Rusia acepta asistir a encuentro con OTAN sobre Ucrania

OTAN

Bruselas. 4 mar (PL) El embajador ruso ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Alexander Grushko, aceptó hoy asistir a un encuentro con la jefatura de ese bloque para analizar la situación en Ucrania.

Admitimos la posibilidad de celebrar una reunión extraordinaria del Consejo Rusia-OTAN para debatir la crisis ucraniana, declaró en esta capital la portavoz de la alianza atlántica, Oana Lungesku.

La entidad de consultas y decisiones conjuntas de Moscú y el pacto noratlántico fue creada en Roma, en 2002.

El presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció la posibilidad de enviar tropas a Ucrania solo en caso extremo y negó la presencia de uniformados de su país en la república autónoma de Crimea, más allá de la base de Sebastopol, sede de la flota rusa del mar Negro.

Putin consideró ilegítimas las actuales autoridades ucranianas que, afirmó, llegaron al poder tras un golpe de estado.

De su lado, Polonia demandó convocar al Consejo del Atlántico Norte, órgano ejecutivo de la OTAN, para invocar el artículo IV de su documento fundacional referido a la necesidad de proteger a uno de sus miembros donde exista peligro para la integridad territorial.

Al respecto, Grushko consideró que la petición de Varsovia incrementa las tensiones y demuestra la persistencia en la alianza de un lenguaje de Guerra Fría.

En el pasado, con el pretexto de una supuesta amenaza proveniente de Rusia, Polonia aceptó en su territorio la instalación de partes del sistema estadounidense de defensa antimisil y la rebasificación allí de cazas con posibilidades de portar armas nucleares.

Tales maniobras, además de otros pasos similares realizados por la OTAN en naciones vecinas como Rumania o la República Checa, fueron consideradas por Rusia como una amenaza para su seguridad y su capacidad de disuasión nuclear.

Polonia fue citada por Putin como una de las naciones donde se instalaron campos de preparación de fuerzas paramilitares que unidos a ultranacionalistas se apoderaron del Gobierno, el Parlamento y la Presidencia a finales de febrero último en Kiev.

Tras la llegada al poder de la oposición de derecha ucraniana, grupos neofascistas saquearon decenas de oficinas del hasta ese momento gobernante Partido de las Regiones y del Partido Comunista, así como amenazaron a miembros de esas formaciones.

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