El Salvador, un país hacia el cambio

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Por Odalys Troya Flores

San Salvador (PL) La República de El Salvador, cuya capital es San Salvador, se localiza en América Central y tiene una población estimada para 2014 de seis millones 328 mil 196 habitantes, el país más densamente poblado de Latinoamérica.

Tiene una extensión territorial de 20 mil 742 kilómetros cuadrados y limita al norte y al este con Honduras, al sur con el océano Pacífico y al oeste con Guatemala.

La topografía de El Salvador es escabrosa debido a las actividades volcánicas y tectónicas pues se encuentra en el cinturón del Fuego del Pacífico. El 90 por ciento de su suelo está conformado por materiales volcánicos.

Cuenta con 23 volcanes individuales, aunque solo cuatro de ellos, Santa Ana, San Salvador, Izalco y Chaparrastique, son considerados activos.

De ellos, el último, localizado en el oriental departamento de San Miguel, tuvo una erupción el pasado 29 de diciembre y no se descarta otra en los próximos días, dada su actividad sísmica.

Un total de 55 terremotos han ocurrido entre 1573 y 2001, y se estima que un 70 por ciento del territorio puede verse afectado por la ocurrencia de un evento de esta naturaleza.

El Salvador está organizado en 14 departamentos y 262 municipios que geográficamente se encuentran agrupados en las zonas Occidental, Central y Oriental.

Cada departamento tiene un gobernador, elegido por el poder ejecutivo, que ejerce labores administrativas cuya función principal es la de servir de enlace entre la Presidencia y los gobiernos locales.

A su vez cada uno está fraccionado en municipios con autonomía en lo económico, técnico y administrativo, y son regidos por un concejo municipal elegido cada tres años por votación pública.

Los órganos fundamentales del Estado, de acuerdo con la Constitución, son el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.

El territorio salvadoreño forma parte del área de Mesoamérica y sus primeras evidencias culturales se remontan al período arcaico (8000 a.n.e-1500 a.n.e).

Fue habitado por grupos mayas-chortí, cacaoperas, así como grupos multiétnicos de influencia nahua como los nonoalca-pipiles.

Actualmente, el 0,23 por ciento de la población está integrada por indígenas, entre ellos kakawiras, nahua-pipiles y lencas.

La colonización española se remonta a 1524 cuando el conquistador Pedro de Alvarado atravesó el río Paz con tropas españolas acompañadas de indígenas auxiliares, e inició el sometimiento de los nativos.

En 1841 El Salvador se proclamó como República soberana e independiente y, luego de la disolución de la Unión Centroamericana, se sucedió un período de pugnas entre liberales y conservadores que se prolongó hasta 1871.

La etapa se caracterizó por la decadencia del cultivo del añil y la introducción del café, que pasó a ser el principal rubro económico. Entre 1871 y 1931 se alternaron los gobiernos liberales que favorecieron los intereses de la naciente élite ligada al cultivo de ese grano aromático.

En 1882, durante la presidencia de Rafael Zaldíver, la Asamblea Legislativa decretó la abolición de las tierras comunales y ejidales, que fueron vendidas a particulares. Esto provocó un cambio brusco en la tenencia de la tierra.

Durante 1929, la economía del país entró en crisis, como consecuencia de la caída de los precios del café en el mercado internacional.

En 1931 el dictador Maximiliano Hernández (1931-1944), tras un golpe de estado contra el presidente Arturo Araujo (de marzo a diciembre de 1931), estableció un gobierno ultraconservador y autoritario que llevó a un levantamiento de campesinos e indígenas en 1932.

La rebelión culminó en una matanza, en la cual se calculan unos 30 mil muertos. Solo en Izalco fueron 10 mil, por lo que el hecho se conoce como la masacre de Izalco.

Su gobierno marcó el inicio de una serie de dictaduras militares autoritarias sucesivas.

El ambiente de violencia política que se había vivido en décadas anteriores contribuyó enormemente a la guerra civil que duró 12 años (1980-1992).

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se fundó el 10 de octubre de 1980.

La falta de soluciones a los graves problemas del país como la pobreza, la exclusión social, el desempleo, la inequidad en la distribución de las riquezas, los constantes fraudes electorales, el descontento por las secuelas de las dictaduras militares llevaron al conflicto armado.

Entre algunos sucesos que encendieron los ánimos durante esa etapa destaca el asesinato en 1980 del arzobispo de San Salvador, Ôscar Arnulfo Romero, quien denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país.

La guerra cobró más de 75 mil vidas y millares de personas huyeron del país. El ejército se encargó de sembrar el terror con el pretexto de quebrantar el empuje de las guerrillas del FMLN.

Sin embargo, el Frente puso al ejército con todos sus batallones entrenados y equipados masivamente por Estados Unidos al borde del colapso tras la ofensiva en San Salvador, en 1989.

Con esas acciones, el FMLN forzó las negociaciones del fin del conflicto armado en un proceso mediado por Naciones Unidas que culminó con la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992 entre la guerrilla y el gobierno de derecha del entonces presidente Alfredo Cristiani, de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

En las últimas elecciones presidenciales, celebradas el 15 de marzo de 2009 resultó ganador el periodista Mauricio Funes, candidato por el partido el FMLN, el primer gobierno de izquierda en la historia del país.

El modelo neoliberal durante los 20 años del gobierno de Arena llevó a la privatización del sistema bancario, las telecomunicaciones, las pensiones públicas, la distribución eléctrica y una parte de la generación eléctrica, la eliminación de los controles de precios, así como una inequitativa distribución de las riquezas.

En 1999, la quinta parte más rica de la población recibió el 45 por ciento de la ganancia del país, mientras que la quinta parte más pobre solamente 5,6 por ciento.

Desde 2001 el país adoptó, por decreto legislativo, al dólar como moneda oficial y se sustituyó al antiguo colón.

Las remesas de salvadoreños que trabajan en los Estados Unidos y envían a los miembros de sus familias son una fuente importante de ingresos del extranjero y han llegado a cubrir el 17.1 por ciento del producto interno bruto.

Durante los gobiernos de Arena se generó una violencia casi generalizada que tenían como centro a pandillas, sicarios y grupos del crimen organizado, lo cual llegó a colocar al país entre los primeros más violentos del mundo sin conflicto armado.

La elección del primer gobierno de izquierda en la historia del país, el 15 de marzo de 2009, resultó un triunfo que es el resultado de la larga trayectoria combativa del pueblo salvadoreño, a la cual se deben los espacios políticos legales arrancados a la oligarquía.

En estos casi cinco años, el gobierno aplicó programas sociales que han favorecido a la población, en particular a los más desposeídos, en el ámbito de la salud, la educación, la agricultura y la alimentación, entre otros.

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