LETRAS VIVAS

Jacob Aquino Muñoz
Por Jacob Aquino Muñoz

OBRAS Y DESEMPLEO EN CHIAPAS

Durante el 2013, el desempleo creció significativamente en Chiapas. Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la tasa de desocupación en la entidad chiapaneca pasó del 2.49% en diciembre del 2012 al 3.53% en diciembre del 2013.

Las autoridades estatales del ramo del empleo no han querido reconocer la gravedad de este indicador.

Por el contrario, la han disfrazado aduciendo que es la tasa de desocupación más baja del país, lo cual además no es cierto, en virtud de que los estados de Campeche, Guerrero, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Yucatán, registran tasas de desocupación menores.

Un dato confirma aún más la gravedad sobre la pérdida de empleos que viene registrando sistemáticamente, mes con mes, la entidad chiapaneca.

Hasta noviembre de 2012, Chiapas venía registrando números crecientes en la cantidad de asegurados permanentes registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En promedio, cada año, el número crecía, en promedio, ocho mil asegurados permanentes más.

En noviembre de 2012, ocho días antes de iniciar la presente administración gubernamental, en Chiapas estaban registrados 192,987 asegurados permanentes en el IMSS. Dos meses más tarde, en enero de 2013, la cifra había bajado a 188,060, casi 5 mil asegurados menos.

En diciembre de 2013, el número de asegurados permanentes registrados en el IMSS en Chiapas fue de 190,881. Ni siquiera llegó al número que existían en ese mismo mes, un año antes.

Estos indicadores demuestran, fehacientemente, que Chiapas necesita con urgencia poner en marcha una cruzada estatal para la generación de empleos, pero parece que las decisiones quieren ir en sentido contrario.

En el 2012, se pusieron en marcha obras de remodelación del centro de la capital chiapaneca, las cuales, por su tardanza en terminarlas, ocasionó, junto con el plantón magisterial del año pasado, la quiebra de múltiples negocios de esa zona. El desempleo registrado es uno sus efectos.

Cuando apenas se está recuperando la economía del centro tuxtleco, el gobierno estatal ha iniciado otra obra que, lamentablemente, parece estar destinada a repetir la triste historia, pero ahora en otra importante zona comercial de la capital.

A inicios de este año, el gobierno del estado inició una obra para modernizar la avenida 5 norte, que es una arteria que concentra un número extenso de empresas de la capital de Chiapas.

Es una obra que costará, según el anuncio ubicado en la misma, más de 49 millones de pesos, para cambiar el pavimento por concreto de esa importante avenida de Tuxtla Gutiérrez.

Los habitantes de la capital, especialmente, los que vivimos cerca de esta avenida, tenemos serias interrogantes sobre la importancia de dicha obra, especialmente, cuando hay necesidades más urgentes sin atender en otras zonas de la ciudad.

Independientemente a la duda sobre la pertinencia de dicha obra, los ciudadanos tenemos, ahora que vemos los primeros 200 metros de su ejecución, más interrogantes sobre la calidad de la misma.

Para cambiar el pavimento por concreto, los constructores excavaron cerca de un metro de profundidad, donde ya se encontraron todos los vicios constructivos de épocas gubernamentales pasadas, especialmente, en lo referente al drenaje, agua potable y energía eléctrica.

Se debería haber proyectado también la instalación de un colector más grande y definitivo sobre toda la avenida, tanto para aguas negras como para aguas pluviales, así como también, el cambio del sistema de alumbrado público y tendido eléctrico.

Pero no será así. Solo estamos viendo una reposición de tubos de drenaje de muy pequeña capacidad y pronto le pondrán una enorme cantidad de concreto encima, para tapar, como los gatos, los problemas que no quieren ver, mucho menos solucionar.

Al menos, con esta inexplicable obra, el espíritu veneciano tuxtleco estará a salvo. Cuando llueva, seguirán navegando esa importante avenida, creando grandes estelas de agua con sus vehículos. Seguirá siendo la “Venecia” que no ve el necio.

Otras sanas costumbres tuxtlecas también seguirán incólumes durante la época de lluvias. Para evitar dañar tacones y mocasines, la gente continuará cruzándola como chapulines o sapos saltarines, entre ríos de lodo y aguas negras.

Los resbalones estarán asegurados, el riesgo seguirá siendo igual o peor, pero eso sí, sobre concreto, para que el porrazo sea más sólido y, sin duda alguna, de más calidad.

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