RIGOBERTA MENCHÚ

Jacob Aquino Muñoz
Jacob Aquino Muñoz.

25 de marzo 2014.

El día de hoy estará en Chiapas Rigoberta Menchú, la Premio Nobel de la Paz, asiste para dictar la conferencia “Cultura de Paz por una Justicia Incluyente”.

Rigoberta Menchú es testimonio vivo de la más cruenta etapa que vivieron los pueblos indígenas guatemaltecos, prácticamente es una historia de conquistadores, dictadores y militares golpistas.

La dominación española duró 300 años en ese país. Termina en 1822, pero como sucedió en todos los países americanos que se independizaron de la corona española, la independencia de Guatemala fue un movimiento esencialmente elitista, que solo cambió a los conquistadores por un grupo económico que se enriqueció rápidamente.

En 1944, Guatemala prueba los primeros sabores de la democracia, cuando un grupo de oficiales militares disidentes, estudiantes, y profesionales liberales, llamados los “Revolucionarios de Octubre”, derrocaron al gobierno de Federico Ponce Vaides.

Lo sustituyen por una junta compuesta por el Mayor Francisco Javier Arana, el Capitán Jacobo Arbenz y Jorge Toriello Garrido, quienes convocan a elecciones libres y democráticas que fueron ganadas por el profesor y escritor Dr. Juan José Arévalo Bermejo.

Arévalo impulsó muchas reformas y la creación de numerosas instituciones, las cuales fueron continuadas por su sucesor, Jacobo Arbenz Guzmán, ganador de las elecciones siguientes. Su política de reforma agraria lo confrontó con la archipoderosa United Fruit Company.

Esta compañía bananera, con el apoyo del gobierno estadounidense, financió un ejército rebelde paramilitar que dio un golpe de Estado en 1954 que derrocó a Jacobo Arbenz. Asume la Jefatura de Estado el Coronel Carlos Castillo Armas, quien fue asesinado en 1957.

Le sucedió en el cargo el General Miguel Ydígoras Fuentes. En 1960, un grupo de oficiales militares de menor rango trata de derrocarlo, pero fracasaron. Este grupo se convertiría en el núcleo de las fuerzas armadas de insurgencia que lucharían contra los gobiernos militares durante los 36 años siguientes. El gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes acabó en 1963, bruscamente a manos del Coronel Enrique Peralta Azurdia.

En 1966, hubo elecciones democráticas y resultó Presidente electo Julio César Méndez Montenegro. De poco le sirvió el cambio a Guatemala. El ejército lanzó una fuerte campaña contra la insurgencia y comenzó el conflicto civil que habría de causar centenares de miles de víctimas.

En 1970, el coronel Carlos Manuel Arana Osorio fue el primero de una larga serie de jefes de Gobierno militares, que con motivo de detener la acción insurgente emprendieron sendas campañas contraterroristas. En 1974, el general Kjell Lauguerud García asumió el poder; en 1978, lo hizo el general Romeo Lucas García; en 1982 Efraín Ríos Montt; y en 1983, Óscar Humberto Mejía Víctores.

Entre todos trataron de acabar con los movimientos sociales e indígenas de protesta. El ataque gubernamental, que perpetró 667 masacres e hizo desaparecer 443 aldeas, provocó el desplazamiento de aproximadamente 450,000 campesinos, que se vieron obligados a refugiarse en México.

La problemática de los refugiados guatemaltecos se concentró en Chiapas, particularmente, durante los sexenios del General Absalón Castellanos y de Patrocinio González. Yo viví de cerca esa etapa, en la administración pública estatal.

En ese escenario guatemalteco le toca vivir a Rigoberta Menchú. Varios miembros de su familia, incluida su madre, fueron torturados y asesinados por los militares o por la policía paralela de los “escuadrones de la muerte”.

El 31 de enero de 1980, su padre fue uno de las 37 personas, con Cónsul incluido, que la Policía Nacional de Guatemala quemó vivas con fósforo blanco en la Masacre de la embajada española en la ciudad de Guatemala.

Mientras sus hermanos optaban por unirse a la guerrilla, Rigoberta Menchú inició una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco y de la sistemática violación de los derechos humanos de que eran objeto los campesinos indígenas,

Para escapar a la represión se exilió en México. Recorrió el mundo con su mensaje y consiguió ser escuchada en las Naciones Unidas. En 1988 regresó a Guatemala y continuó denunciando las injusticias. En 1992 la labor de Rigoberta Menchú fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz.

Su posición le permitió actuar como mediadora en el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla, un proceso de paz que está dando a Guatemala una posibilidad distinta hoy en día.

Página web http://www.letrasvivas.com.mx/

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