ZONA CERO

DIVANY
Por Javier Divany Bárcenas

El pueblo lo sabía, el Estado no

Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido a nivel internacional como “El Chapo Guzmán”, era el narcotraficante más buscado en el planeta y dejó un hueco en el mundo de las drogas que vale oro, y que tarde o temprano será ocupado, quizá por uno de los lugartenientes, Ismael Zambada García “El Mayo” o Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”, dos hombres de todas las confianzas del Guzmán Loera.
Una semana antes los elementos de la Marina y Armada de México dieron sendos golpes a la organización del Cártel de Sinaloa, y se llevó a cabo la captura de varios capos de esta organización, sin embargo, todo parecía que estaban muy cerca de Ismael El Mayo Zambada, aunque el objetivo era ya El Chapo.
Fue precisamente la agencia de inteligencia de los Estados Unidos, DEA, quien avisa a las autoridades federales mexicanas sobre la ubicación del capo, información que por el grado de delicadeza, los servicios de inteligencia de México sólo se la dieron a la Marina, esto por el grado de confianza y por la reserva a la misma.
Es entonces que se lleva a cabo dicha operación casi de forma quirúrgica, con bisturí, pese a que se les escapa en dos ocasiones a los marinos, a través de sus sistemas de conexiones en los inmuebles que habitaba que daban al drenaje profundo.
Efectivamente es un gran golpe contra los cárteles de las drogas en México, el mejor en más de una década, a pesar de que somos cuna del narco, pero también cabe la pregunta, ¿será posible que no caiga ninguna cabeza gubernamental de ninguno de los órdenes de gobierno? (federal, estatal y municipal), ¿qué a caso nadie le daba protección policiaca?, ¿ya no existen esos generales del ejército valientes involucrados con los narcos?
Acompañada de esta detención sería importante saber quién le daba toda esa protección del Estado al Chapo, para que, por todos estos años pudiera operar libremente a sus anchas por todo el país y en otras naciones donde había conformado redes, principalmente en Colombia.
Incluso es sabido de los sinaloenses, duranguenses, chihuahuenses y de otras regiones del país que el Chapo se paseaba a sus anchas, que era dadivoso con los pobladores y que todos sabían dónde estaba, y curiosamente los únicos que nunca lo encontraron fueron las autoridades.
¿Irán a rodar cabezas? No sólo de quienes lo protegieron, sino de quienes lo delataron, pero sobre todo es importante saber a cuanto haciende la fortuna del Chapo, que según la revista Forbes, hasta hace unos años estaba valuado en mil millones de dólares, ¡nada despreciables!
La ventaja de la Ley es que ahora todos los bienes de los capos serán congelados, y nadie de su familia podrá hacer uso de los mismos, ahora esos Ferrari y autos de lujo que presumen los hijos del Chapo, seguramente quedarán en manos del gobierno, ¡o también en manos de algunos comandantes!
¿Será que el Chapo no se quiso alinear con Enrique Peña Nieto a su llegada?, eso sólo lo sabrá el mandatario. Lo que sí es que la violencia que se vivía en el país estaba al orden del día.
A la llegada de los priistas al gobierno disminuyó inexplicablemente la violencia en estados como Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz, Jalisco, Chihuahua, Morelos, en donde no se descarta una negociación con algunos de los grupos delictivos. Ahora sólo quedan la Tuta en Michoacán y El Mayo en Sinaloa- Jalisco, y otros cuantos.
Este capo de las drogas que tanto daño le hizo a México debe ser enjuiciado en el país, antes de que se lo lleven a los Estados Unidos, y pese a que los vecinos pretenden llevárselo, las autoridades judiciales mexicanas deben ser respetar, por lo tanto, Joaquín Guzmán Loera primero debe ser enjuiciado y sentenciado en la aquí.
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@javierdivanybz

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