Juicio contra Manning y otros escándalos en Estados Unidos

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La Habana (PL) El juicio contra el soldado estadounidense Bradley Manning, acusado de entregar centenares de miles de documentos secretos al sitio digital Wikileaks, se desarrolla desde el 3 de junio en Fort Mead, estado norteamericano de Maryland, y al parecer se extenderá por al menos tres meses.

Durante la primera semana del acto judicial, los fiscales militares reiteraron que Manning, de 24 años, tuvo acceso a datos sensibles para la seguridad nacional de Estados Unidos, y puso esa información en Internet y en manos del enemigo.

Los oficiales aducen además que el líder de la organización extremista Al Qaeda, Osama bin Laden, ejecutado por fuerzas estadounidenses en 2011, había recibido algunos de los cables clasificados que Manning entregó al sitio Wikileaks.

Por su parte, el abogado de la defensa, David Coombs, señaló que su cliente es un joven inocente bien intencionado, quien filtró el material secreto porque creía que era una forma de hacer del mundo un lugar mejor.

Desde que comenzaron las audiencias previas al juicio hace más de un año, la defensa de Manning no trató de negar que el exanalista militar en Irak filtrara información, sino que el alcance de los hechos es menos grave de lo asegurado por el Gobierno.

Los letrados de la defensa aseguraron que Manning está dispuesto a admitir 10 de los 22 de delitos que se le imputan, lo cual conllevaría una sentencia máxima de 20 años de prisión.

Pero rechazaron la acusación de ayudar al enemigo y poner en peligro la vida de militares estadounidenses, que implicarían una pena de cadena perpetua.

Activistas por los derechos civiles protestan a diario en las afueras de la base militar de Fort Mead, provenientes de los estados de Nueva York, Filadelfia y Connecticut, como parte de la amplia Red Nacional de Apoyo a Manning.

Expertos legales consideran que el proceso judicial es demasiado largo y tedioso, pues ya se han realizado más de una decena de audiencias previas además de que está envuelto en un manto de misterio y falta de transparencia, de acuerdo con el diario Stars and Stripes, especializado en temas militares.

Más de una decena de audiencias previas se celebraron y se espera que el juicio culmine a finales de septiembre próximo.

El juicio estaba previsto para el 6 de marzo, pero en una sesión preparatoria celebrada en enero la Corte decidió su posposición, tras alegar que el Gobierno necesitaba más tiempo para determinar la documentación a desclasificar durante las sesiones.

La falta de acceso público a los alegatos y mociones legales fue desafiada en una corte federal por el Centro de Derechos Constitucionales de Estados Unidos, el fundador del sitio Wikileaks, Julian Assange, y más de 30 medios noticiosos.

Assange se refugió en 2012 en la embajada ecuatoriana en Londres para evitar ser extraditado a Suecia, país que lo reclama desde 2010 por un caso de supuesto abuso sexual, pero el acusado niega las denuncias porque son por motivaciones políticas.

Las autoridades británicas se niegan a otorgarle el salvoconducto correspondiente al activista australiano.

Especialistas en temas de inteligencia señalan que el proceso judicial contra Manning constituye una vergüenza para el Gobierno estadounidense, debido a la falta de responsabilidad del mando militar, el cual permitió al acusado tener en su poder una cantidad abrumadora de información secreta, sin el debido control.

Abogados y activistas de derechos civiles denunciaron en varias ocasiones las duras condiciones en que permaneció detenido Manning tras su arresto en Irak en mayo de 2010, en particular los abusos cometidos contra él durante su reclusión de casi un año en la prisión de Quantico, estado de Virginia.

Esta segunda etapa del proceso contra Manning coincidió con el escándalo desatado en torno a las acciones de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra registros telefónicos de la compañía estadounidense Verizon y sus acciones intrusivas en Internet.

Resulta obligado comparar a Manning con Edward Snowden, un norteamericano de 29 años, especialista en tecnología y empleado de una empresa contratista de la NSA, quien reconoció haber filtrado a la prensa esas informaciones para mostrar su desacuerdo con las acciones ilegales de las autoridades estadounidenses.

Expertos legales citados por el diario The Washington Post señalan que las revelaciones de Snowden alimentarán el rechazo del público norteamericano a las acciones ilegales de vigilancia de su Gobierno, pero a la vez subrayan los peligros que presentan esas filtraciones a la seguridad nacional del país, lo cual no ayuda a Manning.

Snowden considera que sus motivaciones fueron similares a las del joven militar, pero a diferencia de Manning, él evaluó cuidadosamente cada uno de los documentos que filtró a la prensa para asegurarse fueran los que realmente interesaban al público.

El excontratista de la NSA trató de distanciarse de su predecesor al señalar que mantuvo en secreto aquellos textos que pensó pudieran poner en riesgo las vidas de oficiales operativos estadounidenses, a diferencia del colaborador de Wikileaks.

Manning nunca reconoció públicamente sus acciones hasta poco más de dos años después de su arresto al ser entregado por un informante, mientras de Snowden se asegura está en Hong Kong y busca un país que le otorgue protección definitiva.

Especialistas y medios de prensa consideran ambos casos como los más graves de su tipo durante décadas, los cuales hicieron sonar las alarmas de las agencias de espionaje, incapaces de impedir que dos simples empleados de bajo nivel pudieran acceder a información sensible de seguridad nacional y ponerla a disposición del público.

 

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