Cristina Rivera Garza, su Rulfo, el de todos

Cristina Rivera Garza
En una carta la autora invita a leer Había mucha neblina o humo o no sé qué, que fue calificado como “difamatorio”, cuestionarlo, cotejarlo y construir una opinión propia

Ciudad de México (N22/Redacción).- Ayer se dio a conocer que la Fundación Juan Rulfo se retiraba de la novena edición de la Fiesta del Libro y la Rosa inconforme por no haber sido notificados sobre la presentación del libro Había mucha neblina o humo o no sé qué, de Cristina Rivera Garza, texto que consideran “difamatorio”. Prohibió también el uso del nombre del autor de Pedro Páramo y de su imagen en el evento.

Hoy, Rivera Garza comenta la postura de la Fundación en una misiva que lleva por título “Carta a los lectores”, publicada en el portal Langosta Literaria. Respecto a las declaraciones de la Fundación la escritora sólo se limita a decir “Yo discrepo de su opinión, por supuesto”. Con el mismo estilo que ha marcado toda su obra, la autora habla sobre el proceso de escritura de este libro que “moviéndose alrededor o a través de Rulfo, invita al lector a tocar el territorio de un país en vilo”; las huellas de las múltiples lecturas que ha hecho de la obra de Rulfo.

“Aposté ahí, en ese libro, a la escritura en plural, una escritura que se vale por igual de las herramientas de la investigación histórica o de los métodos de la etnografía, así como de las estrategias propias de la ficción, para construir un texto colindante, entre géneros, con/ficcionado en compañía de tantos otros y otras. Sigo pensando que el libro comunalista es posible. Que es deseable”. La autora de Los muertos indóciles (2013) invita a los lectores de Había mucha neblina o humo o no sé qué a hacer suyas las páginas de este libro y construirse una opinión propia.

“En Había mucha neblina o humo o no sé qué ofrecí —tal vez debería decir: me atreví a ofrecer— a mi Rulfo mío de mí: uno entre los muchos otros que ya existen y entre los otros tantos que seguirán existiendo si continuamos con su lectura. Mi Rulfo mío de mí que no intenta ni sustituir al tuyo ni eliminarlo, sino más bien multiplicarlo, expandirlo. La lectura como ejercicio de producción y práctica creativa (y no como un mero acto de consumo)”.

La carta completa puede leerse aquí.

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