MÁS CÍNICOS Y SINVERGUENZAS

guillermo robles
Por Guillermo Robles Ramírez

No hace falta que lo digan los actuales alcaldes de Coahuila, sobre las terribles deudas públicas dejadas por la mayor parte de los Presidentes Municipales coahuilenses en la administración pasada, pues solo basta con visitar sus instituciones municipales para no solo observar sino también son muy comunes los lamentos de los funcionarios públicos de sus carencias y muchos de ellos haciendo hasta el trabajo de dos personas y amontonadas en departamentos que nada que ver con sus funciones públicas.

Pero si a éstos municipios se les agrega el despido justificado o injustificado de muchos trabajadores que al final del día se reduce el poco presupuesto para nómina y muchos adeudos con proveedores.

Y por último si le ponemos la pimienta para que agarre sabor a las deudas con el incumplimiento de obligaciones fiscales y lo más grave, la disposición que hicieron varios de ellos de dineros que retuvieron para entregarlos ala  Secretaríade Hacienda y Crédito Público.

Por cuanto hace a Coahuila, que por cierto no es la primera ocasión, hay ediles que terminaron su administración que al no completar con presupuestos propios, se fueron encima del dinero correspondiente a Hacienda del impuesto sobre el Trabajo, que como retenedores deben reintegrar los patrones, lo que para obligaciones fiscales se descuenta del salario que se paga a todo empleado metido a nómina.

La pesada carga está siendo un grave lastre para los ediles que heredaron esa irregularidad y ahora se pretende que el SAT o sea el Sistema Administrativo Tributario, brazo fuerte de Lolita la de Hacienda, les condone las multas, intereses, recargos y además conceda un plazo mediano y largo, según sea el caso, para cubrir los impuestos que fueron retenidos y que indebidamente se dispusieron de ellos.

Qué bueno que las peticiones de los Alcaldes, sean aceptadas por Hacienda o el SAT, pero más positivo que se dé un ejemplo procediendo conforme a la ley contra aquellos ex alcaldes que sin recato ni vergüenza alguna, faltaron a su compromiso y obligación contraída legalmente como retenedores de impuestos federales.

Tenemos ex alcaldes como el de Torreón, Eduardo Olmos Castro, que después de que todavía no logran cuadrar los números antela Secretaríadela Contraloría Generaldel Estado de Coahuila de Zaragoza, por quedar pendientes algunos proveedores que mañosamente muchas de éstas facturas nunca llegaron a Tesorería, práctica que cada vez es más común en cada edil para evitar incrementar la deuda pública reteniendo dichas facturaciones en los diferentes departamentos municipales.  Otro que dejó muy endeudado ala Presidencia Municipalfue el de los “chileros”, es decir, el exalcalde de Ramos Arizpe, Ramón Oceguera Rodríguez, en donde lo único que cuadran son las millonarias deudas y compromisos firmados por ésta cabecera municipal en donde el actual presidente, Ricardo Aguirre Gutiérrez, ha tenido que hacer funciones de bombero para apagar los fuegos por su antecesor y sin dejar de cumplir sus promesas de campaña que sin aún cumplir sus 100 días de su administración rebasó sus principales compromisos.

La cultura no nace, se hace y la única forma que se conoce universalmente, es aplicando castigos a los que no cumplan con las normativas, siendo precisamente el caso registrado entre Presidentes Municipales que se fueron sean de Coahuila o cualquier otra entidad del país.

Es indispensable y necesario aplicar y ejercer algunos escarmientos, pues en la actualidad se dejan pasar éstas irregularidades como si nada hubiese pasado y se convierten en malos ejemplos a seguir por quienes llegar al poder municipal.

Motivos por el cual cada vez resulta para los ediles municipales hacer de las suyas con una mano en la cintura y sin ninguna vergüenza porque con mayor regularidad lo hacen de una manera más descarada y con un cinismo como lo que sucedió con el exalcalde de General Cepeda, José Guadalupe Sánchez Rangel, que se auto prestó humildemente para uso personal la cantidad de 800 mil pesos, mandando decir con el diputado local Víctor Zamora, que después pagaba porque tiene la mejor disposición de regresarlo a las arcas de aquella cabecera municipal en pocas palabras: “Debo, no niego. Pago, no tengo”.

Estas prácticas son ya muy recurrentes y van más en aumento y sería insuficiente espacio para escribir la situación de cada municipio porque solamente muy pocas cabeceras municipales, contadas con los dedos de una sola mano, que dejaron bien sus cuentas públicas.

Hasta cuándo se ejercerá la ley en contra de estos alcaldes no exclusivos de Coahuila sino en el país para darles un escarmiento de que cuando se actúa mal se les castiga.  No se pretende ni se buscan acciones represivas como tampoco vengativas, simples y sencillamente ir acabando con conductas que dañan el futuro de las comunidades reduciéndose el gasto a obras públicas para cubrir obligaciones y compromisos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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