EE.UU.: Los que más sufren las brechas sociales

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Por Por Deisy Francis Mexidor

La Habana, (PL) El origen racial puede ser el causante de las grandes brechas sociales dentro de Estados Unidos: los que más sufren desde la niñez las disparidades o los que ya adultos son los que conforman la población mayoritaria de las cárceles.
Un reciente informe, Race for Results, difundido a inicios de abril por la Fundación Annie E. Casey, reveló que los niños afronorteamericanos, hispanos e indígenas se encuentran expuestos a los más altos índices de pobreza, retraso escolar y menores perspectivas de vida respecto a sus similares blancos y asiáticos.
La Fundación, que durante décadas se ha empeñado en mejorar el bienestar de la niñez en territorio estadounidense, presentó un índice sobre la base de 12 indicadores, entre ellos competencia en lectura y matemática, fecha de graduación de la secundaria, perspectivas de empleo, ingreso familiar, así como niveles de educación y de pobreza.
Tras el análisis de los datos, con una puntuación en escala del uno al mil, los niños asiáticos y blancos tienen las mejores calificaciones.
Sin embargo, los índices para sus similares hispanos, indígenas estadounidenses y los afroamericanos son lamentablemente inferiores, indicó el reporte.
Según Patrick McCarthy, presidente de la Fundación Casey, tales conclusiones son un llamado a la acción que requiere una atención seria, sobre todo en lo que respecta a crear oportunidades equitativas para los niños negros.
Una encuesta nacional, publicada en octubre de 2013 por el Center for American Progress, evidenció que las disparidades en niveles de educación en dos de esos segmentos demográficos son consideradas como uno de los problemas más graves asociados con la desigualdad dentro del territorio del norteño país.
Según el sondeo, 88 por ciento de los encuestados vieron el hecho que “48 por ciento de los estudiantes afroamericanos en octavo grado y 43 por ciento de los estudiantes hispanos en octavo grado obtienen marcas por debajo del nivel básico en exámenes de matemática y lectura, comparado con 17 por ciento de blancos” como algo grave o muy grave.
Pero el propio tanteo puso sobre la mesa que los estadounidenses apoyan una agenda de justicia diseñada para reducir la desigualdad racial y étnica.
Al punto  que más de 70 por ciento de los entrevistados quieren que se tomen medidas para revertir el escenario con inversiones mayores inversiones en áreas como la educación, la capacitación laboral, y el mejoramiento de la infraestructura.
De acuerdo con el censo de 2012, en Estados Unidos hay 39 millones de blancos menores de 18 años, 17,6 millones de hispanos, 10,2 millones de negros, 3,4 millones de asiáticos y 640 mil indígenas nativos.
La investigación aseguró que los desafíos para los niños afroamericanos constituyen una crisis nacional, pero las más bajas puntuaciones fueron en los estados del sur (Mississippi) y el norte (Wisconsin y Michigan).
Un reporte de 2013 señala que muchos niños enfrentan al desafío de la pobreza —42,5 por ciento de los afroamericanos menores de cinco años y 37,1 por ciento de los hispanos de la misma edad —lo que les impide el acceso a una educación de calidad.
En ese sentido, cifras de 2011 acotan que más de la mitad de los niños afroamericanos y 63 por ciento de los hispanos de entre tres y cuatro años no asisten al preescolar.
Para algunos estudiosos, a tal escenario debe prestársele una especial atención, porque el futuro de nacional será muy diferente a la realidad actual.
De hecho, otras pesquisas dan cuenta que en la actualidad la mayoría de los niños menores de un año en Estados Unidos son de esas dos principales minorías: negros e hispanos.
Antes de que finalice la presente década, más de la mitad de toda la juventud será de ese origen. Hoy día, los hispanos son el 17 por ciento de la población, y los afroamericanos componen otro 13 por ciento.
Pero para el año 2043, la mayoría de la población en Estados Unidos se concentrará en esos segmentos demográficos.
Una gran porción de este crecimiento se debe a la comunidad latina, la cual aumentara a un 28 por ciento de la población en el año 2050, insisten las estadísticas.
Por ello no pocos entendidos consideran que en la misma medida en que el rostro de la nación cambia, las políticas de gobierno necesitarán modificarse también.

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