Para un amigo que hace mucho
no se para en casa..
Dominio Popular
PRIMERA CABEZA: A MANERA DE INTRODUCCIÓN
Lo primero que asalta la memoria cuando pienso en los años felices que he pasado chaqueteándome la existencia, es que no tengo pelos en la mano y algunas veces sí en la lengua, entonces surgen las muchas anécdotas que van de la seudo-información escolar a la desinformación casera, del barrio a lo literario, de la vida cotidiana a la summa de experiencias que nutren diferentes periodos de mi vida.
Después de truécanos y retruécanos he llegado a la conclusión de que masturbarse es inherente al ser humano, tan añejo como sacarse los otros mocos, los de la nariz.
En la primaria la maestra dice a los niños que no se anden tentaleando allí, siempre existe el compañero que mete las manos a las bolsas del pantalón para toquetearse el pene y los testículos, en la doctrina las monjas dicen que acariciarse el tilín es pecado.
Vicio solitario o práctica para encontrar la piedra filosofal del orgasmo, alarde de imaginación, masturbarse es sin duda un viaje potencial a las más inaccesibles fantasías que pueden ir de gozar con la vecina de enfrente, con la hija de la vecina, con Nicole Kidman, Scarllett Johansson o Salma Hayeck… ¡ay! chaqueta cuantas bondades se cometen en tu nombre.
Y cuando hablo de chaqueta obviamente no me refiero a la prenda de vestir, sino a una de las tantas apelaciones que recibe el hecho de masturbarse.
Hay tantas maneras de nombrar a la masturbación como errabundos inventores de coloquialismos, jalarle el cuello al ganso, darle de comer al conejito, subir y bajar cuero, hacerle al peletero, agarrar a puñaladas al tiburón, hacer justicia con la propia mano, hacerse una paja, ir a palma cinco. Pero sin duda la que ha viajado conmigo en mis numerosas prácticas de autosatisfacción es hacerse una chaqueta, la cual por razones prácticas y sentimentales será mi punto de referencia.
Y cuando hablo de acepciones recuerdo que el pene es uno de los órganos y palabra que tiene infinidad de sinónimos en nuestro lenguaje, quizás el que más: verga, chosto, plátano, pajarito, mereces, te sientas, pelón, cara de haba, pito, fierro, chorizo, salchichón, tompeate, picha, cuaresmeño, gaver, el educado, polla, tranco, carajo, nabo, rabo, puro de campeche, me soplas, silla, penetro, mocoso, aguayón torneado, sumo pontífice, reata, pistola, verdolaga, corneta, tolete, camarón, cabezón, gusano, cíclope, clavo, dedo sin uña, mazacuata, metódico, tu vicio, pies de bola, por el que lloras, el buen tomás, rifle, garrote, pinga, mastuerzo…y así el hecho de pensar en la masturbación es pensar en los órganos sexuales, en la acción sexual real o imaginaria, y paso al tema escabroso al recordar a mis amigas de la prepa cuando una de ellas me
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comentó que entre los 16 y 22 años era mayor el número de mujeres que de hombres las que se masturbaban y que lo sabían hacer mejor.
Y luego confrontar las ideas de pecado y castigo. Según asuntos religiosos es un anatema desparramar en el suelo, o la mano o las sábanas o un kleenex, el semen que es parte sustancial del origen de la vida.
La raiz del término masturbar es incierta, el diccionario lo define como proporcionarse solitariamente goce sexual. La masturbación tanto femenina como masculina es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer, pudiendo llegar o no al orgasmo
No hay acuerdo entre los lingüistas, aunque la definición preferida es la derivada de la voz latina manus strupare (excitar con la mano) acto que no prejuzga el sexo de quien lo practica, ni si esta actividad es buena o mala, aunque bien puede concluirse que es divertida y placentera.
A pesar de utilizarse como sinónimos, onanismo no significa lo mismo que masturbación. Ya que Onán, el personaje bíblico, lo que realizaba según las Sagradas Escrituras, era un coitus interruptus para no embarazar a su cuñada y caer en pecado.
Y si de definiciones se trata yo me inclino por aquella del poeta W.A., “La masturbación es hacer el amor con alguien a quien verdaderamente quieres”.
SEGUNDA CABEZA: SENTADITOS Y LEYENDO
Algunas secuelas de la medicina medieval divulgan que si te masturbas con singular entusiasmo te vas a quedar enano, o te puedes volver idiota y hasta loco, o te puede dar un aire y una especie de mal de parkinson se asentará en ti para toda tu vida.
En cuanto a las mujeres satisfaciéndose a sí mismas, el puro hecho de imaginarme a varias de ellas haciéndolo ya me invita a secundarlas, nada más erótico, sano y morboso que imaginarlas acostaditas boca abajo o boca arriba ejerciendo una suave presión sobre sus labios mayores y menores, regodeándose con el clítoris y al momento del orgasmo los ojos entrecerrados, suspiros y jadeos completan la visión.
Sigmund Freud puntualiza que la masturbación es una práctica común en la infancia, para complementar la información mi compadre Agapito Peláez comenta que la adolescencia es el estado ideal para jalársela a la menor provocación y que adultos y viejos son más chaqueteros que los mismos infantes. Y en lo que no está de acuerdo mi compadre con el padre del psicoanálisis es que esta práctica en la gente mayor cause la neurastenia, muy al contrario afirma que tres chaquetas al día son necesarias para mantener el equilibrio emocional y no andar repegándole el camarón a las muchachas en el metro o el pesero.
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Una vez mi compadre le comentó al escritor José de la Colina que no había nada mejor para contrarrestar el insomnio que dos chaquetas, a lo que de la Colina contestó, estoy de acuerdo pero |||||||||¿a quién se las hago?
TERCERA CABEZA: PARA QUE AGARREN LA ONDA
Datos que todo hombre debía saber y temía comprobarlo. El 98% de las mujeres se masturba estimulando la zona del clítoris, una cuarta parte de ellas suele añadir el estímulo vaginal introduciéndose los dedos, consoladores o vibradores.
El 73% se masturban acostadas o en el baño y con las piernas abiertas, un 10 % lo hace boca abajo con las piernas juntas o muy juntas. La mitad de estas últimas no emplean los dedos para masturbarse, se frotan contra una almohada, las sábanas o algún peluche.
EL 3 % se masturba en cualquier postura simplemente contrayendo los muslos. 2 % lo hace con el chorro de agua de la ducha y otro 2 % lo hace sin manos, con puras fantasías.
Acotación especial es mencionar que masturbarse se adapta a cualquier estado de ánimo, es un placer portátil y que en todo horario cabe. Uno se puede hacer una chaqueta contento, enojado, resentido, nostálgico, deprimido, en juicio, borracho, pacheco, a medios chiles y de igual manera el lugar puede ser el que la imaginación permita, siempre y cuando no sea un sitio público (aunque la aventura y el desparpajo vale el riesgo) y te pueda caer la tira, el gendarme, el jenízaro la chota o la ley y seas condenado por faltas a la moral.
Como a fin de cuentas masturbarse es una acto de soberana libertad sospecho que a eso se debe la maledicencia que sobre esta suculenta práctica se encona vez tras vez, época tras época.
Sana costumbre jalarse el pajarito, o como dice Alex Lora “me lo agarro y juego con él”, mucho de juego en la mejor acepción del término tiene el ejercer nuestro derecho a la auto satisfacción.
Y en esto de jalarle el cuello al ganso también vienen a colación algunos momentos hilarantes, por ejemplo, Woody Allen, después de una excelente sesión amorosa con Diana Keaton vestida de alguno de sus personajes le dice: “eso estuvo maravilloso”, él contesta : “es que practico mucho solo”.
O bien, el mismo Allen dirigiéndose a un grupo de amigos con los que departe: “Es hora de retirarme porque me toca impartir mi clase de sexología y hoy tratamos el tema de la masturbación y si llego tarde los alumnos empiezan si mí.”
Para finalizar un anónimo de la sabiduría popular: “Masturba tu mente y eyacularás ideas”.