” sus escuelas primarias empuñado pistolas y tirando balas como en tiempo de guerra. Lo sucedido en Oaxaca cuando un liderzuelo sacó su arma y la disparó contra un colegio rebasa el nivel de la barbarie y nuestra capacidad de asombro. ¿Y si aprehenden a cada uno de esos delincuentes, forzarán sus liberaciones bajo la presión de miles de ociosos que ya encontraron el modus vivendi ideal: ganar sin trabajar a costa de los niños mexicanos? Esto es lo que está en juego, un futuro incierto con millones de escolapios dejados a la deriva y que están aprendiendo sencillamente a vivir de la violencia, como sus profesores, incluso usando armas para hacerse valer ignorando al estado de derecho. A esto nos conduce, sin remedio, la vergonzosa negligencia oficial.

Y lo mismo sucede en el seno del Legislativo en donde los acuerdos igualmente están impregnados con el olor al chantaje y a las complicidades momentáneas. ¿Cómo es que el PAN se acerca al PRI para ir en bloque a favor de las reformas política y energética?¿Y hace lo propio con el PRD para intentar frenar la reforma fiscal en cierne con la educativa como rehén? No extraña de una clase política dispuesta para renunciar a cualquier ideología con tal de exaltar sus alianzas turbias electorales ahora que se preparan para un nuevo asalto al poder y la conquista de otras gubernaturas amorfas, esto es sin destino ni rumbo por la disparidad de posiciones. Así, por ejemplo, las decisiones en materia electoral ofrecen la misma tendencia que los quinientos parches a la Carta Magna: rebosan de ambigüedades, contradicciones y lagunas acaso dispuestas para que quienes las interpreten, con todos los sesgos imaginables, saquen una buena tajada política.

Pese a ello, el problema mayor no es ese sino la incapacidad del gobierno no sólo para dialogar, y rectificar en su caso, sino para iniciar, en combinación de otros gobiernos, las indagatorias necesarias para determinar el hilo conductor de los males que aquejan a buena parte de los mandatarios latinoamericanos y a no pocos líderes políticos con posiciones relevantes en sus naciones, desde gobernadores hasta opositores muy incómodos que se sitúan en la línea de los controlables… para los operadores de CIA, la NSA y el FBI, para comenzar con algunas siglas significativas.

En los diálogos entre sordos, tan frecuentes, entre nosotros, no se habla de lo fundamental sino de lo superficial. Incluso respecto a la iniciativa de reforma energética, tan manoseada por las explicaciones vacuas, son pocos quienes pueden definir su postura con un conocimiento real de los distintos textos –el presidencial, el del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, el de López Obrador y el del PAN-, que se basan, en síntesis, en interpretaciones sobre el valor estratégico del petróleo: Peña Nieto insiste ben que no se privatiza pero abre canales para la inversión de los consorcios particulares; Cárdenas estima que se niega el sentido original del patrimonio de los mexicanos en aras de una conveniencia fugaz; Andrés Manuel, siguiendo al anterior pero apuntando al radicalismo, sostiene que la postura oficial es más lesiva que la venta de Texas –debió referirse a California porque Texas se perdió por la vía de las armas y la derrota del antihéroe Santa Anna-; y la del PAN, de plano, abre las puertas, de par en par, al capital privado en todos las distintas etapas de la producción del petróleo.

¿Y los mexicanos? Pues resulta que cada uno de los ponentes insiste en que detrás de ellos esta “todo México” o, cuando menos, una mayoría aplastante. Así lo definió el parlanchín fox, ahora muy avocado al priísmo luego de dejar al PAN con un azotón de puertas en las narices, y lo mismo alega el enfermo Andrés Manuel quien nunca ha dejado de creer que quienes se pronuncian en contra suya lo hacen por mercenarios, traidores, mafiosos e irresponsables por decir lo menos. Por su parte, ni hablar, el presidente en funciones considera que los sufragios por él obtenidos, incluidos los monederos electrónicos y las despensas –con el concurso de empresas con gran relevancia mediática en el reciente Teletón, por cierto-, le habilitan para proceder como su pequeña elite de consejeros delinea. Cada uno insiste en tener la razón… y contar con la aprobación de los mexicanos; pero ninguno nos ha consultado salvo en mítines de acarreados en el zócalo rodeando a los iconos de la izquierda.

Nos da la impresión, claro, de que las discusiones son pasajeras, frívolas, poco serias, en torno a cuestiones fundamentales. Recuerdo, por ejemplo, la extraordinaria conclusión del guanajuatense, Miguel Montes García, primer “fiscal especial” para el caso Colosio, quien determinó, con la voz agolada al estilo de los demagogos del Bajío, una sentencia inapelable:

–Mario Aburto –uno de los asesinos materiales del malogrado sonorense-, pudo actuar solo… o acompañado.

Tal es la guía que tanto sirve a los políticos para extender bravuconadas, falacias, mentiras y estridencias con el único fin de ganar el privilegio de las candilejas mientras la nación, en general, se mantiene en las penumbras, atestiguando, una y otra vez, las farsas “institucionales”.

Debate

Como zedillo, fox y calderón, el presidente Peña Nieto –por hoy candidato a las minúsculas-, mantiene la filosofía de que cumplir con eficiencia las tareas de gobierno no va aparejada a la popularidad, porque ésta resulta una especie de conducta perniciosa cuando está en juego el destino nacional. Esto es: los mexicanos les estorbamos a quienes hacen patria y señalan nuestro destino… a pesar de que llevamos ya varias décadas –desde la de los sesenta en la centuria pasada-, a contracorriente, precisamente como efecto de las malas administraciones públicas.

Se equivoca Peña, como antes lo hicieron zedillo, fox y calderón –todos ellos condenados por la historia-, al negar validez alguno a uno de los preceptos torales de la Carta Magna, con todo y su bagaje de parches: la “soberanía popular”, un término que los economistas falaces y los nuevos políticos sin memoria consideran, nada menos, caduco; pero permanece como columna vertebral de la Constitución y, por ende, de la esencia republicana que, se supone, se impone a los arrebatos casi histéricos de los aristócratas de la nueva ola.

Y todo ello deviene de la confusión tantas veces expuesta: el mandatario se cree mandante, quien ordena y no quien obedece, con implicaciones severas a lo que da coherencia al estado de Derecho. Si es el pueblo, en una democracia, quien debe decidir su futuro, ningún funcionario, así sea el presidente a quien rinden pleitesía  los integrantes de su gabinete, puede conducirse de espaldas al colectivo o, peor aún, en sentido contrario a la voz mayoritarias. Para el caso, claro, es determinar el sentido de ésta: ¿se agota con el sufragio universal? Pues no: mucho menos cuando una decisión toral ni siquiera formó parte de las propuestas de campaña ni de las “decisiones” presidenciales de inicio, como es el caso de la iniciativa de reforma energética.

De allí que el gobierno no sólo no está cumpliendo con el deber de someterse a la Constitución que juró el mandatario sino, además, extiende un monumental fraude político a la nación.

La Anécdota

Cada vez son más frecuentes las llamadas destinadas a la extorsión por parte de una de las células más fuertes de los “Caballeros Templarios” que ya cobran cuotas, como seguros de vida, a muchos de los miembros de las colonias con mayores recursos en el Distrito Federal. Incluso el Cardenal Norberto Rivera Carrera ya denunció haber recibido uno de estos mensajes con peticiones por sesenta mil pesos –acaso la cifra no corresponde a las ambiciones de un grupo como el mencionado-.

El hecho confirma lo que hemos sostenido, en esta columna, desde hace tiempo ya: las vinculaciones entre los subversivos que operan en México y los dispersos terroristas vascos llamados “etarras” cuyos campos de acción en España y Francia parecen acotados por una verdadera cooperación de agencias de inteligencias de sendas naciones. Y han encontrado refugio en nuestro país en donde operativos similares no parecen estar cercanos a cambio de las batallas sangrientas entre mafias d uno y otro lado. Dicho está.

– – – – – – – – –  – – – – –

WEB: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

LOS VALORES FUNDAMENTALES SE ENCUENTRAN EN LA CONSTITUCIÓN Y DEBIERAN SER LOS QUE GUIARAN, HACIA EL FUTURO, LOS ACUERDOS DE GOBERNABILIDAD POR AHORA ROTOS. EL DESENTENDERSE DE LA NORMATIVA FUNDAMENTAL PARA JUSTIFICAR EJERCICIOS IMPOPULARES ES TANTO COMO UNA CONVOCATORIA HACIA LA CRISPACIÓN Y EL CAOS. DE ALLÍ LA RECURRENCIA DE LAS PROTESTAS CALLEJERAS Y EL MALESTAR QUE PRODUCEN EN TODOS LOS AFECTADOS POR ELLAS. OTRA VEZ, COMO EN LOS SEXENIOS PRECEDENTES, LOS VACÍOS DE PODER DOMINAN LA PERSPECTIVA Y NOS AGOBIAN.

Comentarios con Facebook