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La circuncisión y la ablación, tradiciones que matan

La circuncisión y la ablación, tradiciones que matan

La Habana (PL) Las prácticas de la circuncisión y la ablación, nacidas de milenarias culturas y aplicadas aún en comunidades africanas, asiáticas, árabes y en particular islámicas, ponen en peligro mortal a vastos sectores de la infancia en el planeta.

Basadas ambas en la mutilación de órganos genitales, el número de fallecidos y las graves secuelas de su aplicación causan la muerte a miles de adolescentes en los países subdesarrollados, en muchos casos bajo explicaciones higiénicas o científicas.

La circuncisión en los varones adolescentes y la ablación en las muchachas se originan en prácticas de distinto tipo que datan de siglos y se basan tanto en lo bíblico o religioso como en lo social, aunque la actualidad impone nuevos derroteros.

Para amplios sectores africanos, por ejemplo, esa tradición implica un cambio de etapa imprescindible para “entrar” a la condición de hombre o adulto y probarse ante los nuevos retos que impone esa condición dentro de una aldea, etnia o clan.

Pero, aunque esta última práctica registra una alta tasa de mortalidad, la aparición de nuevas teorías, en particular su presunta utilidad para prevenir el Sida, es la ablación la que despierta los más urgentes llamados de la humanidad.

La aplicación de esa suerte de macabro acto quirúrgico, en la mayoría de los casos con los medios más rudimentarios, carece de sustento científico o racional y somete a las niñas a un virtual acto de crueldad que las priva después de una normal sexualidad.

 

LA ONU DECLARA LA ABLACIÔN COMO VIOLATORIA

El alerta más reciente fue emitido a fines de este julio por la ONU, que clasificó a esa mutilación genital femenina como una violación de los derechos de las niñas a la salud, el bienestar y la autodeterminación.

La organización mundial, representada por su Fondo para la Infancia (Unicef), pidió, tal vez por primera vez de modo radical, la eliminación de esa práctica que afecta a 125 millones de niñas y mujeres en 29 países de África y el Medio Oriente.

Según, un informe circulado en Washington por esa agencia el 22 de julio pasado, también en esas dos regiones hay 30 millones de niñas en riesgo de ser sometidas a ese procedimiento.

El documento de la ONU consigna el creciente rechazo en general de las féminas a esa forma de mutilación en los países en que el procedimiento tiene carácter universal.

Una investigación que sustenta ese informe reveló que nueve de cada 10 de ellas sufrieron la ablación en Somalia, Guinea, Djibouti y Egipto, mientras que el problema continúa sin cambios en Chad, Gambia, Mali, Senegal, Sudán y Yemen.

La Unicef recomendó acciones concretas para modificar actitudes y conformidades ante esa costumbre, así como promover su exclusión de forma paralela al mejoramiento de las condiciones y oportunidades de niñas y mujeres.

El organismo mundial considera dentro del concepto de ablación a todos los procedimientos que de forma intencional y por motivos no médicos alteran o lesionan los órganos genitales femeninos y no aportan beneficio alguno a la salud de las adolescentes.

 

SUDÁFRICA, NUEVA SEÑAL CONTRA LA CIRCUNCISIÔN La muerte en años recientes de cientos de jóvenes sudafricanos por heridas originadas por la circuncisión, muchos de ellos en los últimos meses, disparó una nueva alarma ante ese práctica secular en estados de esta y de otras regiones, según Pretoria.

Aunque la situación persiste en países de diversas latitudes, el clímax de rechazo parece haberlo precipitado en especial la muerte de 30 jóvenes desde el pasado 17 de junio, junto a graves secuelas para otros 300. En mayo último perecieron otros 34.

El número de fallecidos por la circuncisión sudafricana aumentó últimamente pese al papel del gobierno por evitarlo, pero ahora la exagerada cantidad de víctimas, en tan poco tiempo y solo en la provincia de Cabo Oriental, precipita esa unánime reacción.

“Algunos de los jóvenes hospitalizados tienen heridas muy graves, y varios han sido víctimas de intentos de castración, algo que no tiene nada que ver con la circuncisión”, declaró el portavoz del Departamento de Sanidad de El Cabo, Sizwe Kupelo.

Otros casos develan una intención aún más criminal. Los niños quedan muy lacerados y, solo cuando es posible, los médicos pueden reconstruir sus órganos genitales con piel de otras partes de su propio cuerpo, añadió Kupelo.

 

LA CIRCUNCISIÔN Y LAS ESCUELAS PARA LLEGAR A HOMBRE

La circuncisión, operación mediante la que se corta una porción del prepucio del pene que cubre al glande para dejarlo al descubierto, causa también secuelas como deshidratación, gangrena y otras infecciones que pueden conducir a la muerte.

Esos rituales de iniciación, habituales en las tribus xhosa, sotho y ndebele sudafricanas, registra graves daños en la juventud local, pese a los esfuerzos oficiales por enseñar reglas de higiene a los curanderos tradicionales.

Entre las organizaciones locales opuestas a esas costumbres figura el gobernante Congreso Nacional Africano, que las calificó de “desastre” y pidió acreditar a los curanderos para controlarlos mejor.

Esa práctica, que afecta por lo general a jóvenes entre 15 y 21 años y es también perseguida por la Policía, tiene el apoyo y estímulo de las llamadas “escuelas de iniciación”.

“La proliferación de esos centros puede verse cada día en Cabo Oriental. Los mafiosos se aprovechan y destruyen a los jóvenes”. Es algo criminal, que nada tiene que ver ya con la cultura, aseguró el ministro de Sanidad, Aaron Motsoaledi.

Tras ser circuncidados, los muchachos deben permanecer a la intemperie y sin ningún tipo de atención médica durante varias semanas en zonas aisladas, muchas veces selváticas o desérticas.

“La pérdida de varias vidas jóvenes en Mpumalanga y en otras partes del país es lamentable. Algunos padres no denuncian su desaparición por temor a obrar contra la tradición”, declaró el ministro de la Presidencia, Collins Chabane.

 

PAÍSES Y REGIONES MÁS AFECTADAS

Los motivos más frecuentes para circuncidar son religiosos, culturales o médicos, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según estimados de ese organismo, en 2006, el 30 por ciento de los hombres de todo el planeta estaba circuncidado. El 68 por ciento de ellos son musulmanes.

Aunque esa costumbre no se menciona en el Corán, la circuncisión se practica en todo el mundo islámico.

Respecto a África, los países de mayor cantidad de nacidos a los que se aplica esa práctica son Kenia (84 por ciento), Tanzania (70), Mozambique (60), Lesoto (48), Sudáfrica (35), Uganda (25), Malawi (21) y Namibia (21).

Les siguen en frecuencia Ruanda (15 por ciento), Zambia (13,1), Botswana (11,2), Zimbabwe (10 por ciento) y Suazilandia (8). Existe una tesis de gobiernos e instituciones, entre ellas Onusida y la propia OMS, respecto a que la circuncisión, junto a otros elementos profilácticos como el condón, significan una prevención más contra el Sida.

La circuncisión por razones médicas se justifica para tratar la fimosis y la parafimosis y en ese caso implica a 10 individuos por cada mil, pero persiste la controversia sobre el empleo de ese método en niños, sin razones médicas que lo justifiquen.

Diversas organizaciones de salud polemizan sobre los beneficios y riesgos asociados con la operación, pero ninguna de ellas la recomienda como práctica rutinaria.

 

ANTECEDENTES, EGIPTO Y EL JUDAISMO

 

La circuncisión es mencionada por Heródoto desde el siglo V a. C. en el segundo libro de sus Historias y le atribuye origen egipcio, lo cual parece confirmado mediante numerosas pruebas arqueológicas.

El más antiguo de esos antecedentes materiales es un grabado de la tumba de Ankhamahor (entre dos mil 300 y dos mil 200 a. C.) con una imagen sobre una circuncisión realizada con una piedra de sílex en un hombre de pie.

La muestra más antigua de una circuncisión se localiza en el Judaísmo, religión en la que es una práctica obligatoria desde hace cuatro mil 500 años, cuando, según los textos bíblicos, el patriarca Abraham fue circuncidado por una orden divina.

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