Invernadero volador, franceses a lo Verne en Chile

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Santiago de Chile, (PL) Desde la lejana Francia, una nave espacial sui-géneris hizo valer la impronta de Julio Verne al aterrizar en pleno corazón de la capital de Chile a mediados de enero, en el concierto de la llamada Expedición Vegetal.
La ficción se hizo realidad y la mística de Verne precisamente en Nantes, su ciudad natal en 1828, encontró visos renovados de imaginación en pleno siglo XXI con la llegada de la Aeroflorale II.
De hecho, los curiosos que andaban despiertos a las tres de la madrugada del 12 de enero llegaron a pensar que se trataba de un auténtico OVNI. Sin embargo, el recibimiento oficial en la Plaza de la Constitución de Santiago despejó las dudas.
Instalada justo frente a la parte trasera del Palacio de la Moneda (de Gobierno), la Aeroflorale II no tardó en llamar la atención de los chilenos.
Invernadero volador, bautizado así por sus 11 tripulantes. Se eleva en el espacio gracias a la energía eléctrica que generan las plantas a bordo, en lo que constituye “un descubrimiento que revolucionará al mundo”, según François Delaroziÿre.
Delaroziére, comandante de la nave y fundador del grupo La Máchine en la década de 1990, tiene mucho de qué hablar. Confiesa a Prensa Latina que ya llevan más de 50 misiones por el orbe con resultados cada vez más alentadores.
Somos los únicos en el mundo en lograr capturar la energía que generan las plantas durante un proceso de fotosíntesis y llevarlas a baterías, dice uno de los pioneros de la idea que arrancó como teatro de la calle y devino experimento científico.
-Jules Verne (subtítulo)
La Máchine no es un venido a menos en estos menesteres. Recuerdo que durante mi primera visita a Nantes en 2009 la impresión de la ciudad fue muy fuerte por el estilo iconoclasta que merodeaba el conjunto arquitectónico.
“Es el espíritu de Verne, o más bien su fantasma vivo, que sigue en su ciudad natal”, me aseguró entonces con sonrisa maliciosa Valerie, una bella guía de turismo de la urbe del Loira.
En una enorme explanada transitaba un enorme elefante de madera mientras mojaba con tu trompa a todos aquellos que encontraba en el camino. Los visitantes hacen larga filas para  tener la oportunidad de subirse al paquidermo.
Pero el elefante, obra de La Máchine, no es lo único que distingue a Nantes. El museo sobre el autor de Viaje al centro de la tierra y Veinte mil leguas de viaje submarino, muestra al mítico calamar gigante y otras obras de la imaginería de Verne.
Una enredadera con escaleras de 28 metros de altura y los hermosos Anillos de Buren (Daniel Buren) completan escenarios seductores de Nantes.
Son 18 anillos de notable tamaño que acentúan la belleza de los muelles de la ciudad con sus halos luminosos rojos, verdes y azules.
-Aeroflorale II (subtítulo)
Un poco de teatro y bastante de pragmatismo caracteriza a estos franceses adoradores del viento, el espacio y muy en especial, de las plantas.
Dormimos en hamacas y nos trasladamos a la altura que nos permita sentirnos mejor. Controlamos los globos aerostáticos y con el favor de las plantas disfrutamos de las bondades de la energía producida de forma fitovoltaica.
Así lo explica Benjamín Bottinelli, ingeniero comercial, quien recordó a Prensa Latina que en 2010 la Aeroflorale II inició su recorrido por el universo en busca de plantas de gran potencial eléctrico.
Anduvo en una larga escala en los bordes del lago Baikal, Rusia, para luego tocar Bruselas, Torino, Hamburgo y por supuesto, cortejando el alter ego de Verne en Nantes. De Chile rumbo a Argentina y luego a países árabes.
Durante la fotosíntesis la planta genera energía eléctrica, recalcan los tripulantes del artefacto del espacio que se asemeja bastante al diseño de los monstruos extraterrestres de las películas de ciencia ficción.
En Chile tomaron experiencias de la biodiversidad en el medio urbano, en especial en las especies locales, las plantas de altura, desérticas y las costeras. La Corporación Nacional Forestal prestó a la compañía francesa más de siete mil ejemplares.
La Aeroflorale II, con sus 15 metros de altura y cinco toneladas de peso, anda ahora por Argentina, ávida de nuevas aventuras.

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