México y sus aires de cultura

Por Mayra Pardillo Gómez

A cada paso que se da por México, sobre todo en la capital, se respira cultura, ya sea en las formas arquitectónicas de sus edificaciones, en museos, cines, librerías, galerías y teatros dispersos por toda la ciudad.
Imposible contradecir lo anterior cuando entre los principales logros más recientes sobresale, para citar un ejemplo, la declaración por la Unesco de la charrería, arte ecuestre mexicano, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Un reconocimiento a todas luces para una parte de esa amplia gama de la cultura de este país, que consta de ancestrales raíces desde pinturas murales, centros ceremoniales prehispánicos y enigmáticas pirámides.
México reafirma así su posición como el primer país de la región de América Latina y el Caribe y el sexto en el orbe con mayor número de bienes inscritos: un total de 34 registrados en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Metafóricamente pudiera afirmarse que en la Ciudad de México, asediada casi a diario por la contaminación ambiental, la cultura exhala ese aire puro que insufla los pulmones de miles de personas.
El 2016 llega a su fin, pero antes es necesario hacer un recuento sobre las disímiles actividades culturales realizadas a lo largo del año.
LIBROS IRRUMPEN EN LAS CIUDADES
Empecemos entonces con las literarias, entre ellas las ferias internacionales del libro del Zócalo (centro histórico de la capital) y de Guadalajara (Jalisco), que este año tuvo como invitada de Honor a América Latina.
La del Zócalo reunió en su edición 16, efectuada del 14 al 23 de octubre, a más de 700 sellos editoriales, entre ellos 15 de España, mientras que la de Guadalajara arribó a su 30 convocatoria.
Tampoco se puede obviar la 36 edición de la Feria Internacional del Libro Infanto-Juvenil, celebrada por primera vez en el Parque Bicentenario, al poniente de la Ciudad de México, del 11 al 21 de noviembre.
Durante todo el año se rindió homenaje a los escritores William Shakespeare (1564-1616) y Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), por el aniversario 400 del fallecimiento de ambos.
También se recordó a la llamada Décima Musa, Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), con motivo del 365 aniversario de su natalicio.
Un amplio programa cultural se desarrolló en este sentido, con representaciones teatrales, coreográficas, literarias y series de cine, entre otras actividades.
Las ferias o festivales no solo se quedaron en la Ciudad de México, Guadalajara o Guanajuato (con el Cervantino), sino que irrumpieron en urbes como Tijuana, en el estado de Baja California, en la denominada fiesta literaria de la frontera.    Por su parte, el Festival Internacional de la Cultura Maya 2016, que en su quinta edición se realizó del 13 al 23 de octubre, tuvo como sede principal el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, capital del estado de Yucatán.
Los invitados en esta ocasión fueron la República Dominicana y el estado de Tabasco, y el tema central fue De la Lengua a la Imaginación.
Imposible pasar por alto la cuarta edición de la Expo de los Pueblos Indígenas, en la cual sobresalieron las mujeres, incluyendo las mayas, de varios estados del país con su rica, vasta y colorida artesanía.
Mucho menos olvidar a la Octava Feria de las Culturas Amigas, en la que Francia fue el país invitado especial, ni al Festival Internacional de Cine de Morelia.
CALLA LA VOZ DEL CANTOR
Algo que consternó y movilizó a miles de mexicanos, en el ámbito cultural, fue sin dudas la muerte del destacado artista Juan Gabriel.
En el Palacio de Bellas Artes, máximo recinto cultural del país ubicado en la Ciudad de México, el cantautor recibió un multitudinario homenaje póstumo.
Nacido bajo el nombre de Alberto Aguilera, el compositor y cantante Juan Gabriel vio la luz el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, en el estado de Michoacán, pero vivió gran parte de su vida en Ciudad Juárez, en Chihuahua.
Falleció el 28 de agosto de 2016 en Santa Mónica, California, Estados Unidos, a los 66 años de edad, a consecuencia de un infarto.
Conocido cariñosamente como Juanga y el Divo de Juárez, interpretó géneros como rancheras, baladas y boleros.
Entre sus muchos éxitos figuran canciones como Amor eterno, Querida, Abrázame muy fuerte, No tengo dinero y Se me olvidó otra vez.
El Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta, desde 2011 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, se hizo escuchar en distintas partes del país para rendir tributo al consagrado artista, cuyas cenizas reposan en Ciudad Juárez.
DÍA DE MUERTOS Y ALEBRIJES
El Día de Muertos colma las calles de figuras y tapetes elaborados con las tradicionales flores de cempasúchil, caracterizadas por un radiante colorido que va del amarillo al naranja.
Miles acuden a los panteones donde están enterrados sus deudos, aunque desde días antes llegan a adornar y limpiar las tumbas para recordar a sus seres queridos que como dicen los mexicanos «solo se les adelantaron en el camino».
Una tradición quizás única es la de la comunidad Pomuch, en el estado de Campeche, que consiste en desenterrar los huesos de sus difuntos para limpiarlos y según la tradición maya «darles aire».    El cráneo es la última pieza que se limpia y el pariente de mayor edad lo toma en sus manos y le cuenta todo lo acontecido en el último año.
Una vez que ya está limpia la osamenta se pone en una caja de madera sobre un mantel con las iniciales del difunto bordadas en colores llamativos y adornos con rosas.
Días antes los mexicanos tuvieron una verdadera demostración cultural con altares de muertos, catrinas o calaveras, y desfiles como el de la Ciudad de México, donde miles salieron a las calles a disfrutar del espectáculo.
Alebrijes monumentales o muñecos fantásticos y con figuras de animales, disfraces y danzantes atrajeron a grandes y chicos en este primer desfile de la capital del país.
Tampoco faltó el pan de muerto, clásico de la festividad, un pan espolvoreado de azúcar y cuya figura remeda la cabeza y los huesos de los difuntos, de un delicioso sabor, igual que ocurrió con las calaveritas de azúcar.
La festividad del Día de Muertos está incluida desde 2003 en la Lista del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
Es una celebración tradicional de origen prehispánico que honra a los fallecidos y tiene lugar los días 1 y 2 de noviembre.
Difícil tarea sintetizar lo ocurrido durante 12 meses en la cultura de un país, que a viva voz es el reflejo de raíces ancestrales que para su suerte y la del mundo se mantienen vigentes, incluyendo esas que abundan en el imaginario popular.

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