Legado de Kurt Cobain en España

Dos meses antes de acabar con su vida, fulminándose el 5 de abril de 1994 con una escopeta Remington en un invernadero de su casa del bulevar Lake Washington, en Seattle (Estados Unidos), el precursor del movimiento grunge y líder de Nirvana, Kurt Cobain, pisó España.

En la semana en la que llega a los cines del país el documental definitivo del artista, Cobain: Montage of Heck, del director Brett Morgen y con la producción ejecutiva de su hija, Frances Bean Cobain, Crónica reconstruye el paso del mito grunge por territorio español, en julio de 1992 y febrero de 1994. Kurt Cobain ya se moría aquí, difundió el periódico El Mundo en su sitio web.

Tenía 26 años. Llegó a España el lunes 7 de febrero de 1994, procedente de Lisboa. El trayecto lo hizo en solitario. Ya no viajaba en el mismo coche con Dave Grohl ni Kris Novoselic, batería y bajista del trío norteamericano. Cuando cruzó, a mediodía, el umbral del Hotel Villa Magna, en el número 22 del Paseo de la Castellana, del que sólo saldría para atender las obligaciones del concierto programado, Cobain estaba en la cumbre de su carrera musical.

También estaba en una profunda sima personal, en la que la idea del suicidio rondaba en su cabeza, atormentada por el consumo desmedido de heroína. Le faltaban 13 días para cumplir los 27 años, la edad con la que desapareció. Se hospedó en una lujosa habitación del hotel madrileño con vistas a la ciudad.

El día de su llegada, Grohl y Novoselic dieron una entrevista en 40 TV. Sin Kurt, que poco frecuentaba cualquier evento promocional de este tipo. A la ausencia del líder de Nirvana le encuentra otra posible explicación Gay Mercader, el reconocido promotor de conciertos español que trajo a la banda en esa gira por el país. “¿Para qué va a salir alguien de su habitación si apenas puede aguantar en un escenario, si viene con problemas de salud?… No va a querer que nadie lo vea”.

El encierro físico y la angustia interna que vivía Cobain quedaron retratados por su propia mano en un escrito a dos folios, con membrete del Hotel Villa Magna.

“Recuerdo a alguien decir que con una sola vez que pruebes la heroína vas a estar enganchado. Por supuesto yo me reí, me burlé de esa idea, pero ahora creo que esa idea es cierta”, escribió en tinta negra el artista.

Continúa el escrito dando una idea cronológica de cómo entendía él el consumo de heroína, una adicción ya recurrente en su vida: “Empecemos el primero de enero, droguémonos por primera vez. Conscientemente no lo haces más durante un mes… Febrero tres días seguidos y una vez más a final de mes. Marzo, tal vez nada. Abril cinco días seguidos, te saltas tres, una vez más. Mayo 10 días seguidos”… “Abril cinco”, dice entre líneas -“April 5″ como quedó en el escrito-. Sin querer, el texto de Cobain anticipaba la fecha de ese fatídico día de abril.

En esa visita a España no lo acompañó Courtney Love, su esposa. “[Cobain] Odiaba todo y a todo el mundo. Odio, odio, odio. Estando en Madrid, se paseó entre el público. Había críos fumando heroína en papel de plata, diciéndole ¡Kurt! ¡Jaco! (heroína), y dedicándole gestos de aprobación con el pulgar en alto. Me llamó llorando. No quería ser un icono de los yonquis”, recordaba Love, ya entonces viuda del artista, en diciembre de 1994.

La escena que relató Love corresponde al concierto ofrecido por Nirvana el martes 8 de febrero, cuando unos 4.500 jóvenes pagaron 3.000 pesetas por verle rasgar su guitarra Fender Mustang en el Pabellón de Deportes del Real Madrid.

La puesta en escena en España de Nirvana, continuó al día siguiente en el Palau dels Esports de Barcelona. En la ciudad condal, el vocalista saltó al escenario con un jersey de rayas gruesas rojas y negras, una o dos tallas más grande que la suya.Gay Mercader recuerda la preocupación de la organización por el estado del vocalista. “El tipo no estaba bien, siempre hubo peligro de que cancelaran los conciertos programados”.

Los dolores estomacales y vómitos de bilis y sangre que aquejaban ese año al músico nacido el 20 de febrero de 1967 en Aberdeen (Washington), sumados a sus ya evidentes problemas con las drogas, llevaron a que la compañía Gay and Company dispusiera de un médico personal al servicio del cantante, según trae a la memoria el promotor, más de 20 años después de lo sucedido.

Otra versión indica que, para esa gira por Europa -iniciada el 4 de febrero con un show televisado por Canal+ en París-, el artista había contratado los servicios de un médico londinense que le prescribía tranquilizantes y morfina en cualquier país del continente.

Kurt Cobain
En las líneas finales del escrito realizado en el Villa Magna aumenta la resignación de su autor: “El uso de drogas es escapismo, quieras admitirlo o no. Cada yonqui que he conocido ha luchado en contra de ello al menos cinco años y la mayoría termina luchando durante 15 o 25 años, hasta que al final se convierten en esclavos de otra droga: el programa de los 12 pasos, que es en sí mismo otra droga/religión. Si te funciona, hazlo. Si tu ego es demasiado grande, empieza en el primer paso y ve a rehabilitación psicológica, de todas formas tienes por delante al menos entre cinco y 10 años de batalla por delante”.

A la suya quiso ponerle fin pronto: un mes después de su paso por España, estando en el Hotel Excelsior de Roma, su cuerpo yacería en el suelo de la habitación, sangrando por la nariz. La CNN lo dio por muerto. Pero no fue así. Una sobredosis de Rohypnol lo tuvo en coma 20 horas, del que despertó en un hospital norteamericano de la capital italiana.

Caos en el hospital Cruces

Todo era distinto en el verano de 1992, cuando Cobain conoció España. Vino con Courtney Love, casado con ella desde el 24 de febrero de ese año, y esperaban su primera y única hija. Él tenía 25 años; ella 27 y siete meses de embarazo.

Estando en Madrid se dio un paseo por el Parque del Retiro, junto a sus compañeros. El parque le sirvió al fotógrafo profesional londinense Steve Double para retratarlos. “Es una de las sesiones fotográficas más tristes que he tenido que llevar a cabo, desafortunadamente”, relata por correo Double a Crónica. “Nada estaba bien al interior de Nirvana en ese tour por Europa… Kurt estaba en recuperación y cerca de estar catatónico”.

La cara rígida, seria y pálida del músico en las fotografías del Estanque del Retiro estaba adornada por unas gafas de pasta gruesa, sin lentes. Su nuevo accesorio, junto al inédito estilo de cabello del músico, tenía la intención de hacerle irreconocible para el público cuando fuera caminando por las calles. Así lo dejó entrever el propio artista en una entrevista concedida a Keith Cameron para el New Musical Express.

“Esas gafas sin lentes y la camiseta de Daniel Johnston que llevaba puesta dan forma a lo fútil que fue esa experiencia para mí”, recuerda Double. Las gafas, que también usó en el videoclip de In Bloom no las volvería a llevar nunca más, después de que una tía le dijera que con ellas se parecía a su padre. La camiseta, alusiva al disco Hi how are you del artista y compositor estadounidense Daniel Johnston, la volvió a usar ese mismo año, en septiembre de 1992 en los MTV Video Music Awards.

Antes de llegar a Madrid, Nirvana se presentó en la Plaza de Toros de Valencia, el 2 de julio. Double compartió el trayecto en avión hacía la capital española con la banda. “¿Has disfrutado el show de la noche anterior?”, le preguntó el fotógrafo a Cobain. “¿Me veía como si lo estuviera disfrutando?”, respondió el cantante. “Hablaba muy poco, en realidad me quería decir que lo había odiado”, recuerda Double.

Pero fue en Bilbao en donde Cobain, impulsado por la paranoia de su esposa, estalló. Nirvana daba un concierto el 4 de julio en el Pabellón de la Casilla. “Love comenzó a sentirse mal y la llevaron al Hospital de Cruces. Cobain estaba informado del estado de su mujer, así que se le notaba algo nervioso en el escenario”, dijo Luis Herrera, promotor musical de la compañía Muskerra, en una entrevista al diario local Deia. Durante el show el músico estrelló su guitarra contra el suelo del escenario, y salió apurado a Cruces.

Los gritos de Love se sentían en el centro médico. Exigía medicación fuerte para sus dolores y contracciones. La pareja reclamaba volver esa noche a Los Ángeles por recomendación de su obstetra, pues no daban con un médico que hablara inglés suficientemente bien para atenderlos. Ante la imposibilidad de volver a casa, y el alta voluntaria solicitada por ella en Cruces, fue ingresada una noche en una clínica privada en el barrio de Indautxu. Al día siguiente volvieron a su país.

Frances Bean nacería un mes después, el 18 de agosto, en Los Ángeles. Fue un rayo de esperanza en la vida de Cobain, que duró poco. A los dos años, aquella niña perdía para siempre a su padre, a quien ahora honra en un íntimo documental.

Fuente: insurgentepress

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