Denuncian presencia en EE.UU. de mayor población carcelaria mundial

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México, 5 may (PL) Estados Unidos, país que se proclama faro de la libertada a nivel internacional, tiene hoy menos del cinco por ciento de la población mundial, pero casi un 25 por ciento de la población encarcelada del orbe.
Así advierte este lunes el diario mexicano La Jornada, según el cual en la nación norteña existen dos millones 200 mil reclusos, el mayor número del planeta.
Un informe del Consejo Nacional de Investigaciones, grupo científico de élite de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana, reportó que casi uno de cada 100 adultos está en prisión, tasa de cinco a 10 veces mayor que las de Europa y otras democracias, señala el texto.
De acuerdo con el trabajo del periodista David Brooks, la llamada guerra contra las drogas emprendida durante los últimos 40 años es en parte la causa de esta explosión en la cifra de prisioneros, de los cuales el 60 por ciento es afroestadunidense o latino.
El artículo, titulado American Curios Al revés, indica otras contradicciones del sistema estadounidense, como el hecho de que mientras la opinión pública está abrumadoramente a favor de un incremento del salario mínimo, un Senado integrado en su mayoría por millonarios derrotó esa medida.
Brooks denuncia, además, que en esa nación se sigue asesinando legalmente a reclusos, incluso en violación al derecho internacional en el caso de varios mexicanos y otros extranjeros.
En Estados Unidos se han realizado mil 379 ejecuciones desde 1976; de 1973 al presente, 144 reos que estaban en las filas de la muerte han sido exculpados, y se calcula que más de un cuatro por ciento de los que están en espera podrían haber sido condenados erróneamente, apunta.
Con su autoelogio de ser un país en el cual la justicia impera para todos, agrega, en Nueva York está por concluir uno de los últimos juicios a participantes del movimiento Ocupa Wall Street, en el cual Cecily McMillan es culpada de golpear a un policía cuando éste intentó arrestarla, imputación que implica una condena potencial hasta de siete años de cárcel.
No importa que el agente haya sido acusado antes de uso excesivo de fuerza, ni que McMillan no tenga antecedentes penales, ni que la policía empleara tácticas de agresión física múltiples veces contra los Ocupa. Como suele suceder, los que denuncian o son víctimas se encuentran en el banquillo de los acusados, remarca.
El trabajo de La Jornada critica también que el director de inteligencia nacional, James Clapper, ordenó a todo empleado de inteligencia y seguridad no tener contacto ni comentar nada con ningún periodista, después de que Barack Obama proclamara a su administración como el gobierno más transparente de la historia.
A veces es como esas salas de espejos que distorsionan todo e incluso logran invertir el reflejo hasta que todo queda al revés, concluye.

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