Madrid, 2 abr (Prensa Latina) Otro desgaste más que llevó al límite físico a sus jugadores, mostró a un Real Madrid mediocre, que hoy disfruta de su boleto a la final de la Copa del Rey ante una aguerrida Real Sociedad.
Por Fausto Triana
Si la grada del Santiago Bernabéu había cuestionado duramente al técnico Carlo Ancelotti, anoche dictó sentencia. Sus experimentos para dar descanso a algunas figuras (Mbappé, Rudiger) y jugadores fuera de su posición habitual (Camavinga), resultaron desastrosos.
Esta noche hay probablemente mayor expectativa en la capital española con el otro duelo semifinal de la Copa del Rey, entre el Atlético Madrid, en sus predios del Estadio Metropolitano, y el Barcelona.
En la ida hubo empate 4-4, aunque posteriormente en LaLiga de España, el Barça remontó un 0-2 para imponerse 4-2 a los colchoneros. Una herida abierta en el plantel que dirige Diego Simeone, ante la posibilidad de quedarse sin la perspectiva de disputar otro título.
El ganador será el contrincante del Real Madrid, con el marcador final de 4-4 en la prórroga, válido para el pase de los merengues tras el triunfo en la ida 1-0.
Pero el sufrimiento por los constantes errores defensivos y la displicencia en el planteamiento táctico, hicieron sufrir en demasía a la «casa blanca».
Un partido para olvidar de David Alaba, zaguero central que luego de una larga lesión parece lejos de su mejor forma. Ya con la soga al cuello, Ancelotti apeló a Brahim Díaz y Luka Modric, y después en el alargue Rudiger y el jovencito turco Arda Guller.
Antes, a punto del desastre total con el marcador 2-1 para el conjunto de San Sebastián (Barnetxea, Alaba en propia puerta y Oyarzábal), el gran Jude Bellingham, figura siempre con mucha entrega en la cancha, remató a centro de Vinicius y equilibró la pizarra 2-2 a los 82.
Y si algo conserva el Real Madrid, es que cuando se enchufa ofensivamente, es demoledor. A los 86 parecía que Thchouameni de cabeza, daba la clasificación.
Sin embargo, Oyarzábal tenía su propia historia y devolvió de cabeza las esperanzas a la Real Sociedad a los 93, en otro despiste de Alaba.
No se resolvió la porfía hasta las postrimerías del tiempo extra, cuando un corner bien lanzado por Guller encontró la cabeza de Rudiger, con un preciso remate a los 115 minutos.
En todo caso, las palmas para la Real Sociedad y su entrenador Imanol Aguacil, que en una temporada irregular y con bajas importantes, plantó cara a los merengues, y una mención al mozalbete brasileño Endrick, que logró su quinto gol en Copa del Rey, empatando con el argentino Julián Alvarez (Atleti).
Un Real Madrid mediocre se salva del naufragio
