En El Líbano, guerra avisada…

Por Armando Reyes Calderín

Beirut, 11 ago (PL) Cada día se hace más real en El Líbano el antiguo proverbio de que guerra avisada no mata soldado, en referencia a una anunciada ofensiva del Ejército contra irregulares del autodenominado Estado Islámico (EI) o Daesh.
En casi todas las emisiones mediáticas, sean digitales o impresas, los militares libaneses informan de un gran asalto contra las posiciones ocupadas por el EI en territorio libanés fronterizo con Siria.
Esa campaña incluye la cooperación del Movimiento de Resistencia libanesa Hizbulah y el propio Ejército sirio, aunque con estos dos últimos, el Gobierno no quiere pacto alguno o lo prefiere clandestino.
Al parecer, las reiteradas informaciones solo provocaron que los integrantes armados del Daesh, acrónimo en árabe para Estado Islámico, buscaran lugares donde resguardarse o pasen a la clandestinidad como células durmientes donde le sea posible hacerlo.
Quizá esos sean los primeros resultados de una ofensiva que no acaba de concretarse, mientras los grupos terroristas encontraron refugio en la parte libanesa, tras los duros golpes asestados en su contra por los soldados sirios.
Con casi ninguna estridencia hubo una campaña similar, encabezada por Hizbulah en los alrededores de la nororiental región libanesa de Arsal contra miembros del antiguo Frente Al-Nusra, opositor armado del gobierno sirio.
Los combatientes de Hizbulah apoyados por el Ejército libanés obligaron a replegarse al ahora llamado Frente de Liberación del Levante, tras su ruptura, al menos formal, con la red Al Qaeda.
Uno de los temores de llevar a cabo la anunciada ofensiva se refiere al despertar de células durmientes que mediante acciones terroristas pudieran acabar con la relativa calma actual en El Líbano.
Esta nación mediterránea evitó la guerra y el caos que envolvió a partir de 2011 a varios países de la región con los llamados levantamientos de la primavera árabe, aunque no evadió amenazas a su seguridad, evidente en la ocupación de zonas fronterizas por miembros de Al Qaeda y el EI, en 2014.
La presencia de esos extremistas trajo como consecuencia sufrimiento a pueblos y aldeas del lugar con bombardeos y secuestros de personas para obtener rescate o atentados con coches bomba que asolaron al país, incluida la capital.
El Ejército asumirá el papel principal en la ofensiva y dejará en segundo plano el desempeño de Hizbulah en territorio libanés, aunque la Resistencia tendrá mayor protagonismo en el lado sirio.
Los expertos dicen que más de tres mil soldados, incluidas fuerzas especiales, tomarán parte en la batalla contra unos 400 elementos pertenecientes al Daesh dispersos en el área libanesa, según estimados del Ministro del Interior, Nouhad Machnouk.
“No va a ser un paseo”, declaró Hisham Jaber, un general retirado del ejército que dirige en Beirut el Centro de Oriente Medio para Estudios e Investigaciones Políticas.
Jaber precisó que la campaña puede durar varias semanas. “Es un área muy montañosa y el EI está bien armado y con experiencia”, y además advertido de que se prepara una ofensiva en su contra, consideran los expertos.

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